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Del Potro remonta ante Cilic y Argentina sueña con la Copa Davis

El argentino supera en casi cinco horas al croata tras estar dos sets abajo e iguala la final a dos. Delbonis y Karlovic resolverán la final

Copa Davis 2016
Del Potro festeja tras derrotar a Cilic. REUTERS

Está claro que si hay un equipo, un país, que quiere reescribir su historia con el tenis, es Argentina. Y está claro también que Juan Martín Del Potro no es el número 38 del mundo. Está allí por una larga inactividad debido a las lesiones en la muñeca izquierda. Sí hay algo comprobable: Marin Cilic es el sexto mejor jugador del planeta. Y ambos lo demostraron en el Arena Zagreb en el cuarto punto de la final de la Copa Davis. Allí, el argentino se impuso al croata por 6-7, 2-6, 7-5, 6-4 y 6-3 en una remontada que se alargó durante casi cinco horas (4h 53m), que lo ubicará entre los grandes jugadores de la historia de la Copa Davis y del tenis. Argentina y Croacia empatan a dos y resolverán la final en el quinto punto, el que jugarán Delbonis y Karlovic . Ningún equipo en la era moderna de la Copa Davis, desde 1981, logró remontar un 2-1 abajo y dos sets abajo en el cuarto punto.

Fue un partido electrizante, con altos pasajes de tenis. Cilic ganó 11 puntos en los primeros tres juegos (diez de manera consecutiva) y se puso rápidamente 3-0 arriba. Del Potro se recuperó, sin embargo, cuando empezó a sentir la derecha. Es habitual que el argentino demore unos minutos en entrar en calor. Cilic cometió muchos errores no forzados en el primer parcial (21) y Delpo recuperó el break, para forzar el tie break. Impresionante lo del croata en el desempate. Con un drop shot y un passing cruzado de derecha, se lo llevó por 7-4. Marca registrada de Argentina en finales de Copa Davis: desde 2006 hasta ahora, jugó diez desempates y ganó solo dos.

Delpo cayó con el servicio, bajó mucho el porcentaje de primeros (51% en el segundo set) y Cilic rompió dos veces, para llevarse el segundo set por 6-2. No hubo mucho más en ese parcial. Del Potro y la afición argentina estaban apagados y casi no había diálogo entre el tandilense y su capitán, Orsanic.

Cilic exhibió todos sus recursos tenísticos: bolas cortas, passing shots, revés paralelo, servicio y devoluciones. Fue una verdadera locomotora el croata, que ejecutó una estrategia muy bien pensada en los primeros dos sets. Nunca permitió a Del Potro dominar a través de su derecha: el jugador argentino solo realizó tres golpes ganadores con su arma letal en los primeros dos parciales. El croata, sexto del planeta, lo movió por todos lados, con muchos ángulos y cambios de direcciones impredecibles.

El argentino mostró síntomas de recuperación en el tercer set, sobre todo cuando, con una fantasía de gran Willy, ganó un punto clave, que hizo delirar a la adormecida afición argentina. Allí cambió todo, y desde allí hay que volver a contar todo. Para entonces, Delpo ya jugaba su octava hora en el Arena de Zagreb tras su triunfo ante Karlovic en el segundo punto y el dobles del sábado. Cilic no fallaba. No se había equivocado casi nunca el croata. Pero se despertó el quinto jugador del equipo argentino, su hinchada. Y con ella la derecha de Del Potro. Juntos fueron imparables. El tandilese sacó fuerzas de los gritos albicelestes y, en gran nivel, se llevó el tercer set por 7-5.

Ambos habían superado ya las nueve horas de juego entre sus respectivos partidos de esta final, pero Del Potro tenía que pensar en dos sets más si quería mantener con vida a su país. Cilic seguía estando a un set de la Ensaladera. Del Potro tuvo dos puntos de break en el cuarto juego, pero Cilic golpeó, otra vez, con el servicio. Y el argentino no se detuvo porque apretó en el siguiente juego de saque del croata. Casi se pone 0-30 con Cilic sacando 3-2 abajo, pero Del Potro pidio el ojo de halcón antes de que el croata golpeara el smash, que luego fallaría, y el punto debió repetirse. No es exagerado decir que el 4-4 del cuarto set, Cilic lo jugó como un número uno, como un grande de la historia. Remontó un 40-0 con dos puntos para la hemeroteca, pero Del Potro se salvó con dos buenos servicios y rompió para llevarse el set.

El partido ya superaba cualquier tipo de emoción. Cilic, mucho más humano que al principio, se iba al quinto set de nuevo, como el viernes, tras estar dos arriba.

El set definitorio tuvo grandes momentos de ambos jugadores. Del Potro dominó en ocasiones con la derecha y Cilic respondió con sus clásicos tiros abiertos y su repertorio en la red. En esta clase de partidos, los puntos en estas instancias suelen ser más cortos, porque los jugadores cuidan su físico, pero ninguno dio una bola por perdida y la intensidad se mantuvo hasta el último instante. Cilic sintió la presión en su juego de saque decisivo cuando estaba 4 a 3 abajo, y un Del Potro enérgico y demoledor, rompió. El argentino ganó su saque con solidez y sentenció el set definitivo con un 6-3 que hizo delirar a 4.000 argentinos, que hay algo que tienen claro y que gritan bien alto: "Esta hinchada se merece ser campeón".

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