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Las medallas del dopaje con el viejo turinabol

34 medallistas de Pekín 2008 y Londres 2012 se doparon con el anabolizante que dio la gloria a la RDA

La saltadora rusa Anna Chicherova, en los Juegos de Pekín.
La saltadora rusa Anna Chicherova, en los Juegos de Pekín. Getty

Un pequeño descubrimiento de laboratorio de 2013, la aplicación de la novedosa cromatografía líquida a la detección de anabolizantes, ha provocado un terremoto olímpico. Puestas bajo la lupa de la nueva técnica viejas muestras de orina congeladas y ya analizadas en vano de los Juegos de Pekín 2008 y Londres 2012, diversos laboratorios antidopaje han descubierto moléculas invisibles en el primer análisis.

En los reanálisis se ha hallado 98 muestras positivas. El Comité Olímpico Internacional (COI) ya ha descalificado a 75 de esos deportistas, y ha hecho públicos sus nombres: 45 de ellos fueron medallistas a los que se ha pedido que devuelvan sus trofeos. Las medallas deberán ser entregadas a los atletas limpios que se vieron privadas de ellos por los tramposos, a deportistas como la levantadora de pesas Lidia Valentín, quinta en Pekín y cuarta en Londres, que se convertirá en medallista de plata de 2008 y de oro de 2012 tras la descalificación de tres rivales en cada cita.

Todo comenzó a finales de 2013, cuando los responsables del laboratorio de Colonia comunicaron que se habían llevado la sorpresa del siglo cuando comenzaron a aplicar la cromatografía líquida en lugar de la tradicional cromatografía de gases en las muestras de orina. Donde pensaban que no hallarían nada especial, encontraron en pocos meses 266 positivos. La cifra era todo un récord, pero no fue eso lo que dejó estupefactos a los técnicos. Lo que más les sorprendió fue que los dos productos dopantes detectados no eran novedosos, sino dos esteroides anabolizantes conocidos de toda la vida y que se creía en desuso, tan básicos eran, y se descubrió que seguían ganando medallas.

Uno era el estanozolol, el anabolizante que puso de moda en 1988 el canadiense Ben Johnson con su positivo tras ganar los 100 metros de los Juegos de Seúl. El otro era el turinabol, sustancia con un pedigrí más antiguo todavía, un anabolizante que devolvía al mundo del deporte a 40 años antes, a la época del milagro olímpico de la extinta República Democrática de Alemania (RDA). Fruto de una política de dopaje de Estado que obligaba a todos sus deportistas de elite, hombres y mujeres, a tomar una pastilla de turinabol con el desayuno desde juveniles, la RDA, un país de apenas 16 millones de habitantes, consiguió 409 medallas en las cinco citas olímpicas de verano en las que participó entre México 68 y Seúl 88. En Montreal 76, Moscú 80 y Seúl, la RDA fue la segunda en el medallero, solo superada por la Unión Soviética.

“Con las viejas técnicas de laboratorio, el turinabol o el estanozolol, tenían una ventana de detección muy pequeña. Apenas una semana después de la última toma ya era invisible para nuestros radares”, explica Jesús Muñoz-Guerra, jefe del departamento de Control de Dopaje de la AEPSAD, la agencia española antidopaje y autor de un estudio sobre la detección del turinabol. “Con la cromatografía líquida somos capaces de descubrir nuevos metabolitos [la molécula en que se convierte el producto una vez en los riñones] que permanecen más en la orina y encontramos el anabolizante incluso dos semanas después de la ingesta. Los deportistas siguieron recurriendo al turinabol calculando los viejos tiempos de excreción y cayeron en la red años después”. Durante los Juegos de Londres solo hubo ocho positivos.

Casos en Pekín 2008 y Londres 2012 (por tipo de sustancia)

Los hallazgos de Colonia entusiasmaron al COI, que ordenó poco después que se aplicara la nueva técnica a 1.243 muestras congeladas seleccionadas de los Juegos de Pekín y Londres, con notable éxito. En 34 de las 45 muestras de medallistas positivas la sustancia hallada ha sido el viejo turinabol; en siete, el conocido estanozolol, dos sustancias baratísimas. En ninguna muestra, sin embargo, se ha podido hallar ni rastro de EPO o de manipulación sanguínea, la otra gran pata del dopaje.

Casos en Pekín 2008 y Londres 2012 (por deporte)

Los anabolizantes son magia para las disciplinas de fuerza y velocidad; la EPO, para las de resistencia. No extrañó, por tanto, que la mayoría de medallistas tramposos descalificados por el COI (27 de 45) provengan de la halterofilia, el deporte que mejor combina fuerza y velocidad, la especialidad en la que más directa es la relación entre dopaje y ganancia. Esta relación positiva es más fuerte entre las mujeres, cuyo organismo genera una cantidad simbólica de testosterona. que entre los hombres: 32 de los 45 medallistas descalificados son mujeres.

El caso Zaripova

Tampoco extraña a los especialistas que la inmensa mayoría de los países implicados formaran en su tiempo parte de la extinta Unión Soviética, cuya cultura olímpica incluía el dopaje con anabolizantes entre sus clásicos y la halterofilia, un deporte de práctica barata pues no precisa de instalaciones sofisticadas, entre sus tradiciones más queridas. Las cifras también reflejan la imposibilidad de efectuar controles fuera de competición en algunos países.

Siete de los medallistas positivos provienen de Kazajistán y 17 de Rusia. Aparte de la mayoría de levantadores de pesas, 13 medallistas eran atletas. En la lista del turinabol figuran algunos de los grandes nombres del atletismo ruso: la lanzadora de martillo Tatiana Lysenko, campeona mundial en 2011 y 2013, desposeída del oro olímpico de Londres; las saltadoras de altura Anna Chicherova, campeona olímpica de 2012 y mundial en 2011, que perdió la medalla de bronce de Pekín 2008 (el contraanálisis no confirmó el positivo detectado en 2012) y Yelena Slesarenko, campeona olímpica en Atenas 2004, descalificada de su cuarto puesto en Pekín, o Yuliya Zaripova, especialista de 3.000 metros obstáculos, que ejemplifica la locura del dopaje.

Zaripova posee el título de campeona mundial de 2009, que consiguió por la descalificación por dopaje de la ganadora en la pista, la española Marta Domínguez. En Barcelona 2010 se proclamó campeona de Europa por delante de la palentina y también ganó el Mundial de 2011 y el oro en Londres 2012. Del título mundial fue desposeída en 2013 por su pasaporte biológico; del olímpico, hace unas semanas, tras los reanálisis del COI que han hecho temblar decenas de podios y puesto fin a la era del turinabol.

Los efectos milagrosos de la píldora del desayuno

Tras la caída del muro de Berlín, en 1989, y la reunificación alemana se desclasificaron los documentos secretos que la Stasi guardaba en los que se describía el plan de dopaje de Estado en la RDA. En ellos tiene gran protagonismo el uso del Oral-Turinabol, el nombre comercial del anabolizante fabricado por Jenapharm. Sus efectos se describen como milagrosos, tal como lo cuenta el especialista Werner Franke.

En uno de los documentos se señala que todas las medallas de la RDA en pruebas de velocidad y fuerza en Múnich 72 se basaron en el turinabol, también clave para que las nadadoras de la RDA de voz grave y profunda e inmensas espaldas ganaran 11 de los 13 oros disputados en Montreal 76.

En un informe del responsable del Servicio Médico del Deporte, el organismo que controlaba el dopaje, se ponen ejemplos de los efectos del turinabol en el rendimiento. Con solo 20 miligramos al día durante 11 semanas una lanzadora de peso mejoró su marca en dos metros. Otros ejemplos indican que en planes de cuatro años con turinabol, los hombres mejoran hasta cuatro metros en lanzamiento de peso y las mujeres hasta cinco; en disco, 12 metros los hombres y 20 las mujeres, y éstas hasta 10 metros en martillo y 15 en jabalina. También lo usaban en la pista las mujeres, que mejoraban sus marcas en 400m hasta en 5s, en 10s en los 800m y en 1.500m.

Los informes no hablaban de los efectos secundarios: los tumores, la masculinización de las deportistas, las muertes y las enfermedades que aún padecen.

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