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Los cimientos de Bruno Hortelano, según su entrenador

Adrian Durant explica en Madrid el proceso de construcción del velocista español que, así lo afirma, bajará de los 10s en los 100m

Adrian Durant, foto de su Facebook. Ampliar foto
Adrian Durant, foto de su Facebook. EL PAÍS

“Es la primera vez que me oiréis decir que estoy seguro de que Bruno Hortelano bajará de los 10s en los 100m”, dijo Adrian Durant, y la audiencia asintió esperando que el entrenador del atleta español explicara por qué cree que su pupilo, blanco y español, puede romper una barrera cuyo solo nombre provoca escalofríos, como si fuera una locura. Para eso habían elegido pasar la tarde de un sábado de noviembre en una sala de conferencias en vez de disfrutar del sol de otoño en Madrid dando un paseo. Escuchaban a Durant los mejores entrenadores españoles, y también Hortelano, sonriente, que ya mueve la mano derecha con soltura y sin protección, la estrecha para saludar, la enseña para mostrar que el accidente que la destrozó ha quedado ya muy atrás.

“Lo de la mano no es nada”, dice en privado, más tarde, Durant, quien se autodefine como excesivamente optimista y devoto del pensamiento positivo. “Incluso puede que hasta le haya venido bien indirectamente. Después de una temporada tan larga y tan dura como ha sido 2016, Bruno necesitaba descansar, tomarse unos meses sin hacer nada. Aún no hemos planificado 2017, pero no importa que no haga pista cubierta. Bruno no ha llegado a su límite. Va a mejorar y sabemos lo que hay que hacer. Nuestro próximo reto es conseguir una medalla olímpica en Tokio 2020”. Hortelano tendrá entonces 28 años.

“Bruno es genéticamente español por todos los lados, pero se ha formado como atleta en Estados Unidos”, dice con cierta ironía Valentín Rocandio, uno de los mejores entrenadores de velocidad en España. “Queremos saber por qué aquí no hemos conseguido con los nuestros resultados tan espectaculares, los secretos del entrenamiento de Bruno, el atleta que hace que la velocidad se haya convertido en la estrella del atletismo español”.

“Bruno bajará de 10s porque ha sido capaz de correr los 100m en 10,06s este año, una temporada en la que solo habíamos preparado los 200m”, continuó Durant, que solo tiene 34 años y que al mismo tiempo que cuenta cómo ha construido a Hortelano entrenándolo en la Universidad de Cornell (Nueva York) cuenta su vida, pues los errores que cometió cuando atleta son su principal bagaje como entrenador para enseñar lo que no hay que hacer. “Si entrenas bien los 200m [prueba en la que el español se proclamó campeón de Europa y llegó a las semifinales de los Juegos tras dejar el récord de España en 20,12s], los 100m vendrán rodados. Pero si solo entrenas los 100m, lograrás una marca mejor, claro”.

Las claves del entrenamiento de Durant más que técnicas parecen filosóficas o ambientales, tal como las explicó. Habló generalizando de conceptos que todos conocían, como planificación cuatrienal, doble periodización para pista cubierta y aire libre, entrenamiento de fuerza y con pesas, con arrastres y subiendo cuestas y hasta en tapiz rodante, y también explicó las que considera sus particularidades, lo que les hace diferentes a él como técnico y a Hortelano como atleta. “Los 400m son para mí el fundamento de la velocidad. Todo el sufrimiento que me causó como atleta correr 400m me enseñó lo buena que es para la velocidad esa distancia, en la que más se lleva el cuerpo al límite”, dijo Durant, que recordó como la lesión que sufrió Hortelano a finales de 2014 le hizo dedicar 2015 a preparar solo el 400m y cómo esa fue la base para el espectacular 2016 del español, el año en el que recortó más de tres décimas su mejor marca en los 100m y en los 200m. “Por mucho que me digan mis atletas que no pueden correr un 400m, que no lo soportan, yo no me ablando, no cedo”.

Tampoco se ablanda Durant cuando algunos de sus atletas, como el propio Hortelano, le piden más caña en vísperas de una competición, y él les dice que no, relax, que se lo tomen con calma. “Me costó al principio, pero al final Bruno entendió la importancia del descanso”, dijo Durant. “Ya sabe cómo recuperar y que tiene que dormir un mínimo de 10 horas diarias”.

La importancia de la preparación mental, uno de los meollos de Durant, la escenifica el atleta llevando sus índices a las sienes antes de cada carrera y la plasma en una frase de Michael Jordan que es su guía en tiempos de duda: “Los obstáculos no te pueden parar. Si te encuentras con un muro no te des la vuelta rindiéndote, sino piensa cómo lo podrás escalar o atravesar o cómo rodearlo para seguir”.

“El trabajo es el 99%”

“Bruno era bueno, pero no el mejor del grupo. Tenía buena técnica pero no podía con muchas pesas. Ahora es el mejor, el que más rápido corre, el que más peso levanta. ¿Por qué?”, dijo Durant. “Por el trabajo, que es el 99%, y Bruno es meticuloso y disciplinado, y por su fuerza mental, por su motivación. Hay que saber cuál es la motivación de cada atleta y recordársela, que no la olvide, igual que hay que fijar un reto para cada uno. No puedes mejorar si no te fijas un objetivo, es una necesidad psicológica, y un objetivo que creas que puedas conseguir: si no, no te esfuerzas para lograrlo”.

Durant, bajo contrato con Cornell, no quiere pensar en la posibilidad barajada de ir a Madrid a entrenar personalmente a Hortelano, que ya terminó sus estudios. “Haremos como el año pasado. Le entrenaré a distancia y cada cierto tiempo se acercará a Cornell para volver a vivir lo que le hizo como es, la competencia diaria con sus compañeros de entrenamiento, las carreras entre ellos que le motivan y le ayudan a mitigar el estrés en competición...”, dijo Durant, quien ha unido su destino al del atleta español blanco al que construyó con buenos cimientos para ser el mejor de todos.

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