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Zarco, un campeón con dos contendientes

Líder de Moto2 y defensor del título, la mejor arma del francés, que aspira a revalidar la corona en la categoría por primera vez, son los 22 puntos al frente de la general

Luthi, Zarco y Rins, los tres aspirantes al título de Moto2. Ampliar foto
Luthi, Zarco y Rins, los tres aspirantes al título de Moto2. Getty Images

El año pasado, cuando llegaron los días clave, los fines de semana en los que tenía que defender esa primera plaza a la que se había encaramado bien pronto y que cuidaba cual jabato, victoria tras victoria –hasta la octava, que llegó toda vez ya se había proclamado campeón–, Johann Zarco obligaba a los miembros de su equipo a apagar las pantallas de tiempos dentro del box. No quería tener más referencias de la pista que la poca información que había convenido con el mecánico que le mostraba la pizarra vuelta a vuelta y sus propias sensaciones encima de la moto. El mundo exterior no importaba. No existían los rivales. Así lograba concentrarse. Así se aislaba de la presión.

El título lo ganó un domingo en Motegi liberado ya de toda la tensión a la que lo exponía Tito Rabat, el defensor de la corona del 2014, que llegó con una fractura de radio a Japón y no pudo correr. El francés ganó la prueba y el Mundial. Y se había mostrado tan consistente durante todo el curso que se propuso repetir al año siguiente. Nadie ha logrado tal hazaña desde que la categoría de 250cc pasó a llamarse Moto2 y la igualdad mecánica es máxima. La dificultad es también mayor. Pero él –cinco victorias le contemplan– pretende hacerlo. Este fin de semana, en Sepang, tiene su primera bola de partido. Y hace días que las pantallas en su box se funden al negro de vez en cuando –“Estamos ahorrando en la factura de la luz –bromea–. Además, solo quiero saber mi posición, pero no los tiempos, quiero trabajar en mis sensaciones”, concede–; ocurre que esta vez sus rivales no piensan fallar a la cita, no tiene uno, sino dos, y llegan a este tramo final de la temporada dispuestos a todo.

Uno porque no le queda otra que jugárselo a todo o nada. Aunque eso fue lo que hizo en las últimas dos carreras y salió nada. Álex Rins –dos victorias, siete podios y una fractura de clavícula, todo en la misma temporada– llegó al gran premio de Japón a solo un punto de Zarco, pero la extramotivación le llevó a pasarse de frenada, primero, y al suelo, después. En Australia, a la semana siguiente, en plena remontada, otra vez, volvió a caer: esta vez, sin embargo, le fallaron las marchas de la moto. Se presenta en Malasia a 25 puntos del francés. “Yo ya no tengo nada que perder. Necesito ganar las últimas carreras para meterme en la pelea por el título otra vez, de hecho, voy a ganar las dos carreras que quedan; esto es un reto. Y me hace sentirme un poco nervioso, pero eso es bueno”, dice.

El otro porque es el piloto más en forma de la categoría ahora mismo. Mientras Zarco no ha ganado una prueba desde Austria –ha terminado todas las carreras, pero en Gran Bretaña, tras salirse de la pista y acabar 22º, no puntuó–, Thomas Luthi ha ganado tres de las últimas cinco carreras y se erige como el más consistente de los contrincantes, pues a pesar de los dos ceros en Holanda y Alemania –y de perderse el gran premio de la República Checa por lesión– su peor resultado en el resto de carreras son dos séptimos puestos. “Ganar la última carrera me ha puesto en una posición increíble. Para mí es un poco más fácil que para Johann lidiar con la presión. Yo no tengo que pensar en el campeonato”, apunta el suizo, que cuenta, con este, diez años en la categoría intermedia.

Campeón de 125cc en el 2005, rehúye las estadísticas porque es este año cuando más favorables le son: solo aquel 2005 ganó cuatro carreras en una temporada; y nunca hasta ahora había logrado dos victorias consecutivas. Nadie contaba con él hasta que, en Phillip Island, con un triunfo fantástico, se coló en la pelea por el campeonato y adelantó a Rins en la clasificación. Está a 22 puntos de Zarco. “Todos tenemos presión. La mejor situación es la de Johann, por los puntos. Pero todos soportamos presión y debemos saber manejarla. Ahora es cuando más se espera de nosotros. También, muy especialmente, de mí”, asume.

Y, ¿qué opina el líder del Mundial? Que no tienen por qué temblarle las piernas como, al parecer, le ocurrió en la última cita, donde (reconoció) encontró los límites muy pronto y no era capaz de sobrepasarlos: terminó 12º. “El título está bastante cerca. Y hay que recordárselo a menudo, porque parece que se nos olvida. He sentido presión todo el año. Siendo el campeón notaba que no podía fallar; así que he aprendido a lidiar con ella. Ahora tengo una buena ventaja y quiero jugar con ella”. En una carrera, o dos, el Mundial de Moto2, el único que queda por decidirse, verá su desenlace.

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