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Sam Allardyce deja de ser el seleccionador de Inglaterra

El entrenador y la federación inglesa llegan a un acuerdo tras una investigación del Telegraph, que desveló que el técnico pedía comisiones para burlar la normativa sobre traspasos de futbolistas

Allardyce en el estadio de Eslovaquie en septiembre.
Allardyce en el estadio de Eslovaquie en septiembre. REUTERS

Apenas duró en su puesto 67 días y ni siquiera pasaron 24 horas entre que se conocieron los hechos que le ponían en el disparadero y el anuncio de que dejaba de ser seleccionador inglés. Sam Allardyce ha perdido su trabajo porque una cámara oculta reveló que se había ofrecido a quienes él entendía que eran representantes de una compañía asiática para mediar y explicarles como podrían burlar la normativa inglesa de traspasos de fútbolistas. Una conducta no ya inadecuada sino también lindante con lo corrupto. Así al menos lo entendió como un clamor los aficionados, y lo que no lo son tanto, al fútbol en Inglaterra. La respuesta federativa fue fulminante al anunciar que había llegado a “un acuerdo” para zanjar el vínculo con su técnico, pese a que Allardyce había expresado “una disculpa sincera y de todo corazón”. Los federativos aceptaron las excusas, pero le mostraron la puerta de salida.

"No es una decisión tomada a la ligera. La prioridad de la Federación es proteger los intereses más amplios del juego. El responsable de la selección inglesa debe mostrar un fuerte liderazgo y respetar la integridad del juego en todo momento", matiza un comunicado que anuncia que Gareth Southgate, aquel defensa del Aston Villa que ahora dirigía la selección sub-21, se hace cargo del equipo de cara a los partidos de octubre y noviembre ante Malta, Eslovenia, Escocia y España mientras comienza la búsqueda de un nuevo seleccionador.

"Fue un gran honor dirigir a la selección y estoy muy decepcionado. Reconozco que algunos de mis comentarios fueron vergonzosos", asumió Allardyce en otro comunicado. Experimentado en clubes menores en la competición inglesa, había llegado a lo que el consideraba como un gran sueño y "el puesto ideal" el pasado mes de julio. Tenía un contrato de dos años a razón de 5 millones de euros cada ejercicio.

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