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Marc Márquez: “Esperaba el apretón de manos con Rossi, sentí que aliviaba a muchos”

Líder con 43 puntos de ventaja, el piloto de Honda explica que no puede ser amigo del italiano, pero aboga por la cordialidad en el ‘paddock’

Marc Márquez, tras la entrevista. Ampliar foto
Marc Márquez, tras la entrevista. Repsol Media

Confiesa que ya no se encerrará en más reuniones con los ingenieros de la casa Honda para exigir mejoras en su moto. Ya se cansó de pedir, de encuentros con los jefes. Ya les apretó lo suficiente a principio de curso, y antes de firmar la renovación de su contrato. Ahora, advierte, está centrado en la pista. Además, ha conseguido una buena máquina con la que pelear dignamente por sus objetivos. Marc Márquez (23 años, Cervera, Lleida) apunta al Mundial, el tercero de MotoGP. Y no le importaría ganarlo aunque no venciera ni una carrera más –lleva tres victorias este año– de las cinco que quedan. Aunque en Alcañiz, y con la pole en el bolsillo (14.00, Movistar MotoGP y Telecinco), da miedo a sus rivales.

Pregunta. ¿Qué ha hecho con todas aquellas motos en miniatura que coleccionaba de Rossi?

Respuesta. Están guardadas. Antes estaban en una estantería y ahora están en una caja.

P. ¿Ha descubierto en Valentino una persona distinta a la que admiraba desde pequeño?

R. Está claro que desde fuera se ven unas cosas y cuando estás dentro son diferentes de cómo las esperabas. Pero eso pasa en todas partes. Y aquí la competitividad te marca. Yo he aprendido que cada uno debe mirar por sus intereses. Esta rivalidad entre nosotros y todo lo que pasó en los últimos meses me ha hecho ver que tengo que mirar por mí. Aquí todos luchamos por lo mismo, todos queremos tener la mejor moto, todos peleamos por el mismo título. Aquí dentro no hay amigos, todos somos conocidos, como en esa mítica frase de Piqué; tenemos una relación profesional, con alguno te llevas mejor y con otro peor, pero entre los pilotos top, entre ese grupo de pilotos en el que te mueves, con quienes acostumbras a luchar, la relación tiene que ser profesional, no puede ser de amistad porque todos queremos lo mismo.

P. Usted y Rossi hicieron las paces en Montmeló. ¿Se quitó un peso de encima?

R. Yo esperaba ese apretón de manos, la verdad. Y más que sacarme un peso de encima por mí, sentí que le quitaba un peso de encima al paddock en general. Se vivía un ambiente de tensión en las conferencias de prensa, en los podios, entre el público, con los seguidores… Y, al final, aquí estamos todos por el espectáculo, sin eso este mundo no existiría. Una relación profesional, una mínima relación cordial creo que todos debemos tenerla. Tenemos que saber respetarnos. Luego, en la pista, cada uno que mire por sus intereses.

Tenemos que saber respetarnos. Luego, en la pista, cada uno que mire por sus intereses

P. En Misano hubo una discusión entre Rossi y Lorenzo a cuenta de los adelantamientos. ¿Dónde está el límite?

R. Es muy difícil definirlo, porque si el otro piloto va rápido el adelantamiento debe ser al límite. Solo si vas sobrado detrás de tu rival lo podrás adelantar donde quieras. Luego depende todo de en qué vuelta, del cómo, del cuándo. Saber dónde está el límite es muy difícil, pero siempre que no haya un contacto fuerte, que no apartes mucho al otro de la trazada o le impidas hacer la curva estaría dentro de lo permitido. Aun así, cada acción es diferente y dependiendo de quién la haga se valora de una manera u otra. Parece que es un tema en el que es imposible que nos pongamos todos de acuerdo.

Aunque gané dos carreras, a principio de temporada estábamos en crisis total, pero una serie de factores jugaron a mi favor

P. A usted le gusta el espectáculo en la pista, pero este año le está costando. ¿Esta moto no le permite hacer gran cosa?

R. A principio de temporada, aunque gané dos carreras, estábamos en crisis total. Aunque los resultados fueron saliendo porque, lo reconozco, hubo una serie de factores que fueron a mi favor: el tipo de circuitos, los ceros de los rivales… Eso hizo que llegara vivo y líder a Europa. Y lo he sabido aprovechar. He tenido mis altibajos, pero me he mantenido. Quizá en las primeras carreras al espectáculo le vencieron los neumáticos, no porque fueran malos, sino porque cada vez que arriesgabas cometías un error, porque los pilotos todavía no conocíamos las gomas: probabas algo diferente y te caías. Desde entonces, ninguno quiere fallar. A mí, eso me ha hecho ver el campeonato de forma diferente. En Misano, la carrera más reciente, salí, lo intenté, tuve dos o tres sustos y advertí que la franja del límite con el neumático de delante es más fina; eso hace que mi mentalidad sea un poco diferente: ahora gestiono las carreras de otra manera, más siendo el líder del Mundial.

P. Visto como fue el año pasado, ¿teme arriesgar más de la cuenta?

R. El año pasado, simplemente, cuando terminó la temporada hice números: acabé con seis ceros y si, en cambio, hubiera terminado quinto o cuarto en aquellas carreras en las que fallé hubiera llegado a Valencia con opciones de pelear por el título. Eso te hace ver muchas cosas. Hay carreras en las que puedes arañar cinco puntos más, otras en las que no. Y también las hay en las que puedes perder 20 o 25 de golpe y eso es lo que te hace alejarte más. Al final, un campeonato normal se gana en la última carrera, no debes ir con la mentalidad de ganarlo antes, aunque a todos nos gusta, porque eso te da tranquilidad. Un piloto bueno y profesional debe saber mantener la presión.

P. ¿Añora las carreras de antes?

R. Las disfruto. Bueno, no todas, porque en algunas me tengo que gestionar de alguna manera, pero está claro que cuando no tienes presión disfrutas más, te atreves a hacer cosas diferentes. Ahora se acerca la última parte de la temporada, quedan cinco carreras y voy líder con 43 puntos, una ventaja grande, aunque no suficiente; sé que los rivales también están a un buen nivel, eso te hace gestionarte y soportar esta presión, estar alerta y más pendiente para no cometer errores: no lo disfrutas igual. Si cada carrera fuera como una final, se viviría distinto. Pero no es así.

Marc Márquez, durante la entrevista. ampliar foto
Marc Márquez, durante la entrevista. Repsol Media

P. Al acabar la última carrera se le vio bastante enfadado, ¿por qué?

R. Porque antes de empezar preveía un gran premio difícil; después, durante el fin de semana, me vi bastante bien. Este año dependiendo de los neumáticos que traiga Michelin, especialmente el delantero, te puede ir bien o mal. Eso es lo que explica que un piloto gane una carrera con diez segundos de diferencia y a la siguiente esté séptimo, como le ocurrió a Maverick. Cuesta adaptarse a los circuitos, por eso lo importante es ser lo más regular posible. En Misano nunca me acabé de sentir bien con el neumático de delante, tuve dos caídas, y eso me condicionó toda la carrera.

Si hago un cero, que no quiero, yo seguiría líder. Mis rivales no pueden equivocarse: un cero y se les acaba el Mundial

P. ¿Cuáles son sus mejores armas para ganar este título?

R. La mejor es el número 43, esos puntos de ventaja al frente de la clasificación que intentaré gestionar de la mejor manera posible. Además, yo puedo arriesgar. Si hago un cero, que no quiero, seguiría líder. Mis rivales no pueden equivocarse: un cero y se les acaba el Mundial. Y en tercer lugar, intentaré sacar el máximo en los circuitos en los que sé que soy más competitivo. Si quiero ser campeón, debo saber dónde arriesgar.

P. ¿Y dónde debe hacerlo?

R. Aquí, en Alcañiz. Phillip Island o Valencia son también circuitos que me van muy bien, tres trazados de izquierdas, que eso me ayuda. Tres de cinco. No está nada mal.

P. ¿Cómo es esta moto de distinta respecto de la que empezó el año?

R. La rueda delantera se levantaba mucho a la salida de las curvas y eso ha mejorado con las alas, aunque hemos ido evolucionándolas sobre la marcha y todavía no estoy del todo convencido de su rendimiento, porque Dani [Pedrosa], sin alas, tiene el mismo efecto en la rueda delantera que yo. Además, la moto ha mejorado mucho gracias a la electrónica: hemos ido conociendo mejor cómo funciona, desarrollándola; y no dudaba que llegaríamos a este nivel, lo que pasa es que hemos llegado un poco tarde. Me atrevería a decir que ahora la Honda es una moto competitiva, tiene sus puntos débiles, pero también puntos positivos. Tiene cosas peores que la Yamaha y otras mejores. Seguimos, eso sí, sufriendo en aceleración.

P. ¿Los últimos tests con el motor prototipo para el año que viene le hacen ser más optimista ante el 2017?

R. No puedo hablar mucho de ese test. Pero sí, noté diferencias, los tiempos eran competitivos. Acabé contento, porque me encontré bastante bien y solo era la primera toma de contacto; también porque pudimos poner la moto en pista antes del test de Valencia, que es lo que hicimos el año pasado: fue todo a última hora y no tuvimos tiempo de reacción. Ahora sí lo tendremos y podremos evolucionar el motor.

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