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Ter Stegen no regala nada

El portero del Barcelona, que trabajó de lo lindo para llegar al duelo del Celtic, cometió un penalti que luego enmendó

Ter Stegen, en el momento de parar el penalti de Dembelé. Ampliar foto
Ter Stegen, en el momento de parar el penalti de Dembelé. REUTERS

La grada del Camp Nou escruta como ninguna a los porteros, ya de por sí exigidos por el juego colectivo, y no son pocos los que apuntaban a mucho y se quedaron en poco, como pudieron ser los casos de Lopetegui, Bahía, Dutruel, Enke, Rüstü… Pero eso no le preocupa a Marc-André Ter Stegen (Mönchengladbach, Alemania; 24 años) sino que le motiva, calco de Víctor Valdés en cuanto a gallardía y hasta en ese punto de arrogancia. Hasta ahora era un guardameta a medias, reservado para las eliminatorias de Copa y Champions. Pero con el exilio de Bravo al Manchester City, lo quiere jugar todo y así se ha visto desde que se lesionara —por segunda vez en este curso— del isquiotibial, que le impidió medirse al Alavés en el pasado encuentro liguero. “Trabajó mucho para llegar al partido del Celtic”, desvela Rakitic. “Intensifiqué los entrenamientos durante estos días y me alegro de haber podido estar en el campo”, concede Ter Stegen, que se salió con la suya.

Si tienes a la hinchada detrás, no puede ser mejor

Ter Stegen, portero del Barcelona

Tantas eran sus ganas por ponerse los guantes —nuevos, como hace en cada encuentro por superstición—, que antes de que saliera el comunicado oficial del club de su alta médica advirtió por las redes sociales que ya estaba listo. “He vuelto para la Champions”, escribió al tiempo que lo aliñaba con hashtags que remitían a su voluntad de ganar y de mantenerse concentrado. Aunque perdió el primer envite, cuando Dembelé se adelantó a su reacción y le derrumbó dentro del área con la manopla. Entonces, el Camp Nou, juez de guardametas, entonó su apellido para darle aliento. “La afición me apoya mucho y me gusta. Si tienes a la hinchada detrás, no puede ser mejor”, reflexiona el alemán, que empezó a mover los brazos a modo de molinillo y se estiró hacia la derecha para quitarle al delantero lo que le había dado. “Creo que llegué tarde, pero no es un contacto muy fuerte. Al menos, lo pude parar y con el 1-0 no estaba tan claro que acabáramos 7-0”, explica. Ocurre que para Ter Stegen las penas no son máximas, porque de cuatro que le han disparado con la camiseta del Barça en la Champions ha parado tres. Por el camino también se quedaron Agüero y Dzeko, sólo batido por Griezmann en los cuartos del curso anterior. “Es un poco de suerte y un poco de preparación”, dice.

“Da puntos”

Desde el vestuario del Barcelona, en cualquier caso, lo tienen claro. “Es un guardameta que da puntos. Sin su parada ante el Celtic, seguramente la historia habría sido distinta”, cuenta Umtiti. “Tras el penalti le hemos animado en todo momento y ha hecho un paradón. Está espectacular, es un porterazo”, se suma Jordi Alba. Y Rakitic recoge el testigo: “Sabemos de la importancia de los porteros en el Barça por el estilo del juego. Pero Marc no solo para penaltis sino que da mucha seguridad. Cuando se le necesita, siempre está”. Entre otras cosas, porque tiene un juego de pies fenomenal, hasta el punto de que frente al Athletic, en el partido liguero que jugó, realizó bien 52 pases de los 61 que intentó. Ante el Celtic, atinó en 16 de 17, de los cuales dos fueron largos (falló el tercero), 11 fueron de media distancia y tres cortos.

Cillessen, fichado tras la salida de Bravo y que debutó contra el Alavés, se lo mira desde la barrera. “Es el entrenador el que decide quién va a jugar. Yo lo que tengo que hacer es que esa decisión sea lo más difícil posible”, explica el holandés. Pero tiene claro que Ter Stegen no se lo regalará.

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