Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Luis Enrique: “Coartar a Messi sería feo”

El entrenador del Barça da libertad al 10 y le señala como el mejor de todos los tiempos por su forma de interpretar el juego y su “visión futbolística”

Messi celebra uno de los goles que marcó al Celtic en el Camp Nou. Ver fotogalería
Messi celebra uno de los goles que marcó al Celtic en el Camp Nou. EFE

Advirtió Luis Enrique que Messi estaba bien, que no iba a descansar como hiciera el sábado ante el Alavés, cuando el batacazo del Barça fue sonoro e inopinado. Lo disfrutó el Camp Nou y lo sufrió el Celtic, que no encontró antídoto alguno a su fútbol vertical y vertiginoso, a sus quiebros mágicos y a sus pases de escuadra y cartabón, tampoco a sus remates precisos. No pareció quedar rastro de las casi siempre reincidentes molestias de pubis, sino que asemejó ser un futbolista más ligero, con sus pasitos cortos y endiablados. Sprints, cambios de ritmo y, sobre todo, faro del equipo que hizo más bueno que nunca el principio de D'Artagnan y los mosqueteros: uno para todos y todos para uno, para el 10. “Tiene la libertad para jugar en cualquier posición. Coartar eso sería feo y muy poco inteligente”, señaló Luis Enrique. “Es espectacular lo que hace en los entrenamientos y también lo que ha hecho ante el Celtic”, se sumó Umtiti en francés, porque dice no arrancarse aún con el castellano. “Bueno, nosotros estamos habituados a ello… desde que estoy aquí y desde hace 10 años siempre es el mismo, el mejor”, corrigió Jordi Alba.

Nada más comenzar el duelo se explicó la idea, el tener al 10 como el epicentro del fútbol colectivo. Messi recogió el balón en la medular y a uno o dos toques mezcló con André Gomes, con Busquets dos veces, con Alba y con Rakitic para acabar la jugada en saque de esquina. Acto seguido, el córner en corto —largo para Jordi Alba, que corrió desde la medular para devolvérsela a Neymar— finalizó con un pase interior a Leo, que ante el portero sopesó la opción del pase, pero se quedó con el disparo, con un obús ajustado que desmontó a De Vries y a buen seguro el plan de Brendan Rodgers. Era el minuto tres y Messi ya había dicho la suya, pero tenía carrete para rato porque a pesar de ser delantero concluyó el duelo con 88 pases, solo por detrás de Alba (107), por donde salió casi todo el juego desde atrás, y de André Gomes (100), que actuó de volante y mediocentro como hiciera en sus inicios con el Benfica.

El recital de Messi era un abanico de recursos: un pase en profundidad a Alba que nadie intuía y que acabó en el larguero por más que luego fue anulado por fuera de juego; un centro con rosca que Luis Suárez no atinó a resolver; un caño delicioso sobre Bitton que arrancó el ¡oh! de la grada, un disparo que rozó el palo para sonsacar el ¡uy!; una doble pared propia del patio de recreo entre él y Neymar que acabó en gol. “Es el que mejor interpreta. Calcula a la velocidad a la que va corriendo en función de a quién tiene delante o los espacios que hay en el campo. Da lecciones de lo que es ser un futbolista. Por eso es el mejor jugador de todos los tiempos, por su visión futbolística”, explicó Luis Enrique. “Nos hace jugar y nos hace más fácil el rendimiento a todos. Siempre quiere el balón”, resolvió Jordi Alba. “Sí, sí. Como todo el mundo sabe es el mejor”, subrayó Umtiti. “Y si él corre un metro de más, imagina lo que tenemos que correr nosotros. Es que solo podemos disfrutar, ayudarle, buscarle en la situación perfecta y cuando tiene días como este, aprovecharlo”, añadió Rakitic.

Messi, Neymar y Suárez, después del gol del argentino. ver fotogalería
Messi, Neymar y Suárez, después del gol del argentino.

No fue el único que brilló anoche en el Barça, que consiguió su mayor goleada histórica en la Champions. Neymar dio cuatro asistencias e Iniesta marcó con una volea estupenda. “Andrés heredó la magia de mí”, bromeó el técnico; “se ha sabido adaptar a lo que le pedimos y su equilibrio ofensivo-defensivo es maravilloso. Es irrepetible, único”. Rakitic también le elogió: “Es uno de los más grandes. Lo miro y veo que todavía me queda mucho…”. Aunque Luis Suárez también se llevó sus piropos. “No era su mejor día, pero sabíamos que iba a marcar porque no se cansa de atacar”, dijo Luis Enrique.

Pero el mejor fue Messi, que estaba en el partido —así se vio cuando Ter Stegen paró el penalti y aplaudió durante 10 segundos— y lo hizo suyo. Jugaban para él y él para los demás. Como en esa falta que era idónea para su zurda y que lanzó Neymar para festejar su diana. Aunque Messi, omnipotente, tuvo tiempo para marcar el hat-trick tras una pared con Luis Suárez, a devolverle el caramelo y a estrellar otro balón en el palo. La siguiente parada es el Leganés, que como explica el cartel promocional en el que se ve una nube con la forma de Messi: ‘Que sea lo que D10S quiera… O no’.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información