MEMORIAS EN BLANCO Y NEGRO
Opinión
Texto en el que el autor aboga por ideas y saca conclusiones basadas en su interpretación de hechos y datos

Vuelta 74: guerra entre Ocaña y Fuente

José Manuel Fuente.
José Manuel Fuente.

La Vuelta de 1974 tuvo un desarrollo dramático. Los dos grandes corredores nacionales, Fuente y Ocaña, enfrentados, se la disputaron a cara de perro. Fue una reedición de aquel colosal duelo Loroño-Bahamontes en 1957 que dividió a España. Sólo que esta vez, casi toda la afición nacional tomó partido por uno: Fuente.

La pelea venía del Tour anterior, el de 1973, que no corrió Merckx. El Kas (el equipo de Fuente y al tiempo gran equipo nacional) y el Bic (el de Ocaña) se habían puesto de acuerdo para controlar las etapas llanas, a fin de evitar escapadas peligrosas. Luego, en la montaña, que resolvieran en un mano a mano ellos dos. Así me lo cuenta González Linares, corredor del Kas de esos años: "Pero Ocaña nos la jugó. Cerca de Bélgica nos hizo una emboscada. Dos de sus compañeros de equipo, hermanos, eran de un pueblo por donde se pasaba en una de las primeras etapas. Había un estrechamiento y un tramo de empedrado. Aceleraron, pasaron a toda pastilla y el pelotón se partió. Se fueron cuarenta por delante, con todos los rodadores".

Más información
Carlos Lapetra, el extremo científico
El Barça le mete diez a Iribar y quiere ficharlo
Aquel cuarto puesto de Haro... en Múnich

A partir de ahí quedaron reñidos el Kas y el Bic, o Fuente y Ocaña. Esa pelea tuvo un episodio muy llamativo en los Alpes, cuando Ocaña se escapó, con Fuente a su rueda, que no le dio ni un relevo. "Se terminaba en lo alto del Galibier, donde Fuente pensaba machacarle, pero pinchó. Ocaña le metió otro minuto". Además, Ocaña hizo todo lo posible para evitar que Fuente ganara la montaña, mandando por delante gente para quitarle los puntos. La ganó Pedro Torres, de La Casera, el equipo de Bahamontes.

Ocaña ganó aquel Tour que dejó libre Merckx y que Fuente hubiera deseado para él. Y la mayoría de los españoles. Aunque Ocaña era un español de Priego, Cuenca, hijo de emigrantes, no fuimos justos con él. Hablaba con acento francés y corría con un poderío de ciclista completo que se nos hacía extraño. Fuente, asturianísimo de acento cerrado, escalador loco, imprevisible, genial, nos iba más. España iba con él.

A la Vuelta de 1974 no tenía previsto acudir. Sí Ocaña, que quería hacer ese año Vuelta, Giro y Tour (entonces iban por ese orden). La Vuelta la quería para rodarse. Fuente se apuntó a última hora, interesado por las etapas asturianas. Al Kas le contrarió un poco, porque su idea era apostar por Miguel María Lasa, que estaba en su mejor forma. Pero no se atrevieron a decirle que no a Fuente.

Corrió un bulo: que Ocaña habría vetado a Fuente para el Mundial de Barcelona. No era cierto. Fuente no era corredor para el Mundial, ni le interesaba gran cosa. Pero coló y fue un cargo más contra Ocaña.

Aquella fue una primavera fría y lluviosa, incluso en Andalucía, por donde comenzó la carrera, que luego atravesaría la meseta hasta alcanzar el Cantábrico por Asturias y allí tomar hacia la derecha para terminar en Bilbao. Thevenet, figura francesa, era el tercero en discordia. Ocaña, Thevenet y Fuente, habían sido el podio del Tour-73. La otra gran figura, era el portugués Agostinho, lugarteniente de Ocaña y, en realidad, el hombre en el que el Bic confiaba a priori para llevarse la carrera. Y Lasa, claro.

Corrió un bulo: que Ocaña habría vetado a Fuente para el Mundial de Barcelona.

Tras un fugaz liderato de Thevenet tras pasar por Granada, la Vuelta llega a la meseta, entre truenos y granizadas, con Perurena (otro Kas) de líder. En el paso por Madrid hay una contrarreloj por equipos en el Jarama que gana bien el Kas, lo que mejora la posición de todos sus elementos, entre ellos Fuente. Su sueño era llegar de amarillo a Asturias. Ganó la etapa de los puertos en Madrid y el día siguiente fue segundo en una corta cronoescalada en Ávila, con lo que consiguió el 'maillot' de líder.

La León-Naranco (en Oviedo) iba a ser el gran trueno. Camino de Pajares, se montó una fuga potente, con cuatro Kas, entre ellos Lasa, y Agostinho. Vélez, director del Kas, tuvo que decidir si apoyarla o no. Decidió lo segundo, por temor a que Agostinho saliera más beneficiado que nadie. Eso irritó a Lasa, a la organización, (El Correo, diario bilbaíno) de la que era el favorito, y a la afición vasca. Fuente, apoyado por compañeros, logró conectar, junto a Ocaña. Se pasó Pajares con niebla espesa, se bajó a lo loco, con caídas de casi todos y se llegó al Naranco. Allí Fuente se marchó solo, entre el delirio local. Ocaña, que venía penando por una bronquitis, sufrió escupitajos e insultos, para espanto de Perurena y González Linares, que le marcaban.

Cuando entra en meta, Fuente saca el pie izquierdo del rastral y lo sacude. Para algunos, quiere decir que ha ganado a Ocaña con una pierna, para otros, que le ha meado, Luegol aclarará (González Linares asegura que con verdad) que el gesto era para el doctor que le había operado las varices de esa pierna. Cuando sabe lo que le ha pasado a Ocaña lo critica. Hay una reconciliación, un abrazo que la gente aplaude, en la salida del día siguiente.

Pero el ambiente seguía tenso. Ocaña atacó en el Fito cuando a Fuente se le salió la cadena. Fuente le alcanzó y en la bajada se fue tras Agostinho, que ganó la etapa. Ocaña quedaba quinto, a 3:26, pero Agostinho era ahora la amenaza, porque la Vuelta terminaba con una contrarreloj, lo que le favorecía.

Se llegó al País Vasco después de cierta calma, por agotamiento general y porque la bronquitis hacía mella en muchos. El gran zafarrancho llegaría en la penúltima etapa, en la que se temía el enfado de los aficionados vascos contra Fuente, por el trato del Kas a Lasa. La subida a Elgueta fue un codo a codo Ocaña-Fuente, que en la bajada se enredaron y cayeron. Fuente llevó la peor parte, con fuertes cortes en la cara. Cuando subió Arrate, el gentío, preparado para insultarle, cambió al verle hecho un 'ecce homo', persiguiendo heroico a sus rivales. Pasó entre vítores. Perdió sólo 14" con Ocaña y 6" con Agostinho, que se situó a 2'35". Como había temido Vélez, era el enemigo.

Cuando entra en meta, Fuente saca el pie izquierdo del rastral y lo sacude

La contrarreloj fue tremenda. Fuente no durmió en toda la noche, por el dolor y los nervios, y fumó tres cajetillas. Agostinho salió, claro, el penúltimo. Ocaña había hecho unos 48'47" que parecían imbatibles cuando llegó Agostinho con 47'42". Anoeta, donde estaba la meta, enmudeció. Fuente, espoleado por Vélez, pasó un quinario. Cuando entró al velódromo todos los ánimos estaban suspendidos. Finalmente, se dio el tiempo: ¡había salvado la Vuelta por 11 segundos!

Fuente fue primero, Agostinho segundo, Lasa tercero, Ocaña cuarto y Perurena quinto. Tres Kas y dos Bic.

Toda España celebró su triunfo. El triunfo heroico de un escalador arrebatado. Lo que nos iba. Para Lasa fue la gran oportunidad perdida. Aquel duelo de titanes le desbancó.

Normas

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS