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Lydia Valentín, tras conocer que recibirá la plata de Pekín 2008: “No me ha sorprendido mucho”

La halterófila española, como ocurrió con el oro de Londres, se adjudicará la medalla de 2008 tras revelarse nuevos casos de dopaje

Valentin, en la final de Rio.

Las fotos en el podio que nunca fueron, el dinero que no llegó, los momentos de gloria perdidos. Se ha vuelto a repetir. La lluvia de casos de dopaje está causando un auténtico terremoto en el medallero olímpico de la halterofilia. Y la española Lydia Valentín está siendo la más beneficiada o damnificada, según se mire. Antes de volar a Río, donde consiguió la medalla de bronce en la categoría de hasta 75kg, la federación internacional de halterofilia publicó una lista de positivos en reanálisis del COI en la que se confirmaba que las tres halterófilas del podio olímpico de Londres habían dado positivo, por lo que la española podría recibir el oro. Ahora, la publicación de nuevos casos de dopaje en los Juegos de 2008 podría darle la plata de Pekín. “No me ha sorprendido mucho y, a la vez, he sentido felicidad porque se hace justicia. También siento vergüenza de que después de ocho años me tenga que enterar que ciertos deportistas hayan dado positivo cuando se podía haber sabido meses después de los Juegos. No es que hayan salido cosas nuevas. En menos de dos meses he recibido tres medallas olímpicas en tres Juegos”, asegura un tanto molesta Valentín en conversación telefónica.

La noticia le ha llegado en Camponaraya, su localidad natal, donde descansa con su familia tras su exitosa aventura olímpica en Río. Nada más despertarse, tenía un mensaje de WhatsApp de su mejor amiga y compañera Estefanía Juan en el que le decía que era medalla de plata. “Casi me caigo de la cama”, afirma. Enseguida se metió en la página de la federación internacional, repasó el listado de positivos y se lo contó a su padre. “¡Cuánto te han robado!”, cuenta que le dijo su progenitor.

En la nueva lista difundida por la federación internacional figuran los positivos de la china Lei Cao, oro en Pekín, por hormona del crecimiento sintética (GHRP-2), y de la bielorrusa Iryna Kulesha, que fue cuarta, por dehidroclormetiltestosterona. La rusa Nadzda Evstiukhina, bronce, ya había dado positivo en junio, por lo que Valentín, que finalizó quinta, sería plata.

No hay un procedimiento estipulado para este tipo de casos y es el COI el que tiene la potestad para desposeer de las medallas a sus ganadores y de reconstruir los podios. El organismo aun no se ha pronunciado oficialmente sobre los casos de Pekín, ni tampoco sobre los de Londres, pero lo hará. En España hay un precedente, el de Manuel Martínez, al que le fue entregada la medalla de bronce de Atenas de 2004 en lanzamiento de peso nueve años después de la competición. En ese caso, el COI solo hizo oficial la decisión una vez finalizado el proceso de alegaciones del ucranio Yuri Bilonog, que duró unos meses desde que se detectó el positivo en los reanálisis llevados a cabo por el COI con las muestras congeladas desde 2004.

Hay una serie de intangibles que el dopaje le ha arrebatado a Lydia Valentín, como la foto del podio o la emoción del momento. Pero también hay otras, físicas y materiales, cuyo daño es difícil de cuantificar y de restituir, como el premio económico por las medallas, que la atleta quiere reclamar, la dotación de la beca ADO, o las oportunidades de patrocinio perdidas.

Trabajo en la sombra

“A mi deporte se le han quitado momentos de protagonismo, tanto en Pekín como en Londres. Mis entrenamientos, en cuanto a calidad y demás, hubieran sido distintos. Pienso que me han robado muchas cosas, pero vamos a luchar hasta el final”, exclama la deportista. “Si en 2008 hubiera sido subcampeona olímpica, habría cambiado muchas cosas de mi preparación. Tuvimos que hacer todo en la sombra, mucho trabajo sin tantos recursos como otros países que habían ganado medallas de una forma que no se puede”, añade la halterófila, en alusión al sacrificio extra que ha tenido que hacer en su lucha por triunfar en un deporte minoritario que vive del aliento olímpico.
Si finalmente Valentín recibe las medallas de Pekín y Londres, se convertiría en triple medallista olímpica. “En mi deporte, en mi país, nunca se había ganado una medalla olímpica, y a nivel mundial no conozco a ninguna atleta que haya conseguido tres medallas en tres Juegos consecutivos. Estamos haciendo historia de una manera que se podría haber hecho en el momento, lleno de felicidad, y no de esta manera más oscura, por así decirlo. Tiene que salir a la luz para que las generaciones que lleguen sepan que se puede hacer halterofilia sin meterte nada”. 

Lydia Valentín, en Pekín 2008.
Lydia Valentín, en Pekín 2008. AP

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