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El tenis garantiza una medalla

Nadal jugará junto a Marc López la final de dobles (triunfo previo ante Pospisil y Nestor por doble 7-6) y los cuartos en individual (7-6 y 6-3 a Simon). Bautista afronta a Del Potro tras ganar a Muller 6-4 y 7-6

Nadal y Marc López celebran el pase a la final del dobles.

Que Rafael Nadal está hecho de otra pasta no es ningún secreto, pero de vez en cuando conviene recordarlo. Y subrayarlo. Después de casi dos meses parado, con apenas un puñado de entrenamientos y la muñeca izquierda maltrecha, el de Manacor se presentó en Río para cumplir un viejo sueño, el de portar la bandera española en la apertura, pero sin grandes pretensiones en lo estrictamente competitivo. Su destino en estos Juegos, decía, incide ahora también, queda sujeto a lo que pueda dar de sí ese tendón dañado, que trastea desde mayo y que hoy día sigue haciendo de las suyas, pero que aún y todo no puede con la voluntad y el espíritu ganador de su propietario.

Resiste Nadal y progresa, pese al dolor y a la falta de actividad de este verano. Su capacidad para regenerarse es absoluta y todo lo que parecía en su contra hace unos días ahora reluce. Como mínimo, el balear se colgará una medalla de plata, al obtener el pase a la final de parejas junto a Marc López. Ambos vencieron (doble 7-6) a la dupla canadiense Vasek Pospisil-Daniel Nestor y encaran a los rumanos Florin Mergea y Horia Tecau (6-3 y 7-5 a Steve Johnson y Jack Sock). Avanzó el balear también en el individual (7-6 y 6-3 a Gilles Simon, en 2h y 02m) y así, en un visto y no visto prácticamente, ya se encuentra en los cuartos de final de un torneo en el que no pudo comparecer Roger Federer, lastrado por una rodilla, y en el que ya no se encuentra Novak Djokovic, noqueado en la primera ronda. El cuadro individual, por tanto, está más bien despejado para él, a excepción de ese durísimo escollo que supondría Andy Murray. Figura ya Nadal entre los ocho mejores tenistas de los Juegos y entre él y la medalla como solista únicamente hay un peldaño: el brasileño Thomaz Bellucci (7-6 y 6-4 a David Goffin), 58 del mundo.

Una situación que hace unos días era difícilmente imaginable por la incertidumbre que sembró la precariedad de su articulación, acrecentada con la renuncia a Montreal una semana antes de la cita olímpica. Pero ahora, el panorama pinta bien diferente. Tanto en los partidos que ha disputado en el formato individual como en el dobles, Nadal ha ofrecido regularidad y buena onda. Lejos de llegar oxidado por el parón, disipada toda duda sobre cómo llegaría a Río, verle corretear por la pista como lo hace y pegarle a la bola con la determinación de los buenos días solo puede invitar al optimismo.

El enredo de Simon

Nadal se dispone a golpear la pelota ante Simon. ampliar foto
Nadal se dispone a golpear la pelota ante Simon. EFE

Poco a poco, partido a partido, insiste él una y otra vez. Y no le falta razón. Las tres modalidades en las que interviene le están exigiendo un extra. Por eso, ante Simon, después de un primer set durísimo decidió poner la directa y ahorrarse unos cuantos minutos sobre la pista. El francés, 31 años, un jugador que se las sabe todas y enreda de maravilla a pesar de que a su reloj deportivo se le vaya acabando la pila, le hizo exprimirse en esa primera manga, en la que Nadal incurrió en 28 errores no forzados y en la que cedió dos veces el servicio. Pero se rehízo y corrigió el rumbo. Interpuso su clásico aquí estoy yo y dio la primera estocada, así que su rival empezó a bajar brazos, consciente de que cuando al español se le mete algo entre ceja y ceja es prácticamente imposible hacerle cambiar de idea. Es Nadal, ya se sabe. Terco y constante como muy pocos. O, quizá, como ninguno. Competidor feroz.

Después, dos horas más tarde, abordó el dobles junto a su amigo Marc, con quien comparte muchos entrenamientos a lo largo del año. Y llegó otra victoria, con ambos tendidos sobre el suelo, abrazados. Esta noche (22.00, La 1), los dos aportarán otra medalla al casillero español. “Para nosotros es inolvidable vivir esta experiencia juntos”, reconoció el de Manacor, que criticó el marco —“nunca he jugado un partido tan importante en una pista tan mala”— y la planificación —“el de los horarios podía hacerlo mejor”—. Contra todo eso, el remedio: Nadal.

Del Potro, reto de altura

Bautista, durante el partido contra Muller. ampliar foto
Bautista, durante el partido contra Muller. AP

Antes de que Nadal atrajera todas las miradas, el castellonense Roberto Bautista también se hizo un hueco en los cuartos. Lo hizo al superar por 6-4 y 7-6 (tras 1h 30m) al luxemburgués Gilles Muller, que llegó a disponer de una bola para llevarse el segundo set y equilibrar el partido. No lo consiguió y será el español, 28 años y 17 en el ranking de la ATP, el que disfrute de la legítima sensación de soñar.

“Estoy contento porque ha sido una semana buena y he ido de menos a más. Sabía que los primeros días me iba a costar y han pasado los días he cogido sensaciones muy buenas”, comentó. “Cada vez está más cerca, pero todavía queda bastante”, matizó enseguida Bautista, que hoy tendrá enfrente (no antes de las 18.30, al igual que el Nadal-Bellucci) a un tenista que durante los tres últimos años ha atravesado por un auténtico calvario debido a las lesiones, pero que ahora se ha reconciliado con su deporte.

El argentino Del Potro, bronce en Londres 2012 y verdugo inesperado de Novak Djokovic en la primera ronda de estos Juegos, remontó contra Taro Daniel (6-7, 6-1 y 6-2) y reta al de Castellón, que esta temporada ha conquistado los trofeos de Auckland y Sofía.

RAFA Y GARBIÑE RENUNCIAN AL MIXTO

La pareja española formada por Rafael Nadal y Garbiñe Muguruza decidió anoche retirarse del torneo de dobles mixto, antes de enfrentarse a la pareja checa formada por Radek Stepanek y Lucie Hradecka, que accedió directamente a los cuartos.

Nadal ya había puesto en duda jugar el mixto tras disputar ayer dos partidos (individual y dobles) y tener que volver a hacerlo hoy. Tras consultar con su equipo, la capitana Conchita Martínez, su entrenador, el doctor Ángel Ruiz Cotorro y su compañera, se tomó la decisión de abandonar. La otra pareja, David Ferrer y Carla Suárez, cedieron ayer ante los británicos Andy Murray y Heather Watson por doble 6-3.

Por otra parte, Muguruza y Suárez se quedaron fuera en el dobles femenino se quedó sin representantes españolas en Río. Apeadas a la primera Anabel Medina y Arantxa Parra, ayer cayó el dúo formado por Garbiñe Muguruza y Carla Suárez. <NO>(6-3 y 6-4 contra Makarova y Vesnina<NO1>les apartó del camino que guía hacia las medallas<NO>).

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