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Pablo Carrera dispara con música

El español busca medalla en pistola de 10 metros con novedades en el reglamento que buscan enganchar al espectador

Pablo Carrera.
Pablo Carrera. EL PAÍS

Pablo Carrera era de los pocos que el miércoles, día del izado de bandera, se paseaba por la Villa Olímpica en pantalón corto y manga corta. Cuando el cielo está cubierto, hace fresquito (en Río es invierno), pero los aires acondicionados funcionan como si fuera pleno verano. “Yo, porque soy de Bilbao y no lo noto… pero los hay que pasan frío incluso con el uniforme”, bromeaba. Este sábado debutará en la primera de las dos modalidades para las que se ha clasificado: pistola aire 10 metros (el miércoles, pistola libre 50m).

En los Juegos de Londres terminó sexto. A Río llega como número cinco del ranking. En el estadio de tiro de Londres, hace cuatro años, reinaba un silencio sepulcral y se respiraba solemnidad. Hoy la música irrumpe en la competición. Los gritos y aplausos también están permitidos ahora. Es una forma, según los organizadores, de enganchar al espectador a este deporte.

“Han colocado altavoces en cada puesto, pero no han medido bien. El otro día, un compañero australiano que mide dos metros [Daniel Repacholi], los tenía a la altura de la cara. Y claro, cuando estás ahí preparado y concentrado para disparar, intentando controlar los nervios, y te sale música a todo volumen en la cara… Se plantó y dijo que o le quitaban eso o nada”, cuenta Carrera. Ahora los han colocado a una altura superior.

“Han querido hacer de nuestra modalidad algo más emocionante, más divertido y con más ruido. Son cosas que no nos gustan mucho a los que tiramos, pero que para el espectador pueden ser interesantes porque ahora está más involucrado gritando y aplaudiendo. Las condiciones son iguales para todos, pero sí, somos nosotros los que tenemos que adaptarnos”, añade. Y no es fácil ya que apuntar bien depende de controlar los nervios y que el corazón no se acelere más de la cuenta.

¿Quién elige la música? Nadie sabe. Va cambiando según las competiciones y los lugares. Carrera recuerda cómo este año en Múnich, donde ganó la prueba de Copa del Mundo de pistola libre 50m, de los altavoces salía tecno-house. “Imagínate que ponen Paquito el Chocolatero”, le vacila Dani Mon, responsable de la Federación de tiro. “Pedimos en su día la lista de canciones para poder entrenarnos con ellas, pero nunca nos las dieron”, explica Carrera consciente de que una medalla se gana con diferencias mínimas de puntuación y cualquier elemento que pueda quitar concentración acaba mandando al traste cuatro años de trabajo.

“El que tenga más tablas o el que sepa jugar con los demás es el que al final gana. Las medallas se las llevan los que el día de la competición estén bien de coco”, analiza. La de la música es sólo una de las nuevas normas que se han introducido en 2016 en la competición de pistola. La final ha pasado de 10 a 20 tiros y después del octavo se elimina al que tenga la peor puntuación. A los atletas les han colocado una pantalla para ver la puntación de los rivales. “Si vas por delante bien, pero si no, eso puede llegar a meterte más presión”, dice Carrera, 30 años, que se enganchó a este deporte después de ver “a un señor con bigote tirando con pistola en los Juegos de Atenas”.

 

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