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Un oficial ciego del ejército motiva al ‘dream team’

Scott Smiley, recuperado de un atentado con coche bomba en Irak, sigue en activo, esquía y hace paracaidismo en tándem

Scott Smiley con Kevin Durant, el 21 de julio en Las Vegas.
Scott Smiley con Kevin Durant, el 21 de julio en Las Vegas. Getty Images

Un héroe de guerra para motivar a una selección de baloncesto. Una historia de superación personal para reforzar el espíritu de equipo y el altruismo. Esa fue la intención de Mike Krzyzewski cuando invitó a Scott Smiley a ofrecer una charla motivacional al ramillete de estrellas, con Kevin Durant, Kyrie Irving y Carmelo Anthony, que dirigirá en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Smiley es un héroe para millones de estadounidenses. Formado en la academia de West Point, alcanzó el grado de teniente en 2004 y fue destinado a Mosul, Irak. Allí comandó a un pelotón de jóvenes soldados. Su misión consistía en proteger el ayuntamiento, a la población civil y luchar contra los insurgentes. El 6 de abril de 2005, su unidad detectó la presencia de un coche con una persona en su interior. Sospecharon que se trataba de un terrorista suicida. Smiley siguió el protocolo de actuación. Ordenó acordonar la zona y alejar de ella a los civiles. Decidió no abrir fuego. Él mismo comprobó de cerca la situación. Para ello tuvo que sacar medio cuerpo fuera de su Stryker, un carro blindado. “Traté de evitar que el sospechoso pudiera causar daño a nadie más. Me acerqué un par de veces al coche. Fue entonces cuando el terrorista actuó”. La explosión causó gravísimas heridas a Smiley. Parte de la metralla le alcanzó el cráneo. Tardó meses en recuperarse. Perdió un ojo por completo y se quedó ciego.

Desde entonces, se propuso seguir su vida con la mayor normalidad posible. Una vez que una junta de revisión médica lo declaró mental y físicamente apto, se convirtió en el primer oficial ciego del ejército estadounidense. Se licenció en Administración de Empresas e impartió charlas de liderazgo militar en West Point. Y prosiguió con su actividad física. “Para mí, ser ciego no implicaba necesariamente una transformación total de mi vida. Muchas de las cosas que hago ahora, las hacía antes, solo que de manera diferente”, afirma. Ha saltado en tándem con paracaidistas del ejército, esquía, surfea y le gusta el triatlón.

Krzyzewski acostumbra a proponer a sus jugadores que se inspiren en el ejército. No en vano se graduó en la academia militar de West Point, en 1969. Jugó al baloncesto bajo las órdenes de Bobby Knight y llegó a ser el capitán del equipo de la Armada mientras se preparaba para convertirse en oficial del ejército. La Federación de Estados (USA Basketball) estableció desde 2006 un programa de colaboración llamado Hoops for Troops (canastas para las tropas). En 2014, por ejemplo, los jugadores que ganaron el Mundial de España visitaron previamente el cementerio de West Point, almorzaron con los cadetes y realizaron un entrenamiento en sus instalaciones.

“¿Qué harían si de repente ven que un coche bomba viene hacia su unidad?”, preguntó a sus jugadores Krzyzewski antes de dar paso al ahora capitán Smiley, en la charla celebrada en Las Vegas. “Lo que él hizo fue permanecer allí fuera, mantener lejos el coche-bomba y de esta forma salvó las vidas de los hombres de su unidad”. Smiley afirmó que el apoyo de sus familiares, amigos y la comunidad del ejército fue determinante para su recuperación. “El equipo me ayudó a entender que no era solo cosa mía”, relató Smiley ante las estrellas de la NBA, a las que pidió: “Luchen tan duro como puedan para traer la medalla de oro a casa. Sé que lo van a ha hacer”.

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