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Phelps prolonga su dominio sobre Lochte en 200 estilos

La cuarta edición desde 2004 de un duelo ya clásico en la natación culmina con dos de las tres mejores marcas del año en las pruebas de clasificación olímpica de Estados Unidos

Phelps durante las semifinales de 200 estilos en Omaha. Ampliar foto
Phelps durante las semifinales de 200 estilos en Omaha. AFP

Michael Phelps y Ryan Lochte repiten el ritual desde los trials de 2004. No se recuerda una rivalidad más amigable, más feroz, ni más prolongada en la historia de la natación. La carrera que más veces ha servido de punto de encuentro es la de 200 metros estilos combinados, y la fricción ha producido espectaculares recortes al récord del mundo, en poder de Lochte (1m 54,56s) desde 2009. La última edición, en la final de los trials de clasificación para los Juegos de Río, en la noche del viernes, produjo otra victoria de Phelps. Monarca del 200 estilos en trials y Juegos en 2004, 2008 y 2012, el nadador de Baltimore dominó la final en sus cuatro tramos. Nunca perdió la cabeza de un duelo que claramente diferenció a los veteranos del resto. Solo en el segundo segmento, en la espalda, Lochte se mostró siete centésimas más veloz (28,84s contra 28,91s). Phelps encontró apoyos para impulsarse con más potencia en los últimos metros de crol y tocó la última pared en 1m 55,91s, la segunda mejor marca mundial del año. Lochte acabó con 1m 56,22s. El tercero, David Nolan, arrastrado por la turbulencia de la batalla, finalizó a tres segundos, en 1m 59,09s.

Agarrados a las corcheras como dos náufragos, Phelps y Lochte se miraron intentando recuperar el aliento al acabar la carrera. No les quedó fuerza para decirse una sola palabra pero se dieron un abrazo. Los verbos "race", "love" y "heartbreack", vocablos empleados por Lochte para explicar sus sentimientos tras la prueba, no pueden traducirse al castellano sin perder algo del significado que quiso darles el nadador. "Sabía que sería una pelea de perros hasta el final", dijo, al salir del agua. "Me encanta nadar contra Michael. ¡Es tan divertido! Fue un poquito angustiante al final porque cuando terminamos nos dimos un abrazo y dijimos 'buen trabajo', pero los dos sabíamos que esta fue probablemente la última vez que nos enfrentábamos en suelo americano. Ha sido un largo viaje. Pero el viaje no ha terminado".

El viaje de Lochte y Phelps en los 200 estilos ha servido para sumar diez récords mundiales (ocho de Phelps, dos de Lochte) desde 2003. Entre ambos reúnen las doce mejores marcas de siempre. Nadie más que ellos ha bajado de 1m 55s. Nunca dejaron de ganar medallas olímpicas cuando nadaron esta prueba, y apuntan a los cuartos Juegos. No hay precedentes en la natación de una rivalidad tan prolongada ni tan productiva.

La marca de Phelps le sitúa en segunda posición del ránking mundial, encabezado por el especialista japonés Kosuke Hagino, con 1m 55,07s. "Pisaremos el acelerador a fondo", dijo, de buen humor en las horas previas a la final. Tenía motivos para sentirse seguro. El año pasado, en los campeonatos nacionales de San Antonio, Phelps logró la mejor marca del año con 1m 54,75s, un tiempo que se inscribe como el sexto más corto en la historia de la prueba. Los resultados de Omaha anuncian una velada memorable en Río de Janeiro.

Los 200 estilos son la segunda prueba individual en la que Phelps obtiene licencia para competir en los próximos Juegos, tras imponerse en los 200 mariposa. Tras cumplir un año y medio de sanción apartado de las competiciones internacionales por la federación estadounidense debido a un test positivo de alcoholemia, Phelps se ha presentado en Omaha dispuesto a despedirse a lo grande de un deporte que ha transformado por completo. Mañana nadará la final de los 100 mariposa, la última prueba en la que busca clasificación olímpica.

Ledecky, séptima en 100 libre

La otra gran noticia de la noche en Omaha se situó en la final de 100 libre femenino, en donde Katie Ledecky no consiguió la mínima. Empeñada en buscar su límite en la prueba de velocidad, la mejor nadadora del cuadro femenino americano recortó su distancia del 800 libre al 400 libre y al 200 libre, pero su versatilidad no llegó a tanto. Ledecky fue séptima en la final con 53,99 segundos, a cinco décimas de la clasificación que lograron Simone Manuel y Abbey Weitzeil para las pruebas de 100 libre de Rio.

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