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Caparrós ya tiene el visto bueno del vestuario

El favorito de Villar para suceder a Del Bosque ha contactado a los pesos pesados de la selección para asegurarse un desembarco amable

Caparrós, en 2014, al frente del Levante
Caparrós, en 2014, al frente del Levante cordon

Joaquín Caparrós, aunque su nombramiento no esté confirmado, es el principal candidato a suceder a Vicente del Bosque en el banquillo de España, puesto que se trata del favorito del presidente federativo Ángel María Villar para abrir una nueva etapa en la historia de la selección nacional, que viene de fracasar en la Eurocopa de Francia, donde cayó en octavos de final ante Italia (2-0).

Villar quiere a Caparrós porque tiene grandes referencias de su trabajo en el Athletic (de 2007 a 2011) y, además, presenta el perfil adecuado como un seleccionador cercano al fútbol base y los numerosos compromisos que en ese aspecto el presidente exige al cargo, que tiene que ser cercano y actuar muchas veces como un buen relaciones públicas del equipo nacional.

Caparrós, además, es un tipo listo, que se ha sabido mover en estos días en busca del apoyo dentro del vestuario de La Roja para asegurarse un buen recibimiento en caso de que Villar lo nombre. Cuenta con el aval de Sergio Ramos, líder de la selección, y también del otro sector importante del grupo, el de los jugadores del Barcelona. El técnico ya ha hablado con Piqué y Busquets, que le han dado su visto bueno. A Ramos lo entrenó en el Sevilla y lo subió al primer equipo después de que el defensa lo convenciera con sus grandes cualidades.

Sergio Ramos apoya a Caparrós, que cuenta también con el aval de Busquets y Piqué

La selección sería el colofón para un técnico que vive el fútbol con una enorme intensidad, que lleva más de 500 partidos dirigidos en Primera División y que ha sacado rendimiento a casi todos los equipos a los que ha entrenado gracias a un enorme pragmatismo. Una visión práctica de la vida que le sirvió para avisar a los que no ven demasiado acertada su elección por parte de Villar. España, que ha hecho del toque su seña de identidad, se pondría en manos de un entrenador cuyos equipos no se han caracterizado por un fútbol brillante. “Cada uno juega según los jugadores de los que dispone”, aclaró Caparrós. Miembro de la junta de la Federación en representación de los entrenadores, el andaluz se ha ganado la estima del presidente. Hasta el punto de que, en el paro como está, ha rechazado varias ofertas para trabajar consciente de que estaba muy bien colocado en las quinielas para suceder al director técnico de España.

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