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Krychowiak: “Con trabajo se puede superar al talento”

El mediocentro de Polonia valora sus posibilidades en el torneo y analiza su forma de jugar

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Krychowiak, durante el partido ante Alemania. Getty Images

Es de esos jugadores que uno prefiere tener en su equipo o bien lejos. Duro en el choque e infatigable en su tarea de robar balones, Grzegorz Krychowiak (Gryfice; 26 años) dignifica a su profesión con trabajo y más trabajo. Así lo expresa desde la medular de Polonia, equipo que esta noche se mide a Suiza (15.00 horas) en los octavos de final. También juega en el Sevilla y por eso habla castellano con el inconfundible acento andaluz. Atendió a EL PAÍS desde La Baule, a orillas del océano Atlántico, donde está concentrada su selección.

Pregunta. ¿Qué tiene esta Polonia que puede competir con cualquiera?

Respuesta. La fuerza del grupo porque hemos entendido que juntos podemos ganar a cualquier individualidad. Aun así, este equipo tiene mucha calidad. Pero eso hay que saberlo demostrar en cada partido porque para ganar aquí hay que luchar de verdad.

P. ¿Tienen el nivel de los equipos de Lato y Boniek, capaces de quedar terceros en el Mundial del 74 y del 82?

R. Creo que no. Ellos hicieron cosas grandes y nosotros no hemos hecho nada. Pero estamos en el camino. De momento hemos acabado segundos de grupo sin perder ningún partido. Este equipo se lo cree y vamos bien porque tenemos hambre, mucho hambre. Hace mucho tiempo que Polonia no ha hecho nada y estamos demostrando que con ganas el trabajo se puede hacer bien.

P. En su caso, consiste en defender atrás para salir a la contra con mucha velocidad, ¿no?

R. Depende. Es una de nuestras armas, sí. Y eso hicimos ante Alemana porque ellos tenían el balón. Pero en el primer partido ante Irlanda del Norte tuvimos un 65% de la posesión. La suerte de este equipo es que puede cambiar de registro y que de las dos maneras sabe crear oportunidades de gol.

Soy de luchar y siempre voy al choque. Pero voy al balón

P. Y en medio usted y Maczynski, que cortan todo…

R. ¡Se intenta! Cuando el equipo trabaja junto y no hay mucho espacio entre las líneas y los jugadores es más fácil recuperar el balón. Y en un equipo tiene que haber de todo: técnicos, rápidos, fuertes… Uno debe entender cuál es su fuerza. Y mi manera de jugar pasa por la lucha y por correr por el bien del equipo. Lo hago encantado si eso sirve para intentar ganar. Eso sí, hay dos maneras de correr: a lo loco y con cabeza. Para mí, hay que encontrar el equilibrio entre estas dos opciones.

P. ¿Le molesta la etiqueta que le han puesto de jugador duro?

R. No soy duro. Soy de luchar y siempre voy al choque. Pero voy al balón. Nunca he ido a hacer daño a nadie. No soy así. Pero para vencer la gran batalla hay que ganar primero los pequeños duelos. Y en eso me empleo. De hecho, hago como en el tenis: me preparo y estudio cada partido porque pienso que todo depende de mí. Nadie me podrá decir que no lo doy todo.

Me preparo cada partido porque pienso que todo depende de mí

P. ¿Y qué piensa cuando un rival le encara con el balón?

R. Mi obligación es robarle la pelota. Es lo que me toca. Pienso en recuperarlo. Es verdad que lo más importante es marcar goles, pero no es mi papel y no es mi forma de ver el fútbol.

P. ¿Prefiere medirse con alguien habilidoso o uno fuerte?

R. Me da igual. No tengo problemas. Siempre veo en vídeo los rivales para saber a quién me enfrento. Creo que con trabajo se puede superar al talento. Y yo siempre quiero más. Por eso también me miro todos mis partidos después de jugarlos.

P. Aunque con la selección polaca no solo roba sino que también distribuye, ¿verdad?

R. Sí. Con Polonia doy un paso hacia delante cuando tenemos el balón porque tengo más responsabilidades ofensivas que en el Sevilla. Pero es normal. Allí juega Banega, que le sobra calidad, y sé que mi función es robar la pelota para dársela. Pero disfruto igual, ¿eh? Me siento importante en todos los sitios. Y esa es la clave: para ganar todos debemos estar implicados.

P. ¿Hasta dónde puede llegar Polonia?

R. No tenemos un objetivo. Vamos a intentar que la afición esté orgullosa de nosotros. Ahora nos toca medirnos con Suiza, un buen equipo con futbolistas de mucha calidad.

P. ¿Sólo faltan los goles de Lewandowski?

R. En cada partido hace un trabajo impresionante. Y cuando uno es tan bueno como él, es imposible que se preocupe por la falta de gol. Ya llegarán. Además, trabaja y se cuida para lograrlo.

P. ¿Usted también se cuida?

R. Por supuesto. No fumo, no bebo ni una gota de alcohol y duermo todas las horas que puedo. Soy futbolista y vivo para el fútbol. Quiero aprovechar mi tiempo como jugador.

P. ¿Pero es verdad que está diplomado en Gestión de Entidades Deportivas por la Universidad de Lyon?

R. Sí. El futbolista tiene tiempo para hacer otras cosas. Y a mí me enseñaron que debía hacer una carrera porque nunca se sabía.

P. También se compra zapatos… ¿Tiene más de 100 pares?

R. No sé cuantos tengo, pero me gustan mucho. Eso sí, ¡los que mejor me quedan son las botas!

P. ¿Y cómo le sentaría la camiseta del Barça o PSG?

R. Después de la Euro me voy de vacaciones. No me preocupa mi futuro y estoy contento en el Sevilla. Pero en el fútbol nunca se puede decir nada.

P. Pero usted al Sevilla lo lleva en el corazón, ¿no? El otro día cantaba canciones de los Biris en el avión de Polonia…

R. Sí, sí. Es que es una afición impresionante. Hace dos años, cuando jugamos la Supercopa de Europa ante el Madrid en Cardiff, le dije a Monchi: ‘Tenemos menos aficionados en el estadio’. Siempre me acordaré de su respuesta: “Un aficionado del Sevilla vale por cinco”. No le faltaba razón.

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