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Los 100 de La ardilla

En su madurez, Alexis Sánchez lidera el ataque de Chile camino de la final

Alexis Sánchez celebra un gol a México. Ampliar foto
Alexis Sánchez celebra un gol a México. AFP

El fútbol deja, a veces, historias maravillosas. Lo es la de Alexis Sánchez, ese que confiesa que si no fuera por el fútbol ahora estaría limpiando autos, recogiendo tierra, arrastrando carros, tratando de dar de comer a su familia, rota como tantas desde su infancia. Alexis, al que llamaron La ardilla, por su facilidad para trepar a los árboles y recuperar balones, que jugaba descalzo por no tener para botas, descubrió con el balón cosas que hoy recuerda como si las aprendiera ayer. “El fútbol me enseñó la importancia del esfuerzo y la disciplina, y a no esperar recompensas inmediatas sino entender que el trabajo duro da sus frutos tarde o temprano”. El trabajo duro y la dedicación que le entregó al fútbol le llevan hoy a jugar en Chicago, a los 27 años y 5 meses, el partido número 100 con La roja, convirtiéndose así en el jugador sudamericano más joven en lograrlo, superando a Messi.

Pero el tocopillano no piensa en eso, piensa en la final. “Nos vamos a dejar la vida”, reconoció ayer el delantero del Arsenal, que pese a las molestias que arrastra los últimos días estará en el campo listo para comandar el ataque chileno. Pieza clave de la época dorada de Chile, de Bielsa a Pizzi, Alexis ha transitado en lo particular de Colo-Colo al Arsenal, pasando por River, Udinese y el Barça, y ha crecido una barbaridad. Coincidieron Bielsa y Guardiola al decir que cuando le hablaban parecía no entender pero que luego siempre interpretó bien lo que se le pedía.

Así, Alexis ha pasado de ser un jugador individualista a un jugador entregado al equipo, y más relajado y más confiado, menos tenso, perdiendo la necesidad de demostrar siempre que era el mejor, olvidándose de convertir cada balón en la última acción. Ya no lucha solo, lucha con todos. “Marcelo Bielsa tuvo una influencia muy grande en mí. Con él cambié. Yo antes tomaba el balón, cabeza baja y para adelante. Ya no”, dijo para razonar el cambio.

Por eso, ahora parece hacerlo todo en beneficio del grupo. Hace tiempo que ya no es aquel diablo al que siempre le sobró un regate, ese del que en River se reían y llamaban el perro, porque agarraba el balón y no lo soltaba. Luego, Guardiola le dejó el poso de la posición, la sapiencia de la paciencia. “No hace falta ir a buscar el balón, siempre llega”, se le escuchó razonar en Barcelona.

Ahora, Chile, convertida en una máquina de crear ocasiones, vive con la portería por destino, pero Alexis ya sabe que al arco no hace falta que siempre llegue él. Y a partir de ahí, creció como jugador y creció el ataque de la selección que lidera, un equipo que asusta como pocos, que intimida desde el nombre y por cómo juega y por lo que es: campeón de América. Y al frente, La ardilla de los 100 partidos, ese que fue escogido mejor jugador del Arsenal en su primer año.

“Es muy importante para el equipo, en el campo, pero también, por la forma en que se ocupa de las personas alrededor”, asume Bellerín, su compañero de equipo, lateral de la otra Roja, la española. Mikel Arteta, que fuera su capitán en los gunners, avisa: “Es muy bueno dentro del grupo. Por cómo vive durante la semana y porque cuando llega el partido trabaja duro. Es valiente, fuerte, no se esconde, es como un toro” insiste. “Alexis va, y va y va, y nunca se esconde, por eso el equipo le busca y la afición le valora tanto. Yo creo que su único secreto, la verdadera razón por la que es tan bueno, son sus ganas de hacerlo bien, de ser el mejor”, insiste Arteta, su ex capitán.

Diego Fernando Latorre, al que llamaron Gambetita, dice: “Una vez Cappa describió, siendo muy drástico, que había jugadores que te ganaban o te perdían un partido. Alexis es uno de esos. En un movimiento anuncia qué clase de partido va a ser. Estar está, pero le sale o no. Y cuando le sale parece que la cancha es muy grande y los rivales más lentos y que todo fluye. Y cuando esta así es súper desequilibrante”.

Tan desequilibrante que Pizzi le mueve por el frente de ataque con mando a distancia: “Puede jugar en cualquier sector de la cancha y hacerlo bien. Estoy muy satisfecho con la labor que ha desempeñado en todas las posiciones en las que le he alineado”. Convertido en referente de La Roja, La ardilla sonríe.

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