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“Payet ha marcado la diferencia”

Deschamps elogia a su jugador, que resuelve el encuentro con un golazo sobre la bocina y abandona el césped entre sollozos

Deschamps abraza a Payet.
Deschamps abraza a Payet. AFP

El seleccionador Deschamps presumió antes del encuentro de que a Francia le interesaba tener la pelota. Pareció fanfarronería porque en el partido inaugural, ante una Rumanía que aguardaba en su casa para salir a la contra, ni siquiera fue capaz de circular el esférico, de imprimirle velocidad ni intención. Le salió bien, pero fue por los pelos. “Antes de su primer gol, hemos tenido dos ocasiones claras de Stancu”, recordó el técnico rumano Anghel Iordanescu, conforme con el esfuerzo de sus jugadores. “No ha sido un partido perfecto, pero es muy importante empezar con un triunfo”, resolvió Deschamps. Aunque fueron pocos los galos que se salvaron de la mediocridad: solo Kanté se esmeraba en recuperar el cuero para la entrega fácil; solo Pogba trataba de dar el último pase aunque fuera desde su campo; y solo Payet fue capaz de resquebrajar a la zaga rival. Todo un recital por más que se dudara de su titularidad como extremo, puesto que pelea con Griezmann, Martial y Coman.

“Al principio hemos estado tímidos. Había muchas expectativas, estaba la ceremonia inaugural…”, admitió Deschamps. “Sí, teníamos miedo a cometer errores, pero la afición nos ayudó y pudimos subir el nivel”, apuntó Payet. La táctica, en cualquier caso, era clara: todo pasaba por el 8 de Francia. Así, Giroud cabeceó por dos veces desviado y en otra ocasión remató con la zurda al bulto, y Griezmann metió la testa para toparse con el poste y después no atinó con el remate raso tras un centro lateral. Cinco ocasiones que tenían el mismo aspersor: Payet. “Ellos defendían bien, pero podíamos habernos puesto con ventaja en varias ocasiones”, explicó el extremo del West Ham desde la sala de prensa, vestido de campo pero con las chanclas. Hasta que a la séptima ocasión –la sexta fue un remate lejano de Pogba- su centro fue cazado por Giroud y engullido por la portería.

Ocurrió luego que Evra sacó la pierna de paseo de forma ingenua para cometer un penalti que Stancu transformó. Pero cuando el duelo parecía finiquitado, Payet, que entonces actuaba de volante, lanzó un cañonazo desde fuera del área que se coló por la escuadra. “Es muy duro perder en el minuto 89 con un gol de un jugador sensacional”, admitió Iordanescu. “Es un futbolista que puede tener mucha influencia en el juego y marcar las diferencias. Es lo que ha hecho esta noche”, le piropeó Deschamps. “¡Payet, Payet!”, gritaba Saint-Denis, extasiado. Tanto como el jugador, que fue sustituido segundos después –“lo decidí tras su gol”, admitió Deschamps- y abandonó el campo entre sollozos. “Había mucho estrés, mucha presión. Y alguien me había dicho antes del partido que iba a marcar… y al final me lo creí”, reconoció el futbolista. Recibió el aplauso de su gente, el abrazo del vestuario y la felicitación global porque fue escogido el mejor del partido. Anoche, fue el héroe de París.

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