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Ante la nostalgia, Coutinho

Sin estrellas como Neymar o Douglas Costa, el mediapunta brasileño devuelve el esplendor a una selección en baja forma

Philippe Coutinho celebra un gol ante Haití, el miércoles, en la ciudad de Orlando. Ampliar foto
Philippe Coutinho celebra un gol ante Haití, el miércoles, en la ciudad de Orlando.

En tiempos en los que las encuestas subrayan que el desapego entre los aficionados y el estilo de la selección brasileña alcanza cotas históricas, la melancólica torcida todavía encuentra referencias individuales para evocar un pasado de grandeza. La magnífica actuación de Philippe Coutinho ante Haití (7-1), con tres goles, ha encumbrado al mediapunta carioca como el factor diferencial de un equipo disminuido por las bajas, plagado de dudas y cautelas, y bajo el criticado sello de un seleccionador que siempre apreció los valores primarios del esfuerzo mucho más que la audacia, la creatividad y la técnica.

Haití sucumbió sin mucha resistencia ante el vendaval desatado por el número 22, que bajo un dorsal de excedente no esconde que es un 10 de los de toda la vida. Coutinho ya había dejado trazos de su categoría ante una selección de rango mayor, como Ecuador, en la primera jornada de la Copa América Centenario.

Huérfano de futbolistas desequilibrantes como Neymar o Douglas Costa, el seleccionador Dunga ha encontrado en el jugador del Liverpool al agitador ofensivo que su equipo necesita en tiempos de extrema dificultad. Si contra Ecuador, Coutinho firmó una primera parte notable en la posición de extremo, frente a la modestísima Haití sacó su alma libertaria para abandonar la banda y articular el ataque brasileño con mucha imaginación y una sobredosis de técnica que dinamitaron el partido. No hay pared que no le guste tirar, ni pase profundo que no vea antes que nadie. Marcó tres goles, dos de ellos de bellísima factura arrancando desde el sector izquierdo y perfilándose con cambios de ritmo y caracoleos hacia la frontal del área para activar el letal disparo de su pierna derecha, tan precisa como potente.

“¡Eh! ¡Esa pelota es para mí! El que marca tres goles tiene derecho a quedársela”, reclamaba con una sonrisa cómplice a sus compañeros al final del partido ante los haitianos en Orlando. Después mostró su perfil humilde: “Aquí están los mejores jugadores y la competencia es grande. Hay que aprovechar las oportunidades y jugar bien. Y una secuencia de partidos ayuda. No pienso que tenga que ser titular. Aquí existe respeto, todos buscan su lugar en el equipo y ser alineado de salida es una decisión del entrenador, que me ha dado más libertad”. Dunga afirma de su pupilo que “en cada partido ofrece cosas distintas y cada vez muestra mayor confianza”. “Hablé con él para que sea el Coutinho del Liverpool, que busque las jugadas, que reclame protagonismo”, subraya.

Hace unos meses al técnico del conjunto inglés, Jürgen Klopp, se le dibujaba una enorme sonrisa en la cara cuando hablaba de su futbolista, negando el cartel de jugador irregular que muchos le cuelgan en la Premier: “¿Quién no ama a Philippe Coutinho? Yo no espero la perfección de un jugador todos los días. Espero que trabaje duro y mejore cada día. Y eso es lo que Phil [su nombre de guerra en el vestuario de Anfield] está haciendo”. Así celebraba el entrenador alemán algunos de los majestuosos goles que Coutinho ha firmado esta temporada, en la que ha sido elegido mejor futbolista del equipo por compañeros y aficionados.

Frente a la débil Haití, Coutinho volvió a reivindicar su enorme potencial. En Liverpool, los hinchas le han puesto en un pedestal. También en la selección brasileña, cuya legendaria casaca viste desde la categoría sub-15. En 2008 Coutinho y Neymar coincidieron por primera vez en la sub-17. Entonces, la estrella del Barcelona, y a quien que tanto extraña esta Copa América, juraba que su amigo Philippe iba a ser mucho mejor que él.

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