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Francia se la juega

La Eurocopa arranca en un país convertido en un polvorín social y en máxima alerta terrorista mientras España, con otro molde, defiende el trono en un torneo con mucho telonero

Zona para los fans en Paris, justo detrás de la Torre Eiffel.Foto: reuters_live | Vídeo: ALAIN JOCARD
José Sámano

Los poco más de 20 kilómetros que separan el cuartel general de la Roja, en la paradisiaca Isla de Ré, de su principal núcleo urbano, la encantadora postal de La Rochelle, son todo un acertijo de tiempo. El cordón umbilical es un puente de 3.000 metros con peaje en el que de repente las garitas se vacían y llega el colapso. Por lo que se comenta en la calle, su personal también está que trina con la reforma laboral del Gobierno francés. Es un síntoma más de esta Francia en combustión, con polvorines sociales en muchos sectores: el transporte ferroviario y aéreo, la recogida de basuras y su tratamiento, las refinerías...

Lo que faltaba en un país ya de por sí en guardia ante la amenaza terrorista con el eco de la Eurocopa de fondo. Las alertas son tan rojas que los responsables de seguridad que custodian a España no consienten el acceso a sus instalaciones ni siquiera con la acreditación oficial de la federación. Al contrario que en otros grandes torneos, aquí el salvoconducto español de nada sirve. Hay que presentar el pase oficial del campeonato o portazo. Francia, con todo el mundo a la vista, se la juega y nadie está dispuesto a bajar la guardia un centímetro.

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En este convulso entorno, la 15ª edición de la Eurocopa arranca hoy en París, en el estadio de Saint-Denis con el Francia-Rumania. En un torneo contraprogramado por la centenaria Copa América de Messi, James y otras estrellas, en suelo galo la constelación no será menor, con Cristiano, Iniesta, Ibrahimovic, Rooney, Bale, Lewandowski, Müller... El principal ausente, Benzema.

El fútbol tampoco ha tenido sosiego en el país anfitrión. Michel Platini, icono nacional, ha sido enviado a las mazmorras por trapicheos y supuesta corrupción en las altas cancillerías del fútbol, FIFA y UEFA. Sobre el terreno, el equipo galo ha padecido el turbio enredo entre Valbuena y Benzema a causa de la presunta extorsión al primero con un vídeo sexual. El caso le ha costado la convocatoria a ambos.

Para atizar más la hoguera, en el vestuario de Les Bleus, el defensa Sakho, del Liverpool, dio positivo el pasado mes de marzo. Y en mayo cayeron lesionados otros defensas relevantes, Varane y Mathieu. El equipo de Didier Deschamps queda así a pies de gente como Griezmann y Pogba, sus dos principales referencias. A Francia le vendría de maravilla un poco de anestesia futbolística. En tiempos de seísmos socio-políticos, sus aficionados también desconfían de la selección, pero se aferran a su pasado como anfitrión: victorias en la Euro de 1984 y el Mundial de 1998. La derrota en el Campeonato del Mundo de 1938 evoca al pleistoceno. Para el estreno, tendrá enfrente a Rumania, que hace mucho que no es la Rumania de Hagi, pero las aperturas suelen deparar sorpresas.

Al bautizo de Francia sucederá mañana el de Inglaterra, lanzadera de un torneo de insólito tinte isleño. Gales, Irlanda e Irlanda del Norte se añaden a un cartel sin precedentes. De haberse clasificado Escocia, un cinco naciones futbolero. Toda una fiesta para galeses, irlandeses y norirlandeses, sin otras huellas futboleras relevantes que en Cardiff remitirse a John Charles y hoy presumir de Bale, y en Belfast rebobinar a George Best.

El encuadre de estas selecciones en la Eurocopa obedece al ojo intrapolítico y económico de la UEFA. Al pasar de 16 a 24 participantes hay 20 partidos más para recaudar. Y cuantos más equipos festejen su llegada al gran escaparate, más agradecidos estarán sus directivos, los que votan. Por Francia también desfilarán novatos como Albania e Islandia. Y Austria y Hungría, con mucho más pasado que presente.

Soldados franceses, policía y gendarmes, en la fanzone instalada en Niza.
Soldados franceses, policía y gendarmes, en la fanzone instalada en Niza.ERIC GAILLARD (REUTERS)

A la vista del programa, con seis grupos de cuatro equipos y la clasificación garantizada para octavos de 16 de los 24 aspirantes, los clásicos tendrán casi imposible justificar un prematuro patinazo. Como no tuvo excusa Holanda, la única ausencia significativa del evento. Faltarán otros dos campeones, tan episódicos como Dinamarca (1992) y Grecia (2004), pero su rango no es el holandés, el pequeño vivero más productivo que se conozca.

Entre los campeones de campeones estará España, junto a Alemania la selección con más títulos (tres). La Roja, que debuta el lunes a las 15.00 frente a la República Checa en Toulouse, aspira al más difícil todavía. Nadie conquistó jamás dos Eurocopas seguidas, por lo que una tercera parece un viaje lunar. La Turquía de Arda y la Croacia de Modric y Rakitic serán sus otros rivales en la primera fase. Vicente del Bosque planea algunas variantes con la apuesta por dos arietes puros como Morata y Aduriz, y el rescate de extremos con desborde como Nolito y Lucas. Salvo imprevisto, todo apunta a nueve fijos ante los checos: Juanfran, Piqué, Ramos, Alba, Busquets, Iniesta, Silva, Nolito y Morata. Las incógnitas pasan por el acompañante de Busi en el eje y la portería. A la puerta del mito Casillas llama con fuerza De Gea. De cómo se gestione el asunto dependerá mucho el ruido sobre el grupo. Los cainitas ya afilan el colmillo.

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Sobre la firma

José Sámano
Licenciado en Periodismo, se incorporó a EL PAÍS en 1990, diario en el que ha trabajado durante 25 años en la sección de Deportes, de la que fue Redactor Jefe entre 2006-2014 y 2018-2022. Ha cubierto seis Eurocopas, cuatro Mundiales y dos Juegos Olímpicos.

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