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Los pretorianos de Simeone

Los siete jugadores que se mantienen desde la llegada del técnico más Griezman y Torres ejercen un liderazgo fundamental para sostener la exigencia diaria de su entrenador

Simeone, con Juanfran, Koke, Godín y Gabi, en un entrenamiento.
Simeone, con Juanfran, Koke, Godín y Gabi, en un entrenamiento. EFE

“No es casualidad jugar dos finales de Champions”, dijo Diego Pablo Simeone nada más eliminar al Bayern de Múnich. Todavía exhausto por la carga emocional del partido, Simeone quiso explicar en parte de su discurso por qué el Atlético ha llegado hasta Milán. Las palabras de Simeone estuvieron enfocadas a elogiar el trabajo del club y el del núcleo duro del vestuario, un grupo de jugadores en el que la mayoría lleva con él desde su llegada al club en diciembre de 2011. “Las dos finales hablan muy bien de todo lo que envuelve al club y sin duda de los futbolistas que nos acompañan para sostener todo este trabajo, los Gabi, Godín, Juanfran, Koke, Filipe, Tiago, Fernando, Griezmann, que también se ha metido dentro de este grupo que hace que viene años peleando por mejorar”. Cuando Simeone habla de “sostener este trabajo”, se refiere al ejemplo de este grupo de futbolistas para soportar su nivel de exigencia diario. Personalidades distintas y diversas formas de ejercer su liderazgo dentro del vestuario.

Gabi: el líder emocional

A su llegada, Simeone recelaba de él porque fue compañero suyo cuando Gabi subió al primer equipo. Por entonces, era un jugador blandito con mucha tendencia a la queja cuando recibía entradas duras. Simeone se encontró a un futbolista más duro y hecho al que ha llegado a confesarle: “Nunca pensé que me darías todo lo que me estás dando”. Gabi es la principal correa de transmisión de los valores que predica Simeone: esfuerzo y sacrificio diarios y el colectivo siempre por encima de lo individual. Ejerce la capitanía sin poner el brazalete por delante para sentirse superior al compañero. Es tranquilo y habla lo justo, pero es directo. Su liderazgo en el campo tiene que ver con lo emocional. Cuando sus compañeros le ven que sale a presionar le siguen a ciegas. Él, Juanfran, Tiago y Godín forman el núcleo duro del vestuario.

Godín: un cacique clásico

Al segundo capitán apodan el Vaquerito, por sus raíces y su afición por la ganadería. Mucho temperamento, más del que aparenta, y mucha jerarquía. Infunde respeto porque es frontal para decir a cualquier compañero lo que no le gusta o si se está saliendo de las líneas marcadas por el entrenador y por el grupo. Tan cercano a Simeone como Gabi. Muchos de sus compañeros le consideran el alma y el emblema del equipo. En el campo y, a veces, también en los entrenamientos, emplea los modos del central cacique sudamericano de toda la vida. Le gusta el pique con sorna. A los porteros los llama los arqueritos. Cuando hay que defender a un compañero aparece el primero. Sus arrancadas desde atrás, a veces en contra del criterio de su entrenador, también son una señal de contagio.

Juanfran: el dj optimista

Es el optimista eterno, tanto que Simeone, al que no le gusta que le hundan el pecho por declaraciones suyas o de sus jugadores, le zumban los oídos cada vez que le escucha decir “seguro que ganamos”. Llega una hora antes a los entrenamientos para hacer bicicleta. Es el dj del vestuario. Música electrónica, Rihanna, Gun’s and Roses o AC/DC forman parte del repertorio. Para sus compañeros representa uno de los ejemplos más claros de superación desde el trabajo y la atención por cuidar su cuerpo. Cuando llegó Simeone era suplente y bajo su tutela se ha convertido en el lateral derecho titular de la selección.

Tiago: el primer 'hombre' 

Desde el primer momento, Simeone le calificó como “hombre”. Con este término el técnico califica a los jugadores que siempre compiten y Tiago, pese a su apariencia frágil, es de los más competitivos del grupo. Muy querido en el vestuario, su liderazgo también tiene mucho que ver con su inteligencia táctica en el campo. Siempre muy atento para dar consejos a los canteranos que suben a entrenarse con el primer equipo e incluso para abroncarles cuando hacen algo mal. Dejó el club un par de meses tras ganar la Liga y llegar a la final de la Champions en 2014. Se frustró su marcha al Chelsea, pero fue muy bien recibido por Simeone, que hizo todo lo posible por su regreso.

Filipe Luis: el empuje silencioso

Como con Tiago, Simeone aprecia que quisiera volver solo un año después de marchase. De hecho, desde el primer momento de su marcha al Chelsea el técnico forzó al club para que lo recuperara. Muy tranquilo, es uno de esos líderes silenciosos que contagia más por lo que muestra en los entrenamientos y en campo que por lo que dice. Su carácter ganador lo plasma con sus continuas subidas al ataque.

Koke o Kokinho: el ojito derecho de todos

Sus compañeros le apodan cariñosamente Kokinho. Es el ojito derecho de todo el vestuario porque se hace querer con su sencillez y humildad. Tras la marcha de Raúl García el pasado verano, Simeone le nombró tercer capitán. Es un líder aún en formación para llevar el peso del vestuario, pero en el campo es de los más respetados.

Griezmann: un ganador travieso

Simeone le incluyó recientemente en este grupo encargado de transmitir los valores y la ambición por el éxito colectivo antes que por el individual. Es un ganador nato. Parece tímido, pero en el vestuario dicen que es un bicho. Desde sus primeros días en el Atlético estuvo protegido por Godín por recomendación de Bueno, su excompañero uruguayo en la Real Sociedad.

Torres: el icono ejemplar

Como Griezmann, no estuvo en la llegada de Simeone al banquillo. Cuando no jugaba nunca tuvo una palabra más alta que otra. Trabajó en silencio y “no ha dado su brazo a torcer”, dicen Gabi y Simeone. Junto a este último comparte ante la hinchada la categoría de ídolo e icono del club. Nadie en la caseta discute su jerarquía.

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