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El Atlético blinda su futuro

El club renueva a Saúl y trabaja para hacer lo mismo con Griezmann con el fin de evitar el desmantelamiento de hace dos años tras la final de Lisboa

Saúl y Fernando Torres en el entrenamiento del Atlético en Las Rozas.
Saúl y Fernando Torres en el entrenamiento del Atlético en Las Rozas. EFE

La final de Lisboa de hace dos años no solo significó una derrota deportiva para el Atlético. Entre sus dirigentes y el cuerpo técnico también hubo cierta sensación de vacío ante la salida de jugadores que habían sido fundamentales en la conquista de la Liga y en la presencia en una final de la Copa de Europa 40 años después de la primera. Courtois, Filipe Luis, Diego Costa y Villa abandonaron el Calderón en el verano de 2014. El club se vio obligado a buscar reemplazo a esas cuatro piezas clave en el espinazo del equipo. Por entonces, Simeone aceptó la realidad económica que obligaba al club a desprenderse de algunos de sus mejores jugadores, pero también advirtió de que no era lo más conveniente para mantener el nivel alcanzado ese curso.

Dos años después de la final de Lisboa, el Atlético se ha posicionado para que el próximo mercado de verano —con la sanción de la FIFA que le impedirá fichar sobrevolando el proyecto— afecte al plantel lo menos posible. La anunciada prolongación del contrato de Saúl hasta 2021, el blindaje de Oblak con una cláusula cercana a los 90 millones de euros, la cercana ampliación de contrato de Griezmann y Gabi, la inminente renovación de Tiago y el fichaje de Fernando Torres (está cedido por el Milán) forman parte de esa estrategia para asegurar el armazón del grupo de cara al curso que viene. De paso, esta oleada de renovaciones también sirve para evitar especulaciones antes de la final de la Liga de Campeones del próximo 28 de mayo. En el club aún recuerdan que una semana de la final de Lisboa el nombre de Courtois fue asociado al Madrid o que recientemente se hizo lo mismo con el central Giménez.

Ahora mismo, el Atlético está muy centrado en la contratación de Fernando Torres. El paisaje ha cambiado sustancialmente desde el mes de enero, cuando el jugador se vio fuera del club porque Simeone no contaba con él y se remitía a su rendimiento. De entrada, el club ha aceptado los dos años que solicita el jugador y no se descarta un tercero opcional. Las condiciones económicas del contrato es lo que ahora está encima de la mesa y ahí es donde el escenario ha cambiado. El tramo final de Torres con esa explosión goleadora que ha permitido al Atlético pelear por la Liga hasta la penúltima jornada y ayudar al equipo a meterse en la final de la Champions ha provocado una negociación más equilibrada de la que se hubiera dado meses atrás.

La continuidad de Torres

Torres quiere seguir, pero también expone sus números y su rendimiento para que la suya no sea una continuidad de cara a contentar a una masa social que le idolatra. “Es algo que se está hablando, estamos trabajado en ello y sigue su curso, no es algo que deba preocupar a ningún atlético cuando la voluntad de las partes es la misma. Ahora mismo cualquier tema que no sea la final es secundario. Lo importante es lo importante”, expresó Torres ayer. El Niño acudió a la presentación de una biografía suya construida en formato cómic. En el acto celebrado en la sala VIP del Vicente Calderón se encontraban el presidente, Enrique Cerezo, y el máximo accionista del club, Miguel Ángel Gil, en una escenificación de que el club pretende la continuidad del jugador.

Ambos dirigentes están comprobando que el éxito también conlleva la carga de encarecer el proyecto cuando se trata de retener a sus mejores futbolistas. Y también al peinar el mercado para concretar tres fichajes, un lateral, un centrocampista de banda y un delantero centro.

En todos estos movimientos también emerge de fondo el traslado a La Peineta en la temporada 2017-18 y el llamado proyecto Atlético 2020, que debe liderar Simeone. La permanencia del técnico está ligada a los recursos que el club le ofrezca temporada tras temporada y siempre en un marco que no impida el crecimiento competitivo del equipo. La figura del entrenador argentino es indispensable en el trasvase de un estadio a otro. La capacidad de arrastre del técnico ante la hinchada rojiblanca puede suavizar el cambio de feudo que aún tiene opiniones contrarias entre la masa social. El futuro del club está muy enraizado a La Peineta y necesita llegar hasta ella con un equipo y un cuerpo técnico que garanticen un nivel similar al de ahora.

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