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El mejor tridente fue Puyol, Xavi e Iniesta

El Barcelona necesita recuperar el espíritu de equipo para activar a Suárez, Messi y Neymar

Luis Suárez y Neymar, en el partido ante el Atlético.
Luis Suárez y Neymar, en el partido ante el Atlético. AP

A cuenta del triplete y del tridente, el Barça ha vivido muy bien, tanto que la gent blaugrana no quiere hacerse a la idea de cómo serán la Liga y la Copa sin la Champions. Hay futbolistas como Douglas y Adriano que han cobrado más dinero sin jugar que si hubieran sido titulares en cualquier club de la Liga. Bartomeu le debe la presidencia a Messi, Luis Suárez y Neymar. Y hasta el entrenador, en un intento de sacarse de encima a la prensa cojonera, relativizó faena cuando afirmó: “Digo abracadabra y surge la magia”. Ocurre ahora que ni rezando en la capilla que hay camino del césped del estadio los puntas meten un gol al Atlético.

Hay quien piensa que se trata de un mal circunstancial, común al propio Atlético, que en su día solo pudo sacarse de encima al PSV en la tanda de penaltis y perdió en su salida al Molinón. Los mejores equipos pasan por una crisis de juego y resultados durante la temporada, y al Barça le ha llegado en el peor momento, cuando se anuncian las finales de Champions y de Copa y los últimos partidos de Liga. La duda está en que no se sabe si los delanteros se recuperarán a tiempo para defender el doblete que se da por descontado por la misma regla de tres que se daba por ganado el triplete, como si fuese la cosa más natural en un club como el Barcelona.

No hay motivos todavía para renegar de la delantera del Barça. Quizá convendría reflexionar, sin embargo, sobre su coste y evitar cualquier posible chantaje después que el 9, el 10 y el 11 hayan decidido actuar como un pack

No hay motivos todavía para renegar de la delantera del Barça. Quizá convendría reflexionar, sin embargo, sobre su coste y evitar cualquier posible chantaje después que el 9, el 10 y el 11 hayan decidido actuar como un pack, siempre presentes en la alineación, insustituibles e inflexibles en sus peticiones respecto a su participación en los distintos torneos de Uruguay, Argentina y Brasil. Ni al club ni al equipo le convienen rendirse al tridente, y si se trata de simplificar acaso se impone recuperar la messidependencia, por más que le falte explosividad al 10. La situación exige delimitar responsabilidades y no hay más colectivo reconocido que el equipo del Barcelona.

El plantel se ha desvivido para la gloria del tridente, desde los interiores —que han reventado— hasta los laterales, sin ayudas defensivas cuando los delanteros se han destensado, un defecto que quedó muy claro en el Calderón. Así que ahora, ante la gravedad de la situación, se impone recuperar el sentido de equipo, la cultura del esfuerzo y los hábitos descuidados a partir del compromiso de Messi, Suárez y Neymar. Al entrenador le corresponde poder tomar decisiones de forma libre hasta volver a reencontrarse con la fórmula del éxito: lo difícil lo hace el equipo, lo urgente es cosa del tridente y lo imposible se deja para Messi. Aparte del 10, que come solo, no ha tenido el Barça mejor tridente que el formado por Xavi, Iniesta y Puyol, tres representantes de la cultura Barça.

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