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Desplome sin precedentes del Madrid de Laso en Estambul

El Fenerbahçe zarandea al irreconocible campeón de Europa (100-78) en el segundo partido de cuartos y deja la eliminatoria encarrilada. Nadie remontó un 2-0 en la historia de la Euroliga

Sergio Rodríguez, ante Kalinic y Udoh
Sergio Rodríguez, ante Kalinic y Udoh AFP

El Madrid no estuvo en Estambul. Gris como su sombra, tremendamente inferior a su rival de principio a fin, terriblemente blando (un robo y 15 pérdidas) y despojado de su espíritu, el equipo madridista viajó del grogui al KO en 40 minutos de pesadilla. El Fenerbahçe alteró el paso a la eliminatoria cambiando el ajedrez por el sprint y el Madrid sucumbió de salida como nunca. Hipotenso, timorato, errático, encogido, abrumado, irreconocible… el campeón de Europa fue arrollado con estrépito por la vigorosa tropa de Obradovic. Primero Datome, después Bogdanovic, más tarde Kalinic, siempre Udoh (6 de 6 en tiros de campo y dos tapones en la primera mitad) colocaron el hasta ahora irremontable 2-0. Nada enfrente. Un cataclismo sin precedentes en la era Laso: 27-14 en el primer cuarto; 27-15 en el segundo. La peor imagen en el peor momento. La furia del conjunto turco campó a sus anchas ante un grupo hecho un guiñapo. Ni los capitanes de inicio, ni los nuevos después, ni veteranos ni noveles, encontraron respuesta al zarandeo.

Fenerbahçe, 100-R. Madrid, 78

Fenerbahçe: Dixon (14), Bogdanovic (16), Datome (12), Antic (9) y Udoh (18) —quinteto inicial—; Kalinic (17), Sloukas (2), Hickman (6), Hersek (-), Mahmutoglu (6), Ugurlu (-) y Arna (-).

Real Madrid: Llull (5), Sergio Rodríguez (15), Rudy Fernández (6), Ayón (4) y Reyes (5) —quinteto inicial—; Taylor (8), Maciulis (7), Carroll (6), Nocioni (3), Rivers (5), Doncic (10) Hernangómez (4).

Árbitros: Christodoulou (Grecia), Viator (Francia), Boltauzer (Eslovenia). Eliminado Antic por cinco faltas.

Ulker Sports Arena: 12.904 espectadores.

Laso comenzó a pulsar teclas ante la situación de emergencia pero lejos de encontrar la reacción llegó el caos. Ayón se cargó con dos faltas tempraneras, Nocioni no encontró sus espuelas de carácter, Hernangómez y Doncic (rescatados de su ostracismo en la Euroliga ante la nula productividad del trío Ndour-Thompkins-Lima) pagaron su candidez en mitad de la tormenta, la columna vertebral del equipo naufragó en ataque y en defensa, los intentos de zona no inmutaron a los turcos y la ventaja turca creció y creció hasta los 27 puntos (46-19, m. 15 tras un triple de Bogdanovic). El Fenerbahçe era un ciclón y el Madrid un muñeco de trapo. Incapaces de igualar la dureza mental y la intensidad física de su rival, los blancos, grises como su uniforme, perdieron el oremus a pista completa y todas las señas de identidad.

Ni siquiera la tromba del Barça en el Palau en la 10ª jornada del Top 16 (25-4 en el primer cuarto; 31-6 después; y 39-16 más tarde aquel día) ofreció unos parámetros de desbarajuste similares. La estadística al descanso retrató el desplome: 16 de 20 en tiros de dos para el cuadro turco frente al 6 de 16 madridista; 11-4 en asistencias; 3-7 en pérdidas; 54-29 en el marcador.

Abocado a la gesta por ética y por estética, el Madrid se entregó a un imposible a la vuelta de los vestuarios. Aparecieron unos mínimos de rigor defensivo y un modesto plan de ataque que permitió a los de Laso contener al Fenerbahçe durante cinco minutos y achicar ligeramente la distancia (59-41, m. 25). Pero Felipe y Ayón recibieron la cuarta falta, Nocioni una técnica y la editorializante labor arbitral desquició a los madridistas en mitad de su intento de enderezar el rumbo. Los blancos volvieron a abrazar la ansiedad, a dispersarse en defensa y a abusar del triple en ataque. Precisamente un triple de Datome, la primera canasta en juego del equipo turco en el tercer cuarto a 4m 15s del final de ese parcial, cortó la balbuceante reacción blanca. La diferencia volvió a crecer de forma irreverente (91-60, m. 35)

En el primer asalto, el mejor asistente del campeón, Sergio Rodríguez, no entregó ningún pase de canasta; dos de sus mejores artilleros, Llull y Rudy Fernández, estuvieron negados desde el triple (0 de 7 y 2 de 10 respectivamente; 8 de 34 en total); y el martillo pilón en la zona, Gustavo Ayón, sumó más pérdidas (3) que tiros (1). El martes, los blancos solo repartieron 10 asistencias y se quedaron en 69 puntos, sus peores cifras de la temporada. Y, aun así, remontaron 14 puntos de desventaja cuando en el tercer cuarto apretaron las tuercas en defensa y pelearon la victoria hasta el final. Esta vez todo fue de mal en peor y no hubo rastro de competitividad, la principal constante del equipo pentacampeón de la pasada temporada. Se rompieron todas las costuras. Desde que en la temporada 2008-2009 comenzaron a disputarse las eliminatorias de cuartos al mejor de cinco partidos nadie levantó un 2-0 en contra en las 16 ocasiones que se dio ese caso. El Madrid de Laso, con 15 finales de 19 posibles y 11 títulos en cuatro temporadas y media, se ha ganado credibilidad y respeto. La historia y los dos primeros asaltos hablan de un imposible para el campeón.

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