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Fernando Torres, de Fuenlabrada al cielo

Los 100 goles del 9 del Atlético le colocan entre las grandes leyendas del club rojiblanco

Torres, con la camiseta de los 100 goles.
Torres, con la camiseta de los 100 goles. EFE

A Fernando Torres (Fuenlabrada, 31 años) se le cae el Atlético de la boca. Ocurre cuando habla, mientras juega e incluso si lo observa desde la grada. Últimamente se había acostumbrado a lo último, por eso cuando el sábado saltó al césped del Calderón en pleno renacer del Atlético frente al Eibar, la atmósfera se cargó de una mezcla de cariño y excitación que acabó por explotar cuando su niño mimado marcó el gol 100 con la camiseta rojiblanca. “No lo consideraba algo importante”, dijo el protagonista. “Solo quería ayudar al equipo”, completó.

Hace 15 años desde que comenzase con esa ayuda. El 3 de junio de 2001 Fernando Torres marcó su primer gol con el Atlético. Por aquella época el equipo rojiblanco trataba de abandonar la Segunda división y Luis Aragonés era el entrenador encargado de llevar esa tarea adelante. Se enfrentaban Albacete y Atlético en el Carlos Belmonte y el partido no pasaba del empate a cero. Hasta que salió la que en aquel momento se había convertido en la sensación de la cantera rojiblanca. “Entró en la segunda parte sustituyendo a Kiko y nos metió un gol en un centro lateral. Se adelantó a Juanlu y metió la cabeza”, recuerda Raúl Valbuena que defendía la portería del Albacete aquel día. “Fue un partido con tensión, ambos tuvimos muchas ocasiones y ellos se llevaron el partido al final gracias a Fernando”, añade el guardameta. Sin embargo, y a pesar de la victoria (0-1), el Atlético no logró el ascenso. Aun así, la imagen de aquel chaval espigado, lleno de pecas y con el pelo corto, quedaría marcada en la memoria del Calderón. “Fernando ya era por entonces un jugador muy potente y que tenía mucha proyección. No hay más que ver todo lo que ha conseguido después a nivel nacional e internacional”, añade Valbuena.

A ese primer gol en Segunda se añadieron siete más la temporada siguiente (seis en Liga y uno en Copa), la 2001-2002, en la que el equipo consiguió el ascenso. La racha de Torres no paró de crecer y dobló sus números en la 2002-2003 con 14, hasta que en su segundo año en Primera logró la que es hasta la fecha su mejor campaña goleadora con el Atlético: 21 tantos (19 en Liga y dos en Copa).

“Era un jugador que apenas llevaba un año en Primera y dentro de lo que ya apuntaba como jugador tenía una especial atracción por los compañeros, por la afición, por todas las personas que rodeaban al club. Era el niño que iba a formar parte de la familia por muchos años y la gente lo respetaba, lo admiraba y lo quería”, recuerda Gregorio Manzano, entrenador rojiblanco aquella temporada.

“Ni un pelo de tonto”

“Vivió toda aquella explosión de atención con mucha normalidad, es un hombre que no tiene un pelo de tonto. Sabía que recaía sobre su espalda toda la responsabilidad del gol. Los números demostraron que hizo una gran temporada y eso que no comenzó bien. Hubo críticas porque no hizo ningún gol en las primeras siete jornadas pero yo sabía que era el delantero que tenía que resolver muchas cosas del Atlético en ese momento y en el futuro. Aquel año marcó uno de sus goles más recordados con el Atlético ante el Betis con un remate acrobático con la pierna derecha”, recuerda Manzano.

Torres entregó la camiseta del récord de 100 goles a Miguel Briñas, su descubridor, una vez terminado el encuentro ante el Eibar. Aseguró que él sería la persona que guardaría el trofeo con más cariño. Briñas, sin embargo, decidió donarla de inmediato al museo del Atlético que se encuentra en las entrañas del Vicente Calderón. Seguramente pensó que ahí la disfrutaría más gente. Y seguramente no se equivoque, igual que hace 20 años cuando le dijo a un chaval de Fuenlabrada que podría acabar jugando en el Calderón.

 

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