Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

“No desanimemos a Nadal”

Santana defiende al número cinco, que firmó su salida más rápida de un torneo del Grand Slam junto a la de Wimbledon 2013

Nadal se lamenta tras fallar un punto ante Verdasco.
Nadal se lamenta tras fallar un punto ante Verdasco. REUTERS

Desde Florida, camino de Miami, la voz de una leyenda responde al teléfono. “¿Que cómo le explicamos a los aficionados la derrota?”, contesta Manolo Santana, ganador de cuatro torneos individuales del Grand Slam. “Pues muy sencillo”, continúa, “que la gente piense en todas las victorias e ilusiones que nos ha aportado tantas veces. El hecho de que haya perdido un partido tan duro, duro, duro, y contra un jugador español, no debe hacer que le desanimemos. Yo le conozco muy bien a Rafa, sé cómo desarrolla su juego y el hecho de perder contra Fernando no debe alterar su rumbo”.

No hay que desmerecer  la victoria de Verdasco, Estuvo extraordinario"

Manolo Santana

La síntesis optimista de Santana choca con el desenlace de lo que ocurrió ayer en la pista Rod Laver de Melbourne. Allí, entre los balazos que expulsaba el cordaje de Fernando Verdasco desatado, Rafael Nadal dijo adiós al Abierto de Australia en la primera ronda del torneo. Aunque el reloj no fijó las cinco horas y 14 minutos de aquella semifinal de 2009 en la que el de Manacor derribó al madrileño, el pulso fue igualmente tremendo: 7-6, 4-6, 3-6, 7-6 y 6-2, después de cuatro horas y 41 minutos.

“Es una derrota dura, dolorosa”, reconoció Nadal. “Hace daño porque cuando uno no está bien es normal perder, pero cuando uno está bien no tiene que perder, o no debe”, prosiguió el español, cuya dinámica en los torneos grandes está adquiriendo una curva descendente. Desde que conquistase Roland Garros en 2014, su último gran cetro, ha protagonizado salidas demasiado anticipadas. Esta, en el estreno, es la más veloz junto a la caída que sufrió en Wimbledon 2013, contra el belga Steve Darcis.

“No desanimemos a Nadal”

“Rafa es un gran campeón y como es un gran campeón se va a recuperar de esto rápido. Fue un partido durísimo, después de muchas horas y con el calor tremendo que hace en Melbourne”, defiende Santana, voz autorizada como pocas; “pero esto es lo que ocurre en el deporte: que de vez en cuando aparece alguien y te gana. No hay que desmerecer para nada la victoria de Verdasco, porque este jugó extraordinariamente bien. Cayó contra un grande. Cuando juega con ese tenis tan agresivo es muy difícil conseguir ganarle a Fernando. No hay que olvidar que perdió en cinco sets y en un partido épico”.

Se quedó a medio camino, en el terreno de la indefinición. Ni atacó (su premisa actual) ni se defendió

En efecto, el madrileño (de 32 años y 47º en el ranking) se creció ante una ocasión muy golosa. Fundió a Nadal con una ofensiva total de golpes profundos y cargados de revoluciones, en una apuesta de riesgo que le fue de fábula. “Dejadme comer algo; de lo contrario, estoy muerto”, comentó en tono de broma tras completar la faena, mientras masticaba una pieza de fruta. Verdasco estuvo sobresaliente, sí; sin embargo, Nadal tampoco fue fiel a la estrategia sobre la que trabaja en los últimos tiempos. No dio un paso al frente para intentar abordar a su rival, pero tampoco lo dio hacia atrás del todo. Se quedó a medio camino, en el terreno de la indefinición. Ni atacó (su premisa actual) ni se defendió.

“No he sido lo suficientemente agresivo. Estoy entrenándome más adentro de la pista, pero lo que no puedo hacer es lo que he hecho hoy, quedarme a medio camino entre lo ofensivo y lo defensivo”, se reprochó a sí mismo el balear, que defendía los 360 puntos obtenidos el año pasado y que después de la esperanzadora mejoría de los últimos cinco meses sufre un frenazo en seco.

“Hay que felicitarle a Fernando por el partido que hizo y desearle a Rafa que se reponga rápido de este traspié. Yo estoy convencido de que lo hará, con toda seguridad”, zanja Santana.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información