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Messi es intocable

El Betis se sintió condenado por un penalti inexistente sobre el 10 y los azulgrana no pararon de generar ocasiones hasta contar el gol 180 de 2015

Suárez celebra su cuarto gol. Ver fotogalería
Suárez celebra su cuarto gol.

Messi es intocable, adorado por sus compañeros, aclamado por la hinchada, imposible de defender para cualquier rival, venerado también por Vicandi Garrido. El 10 se cayó en el área, alejado de la pelota, superado por el portero y el árbitro pitó penalti mientras el argentino quedaba tendido en el Camp Nou. Aturdido por el guardameta, no sabía ni donde estaba Messi. El mundo entero se quedó pasmado, pendiente de la salud del 10, con la excepción del colegiado, que apuntaba al punto de penalti de la portería de Adán.

BARCELONA, 4 – BETIS, 0

Barcelona: Bravo; Alves, Mascherano, Vermaelen, Mathieu (Adriano, m.67); Rakitic, Busquets (Bartra, m.57), Sergi Roberto (Munir, m.86); Messi, Suárez y Neymar. No utilizados: Ter Stegen; Piqué, Iniesta y Alba.

Betis: Adán; Molinero, Bruno (Pezzela, m. 17), Westermann (Digard, m. 36), Vargas; N'Diaye, Petros; Cejudo, Ceballos, Wolfswinkel; y Rubén Castro (Van der Vaart, m. 75). No utilizados: D. Giménez; Piccini, Joaquín y Portillo.

Goles: 1-0. M. 30: Westermann (p.p). 2-0. M. 33. Messi. 3-0. M. 46. Suárez. 4-0. M. 83. Suárez.

Árbitro: Bikandi Garrido. Expulsó a Mel y amonestó a Vargas, Petros, Pezzela y Alves.

Camp Nou. 83.630 espectadores.

Al Betis le pasó en el Camp Nou más o menos lo mismo que a la Real en el Bernabéu. Los verdiblancos competían muy bien cuando el árbitro se sacó de la manga un penalti a instancias del juez de línea y puso la contienda cuesta abajo para el Barça. No hubo apenas partido después del choque de Adán y Messi. Presa de la fatalidad, de los errores del colegiado y de una cadena de lesiones, el Betis quedó a merced del Barcelona, cada vez más clarividente y jugón, ya muy puesto después de un inicio confuso, afectado por el envoltorio de un encuentro fuera del guion habitual de la Liga.

No es fácil reparar en el partido en jornadas pomposas como la de ayer, y no por culpa precisamente de la hinchada, que acudió numerosa al Camp Nou. Ocurre que el presidente se va de vacaciones en el descanso y la entidad no para de organizar fastos para potenciar una marca agrandada por los éxitos del equipo, el último nada menos que el Mundial de Japón. La victoria se da por descontada, como si el Barça fuera infalible, y se aprovecha la ocasión para exhibir los cinco trofeos ganados en 2015, homenajear a un técnico de los años treinta (Patrick O'Connell) y anunciar que el récord de goles del Madrid (178) será batido por los azulgrana (176) ni que sea porque Messi cumple su partido 500 con la zamarra del Barça. Hasta el Betis formó por sorpresa en la fiesta azulgrana y recibió con un pasillo de honor a los chicos de Luis Enrique.

Nadie parecía acordarse de que el Barça había empatado sus últimos partidos de Liga, contra el Deportivo y el Valencia, de que los azulgrana jamás ganaron el encuentro siguiente a la disputa del Mundial de Clubes, y de que el Betis había sumado cuatro victorias en sus ocho salidas del Villamarín. A Luis Enrique, además, le dio por empezar con las rotaciones ahora que ha recuperado efectivos y ya calientan Arda Turan y Aleix Vidal porque en enero vence la sanción de la FIFA. Jugaban Vermaelen, Mathieu y Sergi Roberto y descansaban Piqué, Iniesta y Alba. Los focos, sin embargo, se posaron como es costumbre en Messi, Neymar y Luis Suárez.

El argentino no estaba nada fino, hasta se cambió las botas, y el brasileño sacudió nada más empezar al empalagoso Molinero. Aunque el escenario invitaba a la distracción, el encuentro se arrancó con mucha intensidad, nervio y poca finura por parte del Barça. Hubo un momento en que la contienda se redujo a un duelo de Neymar contra el Betis. A falta de fluidez, se imponía el atropello y la virilidad de los verdiblancos, que no concedían tiros ni ocasiones, solo abatidos por Vicandi Garrido. Busquets colgó la pelota, Adán se anticipó con los puños al remate de Messi, arrollado involuntariamente por el meta, y el colegiado pitó sorprendentemente el penalti que supuso el 1-0. Los verdiblancos montaron en cólera, antes y después de la pena máxima, por mal señalizada y peor ejecutada, y el árbitro echó a Pep Mel. Neymar falló el lanzamiento —tiró al larguero después de resbalar— y el rechazo fue embocado al alimón por Rakitic y Westermann. La jugada desquició al Betis, desgarrado, afligido y contrariado, y animó al Barça después de contar su cuarto fallo sobre nueve penaltis, dos errados por Neymar y dos por Messi.

180 goles, nuevo récord de goles en un año

El Barcelona batió con 180 tantos en 65 partidos el récord goleador en un año natural que estaba en poder del Real Madrid desde 2014 con 178 tantos en 63 encuentros.

El registro fue presenciado por 83.630 aficionados, la segunda mejor entrada del curso en el Camp Nou, solo superada la asistencia por la del día de la Supercopa de España: 88.834.

El tridente se reparte la mayoría de esos 180 goles, una marca que será difícil de igualar: Messi suma 48; Luis Suárez, también 48; y Neymar, 41. Entre los tres totalizan 137, el 76,11% del total.

El 10 se recuperó a tiempo para marcar el 2-0 después de una asistencia de Neymar y poco después del descanso Suárez culminó una recuperación de Busquets para firmar el 3-0 y el récord de goles de equipo en un año: 179. Ni con tres tantos se sació el Barça. Las oportunidades se sucedieron, se contaron hasta cinco postes y un cuarto gol generado por Neymar y rematado por Suárez: 26 goles en 25 partidos. Ni Messi ni el Barça tuvieron ninguna culpa de la rendición del Betis por culpa del árbitro, pitado por el Camp Nou. La victoria fue tan indiscutible como exquisito resultó el repertorio del tridente del Barcelona. El equipo, al fin y al cabo, respondió al cartel de festejos organizados por el club.

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