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España se da un festín ante Kazajistán en su primer partido del Mundial

Las guerreras apabullan a una endeble selección asiática con una exhibición goleadora desde los extremos

Silvia Navarro, durante el partido ante Kazajistán.
Silvia Navarro, durante el partido ante Kazajistán.

Como si de un entrenamiento oficial se tratara, el primer partido de la selección femenina de balonmano en el Mundial de Dinamarca no dio para mucho más. Kazajistán carece de cualquier pedigrí en este deporte y ayer demostró todas las carencias de un equipo de parvulario -su media de edad apenas roza los 22 años-. España apabulló a las centroasiáticas por 31 a 10. Mejor arrancar contra un equipo endeble, poner el motor en funcionamiento y aguardar a un envite más serio para comprobar el nivel al que puede competir ante empresas mayores.

El trato de balón siempre se le ha resistido a esta selección. Acumula pérdidas con cierta facilidad. El guion de ayer, pese al festín goleador, se mantuvo igual. Y esto es algo que al entrenador, Jorge Dueñas, no le gusta ni un ápice. "Vamos a meternos en el partido. ¡Ya está bien!", recriminó a sus jugadoras en un tiempo muerto del segundo parcial.

ESPAÑA, 31 - KAZAJISTÁN, 10

España: Navarro; Carmen Martín (6), Nely Carla Alberto (1), Pena (2), Barbosa (2), Egozkue (2) y Chávez (3) -equipo inicial- Zoqbi (ps), Marta López (5), Núñez (-), Mangué (-), Aguilar (1), Eli Pinedo (5), Lara González (1), Elorza (1) y Ainhoa Hernández (2)

Kazajistán: Tsupenkova; Pikalova (-), Tankina (4), Kolotinskaya (1), Alexandrova (2), Karavayeva (-) y Rodina (1) -equipo inicial- Danilova (ps), Akhmet (-), Ukbenova (-), Khardina (2), Abdikhamit (-), Kapralova (-) y Abilda (-)

Marcador cada cinco minutos: 3-1, 6-1, 9-1, 11-2, 13-3 y 16-5 (Descanso). 16-7, 19-7, 21-8, 25-8, 27-9 y 31-10(Final)

Árbitros: Ota y Shimajiri (JPN). Excluyeron por dos minutos a Karavayeva (2) por Kazajistán.

Arena Nord de Frederikshavn.

Con la victoria asegurada en el zurrón, con un marcador al que se le caían los goles desde los extremos con total facilidad, 25 pérdidas al final del partido no eran de recibo. O eso entendió el técnico, a quien se le escapó algún grito de desesperación, con la mente más centrada en los choques que le esperan contra Noruega -campeona olímpica y de Europa- o Rusia en esta fase de grupos.

Kazajistán no inquietó la portería defendida por Silvia Navarro en la primera parte, y por Darly Zoqb en la segunda, lo más mínimo. Ni si quiera demostraron un poco de garra. Lanzaron y lanzaron desde fuera, siempre con el mismo resultado. El balón blocado por la defensa o parado a menudo por las guardametas. Sin noticias del rival, lo previsible sobre el papel, solo faltaba comprobar el tono de España.

Las extremos anotaron de todas las maneras posibles. Cambiando por las pivotes, en contraataque, en apoyo, con rosca… Un repertorio al que contribuyeron todas: Carmen Martín, con seis tantos la máxima goleadora, Eli Pinedo, Marta López y Naiara Egozkue. Más de la mitad de las anotaciones salieron de las manos de una de ellas. Una nota positiva para el festival, pero que tendrán que corroborar mañana ante Rusia, una piedra de toque de verdad en este Mundial.

Casi todas las jugadoras pisaron el campo de Frederikshavn, en el norte de Dinamarca. Jorge Dueñas rotó a la gran mayoría del conjunto, salvo a Marta Mangué, la capitana, a quien dio descanso para no sobrecargarla en exceso. Su entrega y empuje tendrá que esperar a que lleguen las citas de alta alcurnia. Kazajistán fue un entrenamiento con algo de público. El casillero de las victorias ya está estrenado. No hubo más historia en el arranque mundialista.

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