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Enrique G. Bastida: “El antidopaje está en un camino sin retorno”

A la luz del escándalo ruso y el caso Marta Domínguez, el director de la agencia española subraya el gran cambio de la lucha antidopaje en España y en el mundo

Enrique Gómez Bastida en febrero de 2014, el día en el que tomó posesión como director de la AEPSAD. Ampliar foto
Enrique Gómez Bastida en febrero de 2014, el día en el que tomó posesión como director de la AEPSAD. El País

Si en la lucha antidopaje mundial se cree que el informe Pound sobre las prácticas rusas marca un antes y un después, en España, ese momento clave lo marca, quizás, la llegada de Enrique Gómez Bastida (Cartagena, 1977), a la dirección de la Agencia Española Antidopaje (AEPSAD) en febrero de 2014. Policía antes que ejecutivo, Bastida mantiene el mismo discurso de eficacia ante todo que le llevó en 2006, cuando era teniente de la Guardia Civil, a dirigir la Operación Puerto.

Pregunta. Todo el movimiento de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) que ha acabado con el escándalo ruso nació de denuncias periodísticas...

Respuesta. Y la importancia del periodismo de investigación, el último recurso de los colaboradores a los que no hacían caso las autoridades deportivas, lo ha reconocido el consejo fundacional de la AMA en las reuniones de Colorado. Y también la importancia de la independencia de las agencias antidopaje de sus respectivos gobiernos.

No solo no aceptaría una orden del Gobierno, es que nunca la habrá”

P. A usted le ha nombrado el Gobierno de España

R. Me propone el secretario de Estado, que es el presidente de la Agencia, pero mi funcionamiento es autónomo.

No pedimos a los arrepentidos que den rueda de prensa para salir a la luz”

P. ¿Nunca aceptaría una orden del CSD respecto a algún caso o deportista particular?

R. Yo iría más allá. No solo no aceptaría la orden, es que no existe esa instrucción, nunca ha existido desde que existe la Agencia, ni existirán. A nadie se le puede pasar por la cabeza y en el Gobierno lo tienen muy claro.

El de Marta es un caso internacional que se ha resuelto donde debía”

P. Quizás el gran cambio en la percepción del dopaje comenzó con el caso Armstrong...

R. El caso Armstrong puso de manifiesto que los controles son una herramienta limitada que debe ser apoyada por otras áreas: inteligencia e investigación. Hay casos transnacionales que no pueden ser asumidos por una agencia nacional y tendrá que asumirlos la AMA. Y este es el sistema: comisión independiente, informe y recomendaciones asumidas por el Consejo de la AMA, en el que participan el COI y los gobiernos.

P. ¿Se podría replicar este modelo país por país?

R. Nosotros tenemos un área de inteligencia y obtención de información, análisis y difusión. Con ello hemos sido capaces de desarrollar controles dirigidos, intervenir en investigaciones judiciales y, a partir de 2016, investigaciones autónomas apoyados en la inspección sanitaria.

P. España es un país en el que los deportistas no se arrepienten del dopaje...

R. En España hay colaboradores y arrepentidos, pero nosotros no hacemos públicos nuestros expedientes. Hemos trabajado con deportistas y entrenadores y de ahí han surgido colaboradores, gente con conocimiento de hechos. Y no son denuncias anónimas las que nos llegan, sino con nombre y DNI. Y también tenemos arrepentidos que nos dan informaciones, pero no les pedimos que reconozcan sus hechos en una conferencia de prensa. Cada uno es libre de decidir si quiere ir a los medios, lo importante es la información que nos proporcionan. Lo que sí pedimos a deportistas y entrenadores es que hablen habitualmente del dopaje como un tema normal, rechazándolo públicamente sin miedo. Así evitamos convertirlo en un tema tabú y la gente se posiciona y tiene referentes.

P. ¿Tiene España un problema con el dopaje?

R. Tenemos casos individuales que datan de situaciones previas a la ley antidopaje de 2013 y el Código Mundial de 2015. Hay casos sin resolver, pero todos proceden de antes. Y el caso de Marta Domínguez siempre ha sido un expediente internacional y se ha resuelto en un recurso, donde, hubiera hecho lo que hubiera hecho el atletismo español, habría acabado resolviéndose.

P. ¿Ha cambiado, entonces, la situación?

R. Sí que se ha producido un cambio. Seguirá habiendo dopaje y seguirá habiendo deportistas sancionados, pero el fin del dopaje o su reducción no pasa por las instituciones antidopaje, sino por los deportistas y su personal de apoyo. Que ellos sean conscientes de su responsabilidad y que la opinión pública entienda cómo el dopaje perjudica al conjunto de la sociedad son el elemento fundamental del cambio, y no las leyes o los organismos. Y eso ya empieza a darse en España, aunque todavía hay sectores de la sociedad y de los medios de comunicación que aún no entienden por qué se puede dudar de un ídolo, o castigarlo, y defienden a gente sancionada. Eso existe, pero se ha iniciado un camino sin retorno.

P. Una juez acaba de absolver a los acusados de las traineras en la Operación Estrobo. ¿Los jueces dan importancia al dopaje?

R. Aunque me gustaría a mí que todo se resolviese en el menor plazo posible y con la mayor contundencia, es muy difícil valorar los casos desde fuera.

P. Pero el retraso de la Operación Puerto supone que el presunto dopaje ha prescrito...

R. Esperemos que la AMA y las federaciones internacionales encuentren una forma de eludir la prescripción de los ocho años y actúen con las bolsas de sangre si el juez las entrega.

P. En el primer informe Pound se cita seis positivos de atletas españoles que no se han hecho públicos...

R. De esos seis positivos entre 2010 y 2014, la comisión no habla de nada concreto, solo lo considera una nota al pie. Cuando se inició en agosto, el segundo informe Pound, que se conocerá en enero, la agencia española preguntó si había algo que tenía que saber y en qué podía ayudar, y en eso estamos. Nosotros, ni nadie, conoce los detalles de los datos que no están publicados aún.

P. ¿Pero teme un escándalo español?

R. A mí no me preocupa nada. Sabemos que sea lo que sea, la AMA tiene la firme decisión de proceder, pero en ningún momento, por lo que sabemos, se relaciona esos seis positivos con ninguna sospecha de corrupción. Antes de hacer ninguna valoración, esperemos al segundo informe Pound.

 

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