Costa Rica sufrió y festejó en Panamá

Los ticos ganan 1-2 y dan un paso adelante hacia el mundial de Rusia

Saborio, de Costa Rica, protege el balón ante el panameño Machado.
Saborio, de Costa Rica, protege el balón ante el panameño Machado.C. J. (REUTERS)

Esta es fue una de esas victorias que se cotizan en lo emocional. Fue un 1-2 que patinó sobre el estadio panameño hasta que el árbitro dijo basta y dejó que Costa Rica celebrara sus tres puntos sí, su paso adelante en la eliminatoria hacia Rusia sí, la derrota de un rival directo sí, pero sobre todo que montara un festejo de autoconfirmación ante un rival que ya lo mira a los ojos sin pestañear. Costa Rica celebró esta noche su triunfo en Panamá porque sabe nunca estuvo seguro.

Con Keylor Navas enviando sus oraciones desde Madrid y el volante defensivo Celso Borges saludando desde un quirófano, Costa Rica llegó bien remendado al estadio Rommel Fernández. Un defensor gigantesco, Kendall Waston, y dos candados en la zona media fueron los ajustes que llevó Óscar ‘El machillo’ Ramírez para medirse contra la velocidad y la corpulencia panameña bien dosificadas por el trabajo de Hernán Darío ‘Bolillo’ Gómez y animadas por una hinchada panameña entusiasmada con su ‘roja’.

No era fácil, decían los ticos una y otra vez. No mentían en modo alguno, aunque no imaginaban que iban a acabar sacando agua del barco para poder decir ahora que lleva seis puntos de seis posibles. Nota perfecta, diría un matemático, pero a juzgar por las celebraciones de los ticos en el campo y las valoraciones en la prensa, los tres puntos de esta noche no son ni comparables con los que obtuvieron el pasado viernes contra Haití, de locales.

Esta ya es rivalidad de vecinos. El ímpetu panameño contra la hegemonía tica. La reto costarricense de llegar a partirse la camisa donde hace unos años iba a comprobar el pronóstico. Las ganas panameñas de ir a un Mundial después de que la clasificación a Brasil 2014 se le disipó en dos malditos minutitos finales contra Estados Unidos.

Ahora su meta es ir al Mundial de Rusia y habían arrancado bien al triunfar de visita sobre Jamaica, convenciendo y convenciéndose en vísperas de recibir a los ticos. Así llegaron al campo, briosos y energizados, quizás mucho más de lo que convenía para un pasto mojado que convertía cada pase en un instante de vértigo y azar. Eran locales y en las gradas la afición panameña ya exige; no admite pretextos de que Costa Rica fue tal cosa en Brasil, de que quedó octava del mundo o de que fue la niña bonita. Nada de deferencias.

Ramírez sabía que iba el juego de este martes iba a ser un deporte de aventura y trató de minimizar riesgos. Por eso los 195 centímetros de Waston y el hierro de los volantes marcadores Randall Azofeifa y Esteban Granados. Así quedaba más libre Bryan Ruiz, el 10, el generador y el capitán. Para mejores, el goleador, como lo demostró con su anotación al 65’ al remachar de zurda una melé en el borde del área pequeña, con Waston peleando como un gladiador.

Ese fue el revulsivo de un juego que Costa Rica había dominado sin contundencia ni garantías. Fue un trago de gasolina que dinamizó a sus compañeros y puso a correr tres minutos después al delantero Marco Ureña, descolgando por la izquierda, quebrando hacia el centro y rematando violento y raso, imposible para el arquero Jaime Penedo. Era un 2-0 meritorio y satisfactorio, un aparente dardo mortal para el partido, pero Panamá antes iba a herir también.

Fue Luis Tejada, el 10 canalero, el que no dejó ni celebrar a los ticos. Dos minutos después de la anotación de Ureña, el recién ingresado del ‘Bolillo’ montó una de las suyas, aprovechó los resbalones rivales en el área y disparó mordido contra Patrick Pemberton, que no pudo saltar suficiente y bueno. Por algo le llaman ‘El matador’. Colocó el 1-2 que asustó a los ticos tanto como para olvidarse de manejar la pelota.

Panamá se fue encima sin respetos de nada. Costa Rica estaba en ventaja, pero sin balón. Quedaban 20 minutos y varios sustos, pero ninguno como el que supo aplacar Pémberton lanzándose a los pies de Quintero, al 78’. Después vio otro relámpago pasar por arriba y centellas y lluvia. Los panameños estaban calientes, pero Costa Rica supo mojar el partido. El portero adolorido y al suelo.

Un defensor golpeado y suelo. El balón afuera y suelo también. Algún reventón por allá y otro un rato después. No cabían ya las elegancias para una Costa Rica dispuesta a lo que fuera para no dejar escapar su tesorito. Seis puntos de seis posibles y el primer lugar en la fase de grupos, acercándose a la hexagonal de Concacaf que reparte tres boletos a Rusia 2018. Panamá se queda con tres puntos y el sabor entre dulce y amargo de saber que el marcador bien pudo ser otro.

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