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Marcos Senna, un secundario de lujo que también deja el fútbol

El español, de origen brasileño, cuelga las botas tras 18 temporadas, la última a la sombra de Raúl, su compañero en el Cosmos

Raúl y Marcos Senna levantan el trofeo de la North American Soccer League
Raúl y Marcos Senna levantan el trofeo de la North American Soccer League EFE

También celebró su último partido como futbolista levantando un título. También deja el fútbol tras una carrera inmaculada (18 temporadas como profesional, desde 1997 hasta el 2015). Y también es español, (desde que se nacionalizara en 2005), aunque haya nacido en São Paulo (Brasil). Les diferencia el color de piel, la edad (sopla 39 primaveras, una más que Raúl) y una vitrina algo menos cargada de trofeos que la del madrileño. Sin embargo, su adiós ha quedado en un segundo plano, eclipsado por la retirada del excapitán del Real Madrid. Aunque a él no parezca importarle.

Ha sido un placer y un orgullo terminar mi carrera con Marcos Senna"

Marcos Senna cuelga las botas tras ganar la liga norteamericana con el New York Cosmos, y deja tras de sí una carrera por Brasil, España y Estados Unidos, y un recuerdo imborrable con la selección española, con la que se proclamó campeón de Europa en 2008. Su carácter afable pudo verse cuando tras la victoria de ayer irrumpió en la sala de prensa en la que Raúl atendía a la prensa para advertirle con tono de broma de que estaba "hablando demasiado". "Para mí ha sido un placer y un orgullo terminar mi carrera con Marcos Senna", le reconoció Raúl.

Cristiano practicante (pertenece a la organización cristiana Athletes in action, en la que también colabora Kaká), Marcos Senna siempre se ha regido por una forma de vida discreta y familiar. Cuesta recordar algún episodio comprometido del futbolista en un terreno de juego. "Me retiro orgulloso de mi carrera porque he sido un privilegiado del fútbol", declaró Senna en una entrevista para el diario digital lainformación.com.

Senna protege la pelota durante la final ante Ottawa. ampliar foto
Senna protege la pelota durante la final ante Ottawa. REUTERS

Centrocampista táctico e inteligente, Senna comenzó su carrera en el Río Branco en 1997, con el que disputó 58 partidos y anotó 12 goles. La siguiente temporada firmó por el América, después llegó al Corinthians, al Juventude un curso después, y regresó de nuevo al Corinthians en 2001 para firmar por el São Caetano antes de desembarcar en el Villarreal en 2002. Sería en el club amarillo donde haría definitivamente carrera. En Castellón permaneció 11 temporadas (363 partidos y 31 goles), en las que arrancó con muy mala fortuna pues encadenó dos lesiones graves de rodilla que llevaron al Villarreal a tramitar su baja federativa. Sin embargo, el club mantuvo la confianza en el jugador y este se convirtió en uno de los pilares de un Villarreal que se proclamó dos años consecutivos campeón de la Copa Intertoto (2003 y 2004) y alcanzó las semifinales de la Liga de Campeones en 2006.

Un fijo para Luis Aragonés

Su buen hacer en el centro del campo y su nacionalización como español en 2005, unido a que no había disputado ningún partido con la selección de Brasil, llevaron a Luis Aragonés a convocar a Senna con España, con la que debutó en 2006 y participó después en el Mundial de 2006 y Eurocopa de 2008. Senna fue el encargado de lanzar (y anotar) un lanzamiento de penalti durante la tanda de cuartos de final ante Italia.

En 2013 decidió poner punto final a su carrera en Europa y se marchó a Estados Unidos, al New York Cosmos, convirtiéndose en el anfitrión de Raúl a su llegada en 2015. Ayer, puso final a su trayectoria, y adelantó que su deseo es regresar a España para dedicarse a su familia. Es raro el futbolista al que le agrada estar en segundo plano. Senna no sólo lo aceptó ayer, también lo dignificó.

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