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“Prefiero las vivencias a los trofeos”

Bojan Krkic, delantero del Stoke, reflexiona sobre los buenos y malos momentos que se puede encontrar un futbolista a lo largo de su carrera

Bojan conduce ante Ayoze, del Newcastle. Ampliar foto
Bojan conduce ante Ayoze, del Newcastle. reuters

Sin la confianza de Guardiola, salió del Barcelona para dar tumbos por Italia y Holanda hasta recalar en Inglaterra. Se presuponía que la Premier, una competición vertiginosa y física, no se amoldaba a sus características, jugador de toque y habilidoso en el quiebro como es, aunque también definidor. Ocurre, sin embargo, que Bojan Krkic (Linyola, Lleida; 25 años) se ha adaptado a las exigencias desde la mediapunta, capital para el Stoke por su último pase y por sus rupturas desde la segunda línea. Se siente importante y eso es lo que necesitaba.

Pregunta. En el césped se le ve sonriente. ¿Esa es la mejor señal para que un jugador despliegue su mejor fútbol?

Respuesta. Depende de cada uno. Pero para mí, es necesario sentirme bien y a gusto para disfrutar con lo que hago. En el Stoke he conseguido jugar con regularidad, lo que me ha permitido sentirme importante para el equipo y el entrenador. Con eso, uno se relaja. Claro que hay que demostrar en cada partido, pero relajado se juega mejor.

P. Pero parecía que el fútbol inglés no era el más adecuado por su físico, ¿no cree?

R. Cuando tomé la decisión de venir no tenía dudas y hay que moverse por lo que uno siente. Creo que a día de hoy todas las ligas son muy exigentes en cuanto a físico, fuerza y velocidad, por lo que debes estar bien para poder competir. Y la Premier nunca me intimidó, por más que aquí se juegue más directo y haya una gran competencia. Aunque lo trabajé; cuando llegué, pesaba 66 kilos e hice un plan específico para ganar masa muscular, sobre todo en el tren superior. Pronto me puse en 70. Aunque la clave de todo es saber encontrar tu espacio dentro del campo.

P. El suyo es la mediapunta…

R. Es mi sitio. Desde muy pequeño jugaba ahí. También de delantero centro, pero no era estático sino que tenía movilidad. Lo que pasa es que cuando después del primer año en el Barça me ponían en las bandas y uno puede rendir en cualquier sitio, pero no darlo todo.

“Cuando decidí venir a Inglaterra no tenía dudas, la Premier nunca me intimidó”

P. ¿Y no se lo pedía a los entrenadores del Roma, Milan y Ajax antes de que le tuvieran a préstamo?

R. Sí, sí. A todos. Pero cada uno hacía lo que quería. Por eso, antes de venir al Stoke se lo remarqué al mister [Mark Hughes].

P. ¿Y por qué no salieron bien las apuestas de Roma y Milan?

R. Cuando hablo parece que me lamento. Y no es así. Allí iba cedido y eso marca porque no juegas con regularidad. Aun así, creo que hice grandes partidos. Pero no fui constante.

P. Dijo un día que Luis Enrique, en el Roma, apenas daba explicaciones… ¿Se las pidió?

R. No, no. Hay que hablar con el entrenador para dialogar y saber qué espera de ti. Pero uno debe dar el máximo para rendir. Aunque no siempre se cumple esa ley porque no siempre depende de ti. Yo tengo la conciencia tranquila porque nunca me he rendido ni me he dejado ir. Es difícil porque te puedes llegar a desesperar. Pero esto no es como el tenis, donde uno sabe que siempre va a jugar y que hacerlo bien o mal depende de uno mismo. En un equipo de fútbol hay compañeros y todos quieren jugar; y por mucho que esfuerces y lo hagas bien, hay una persona que decide.

P. ¿No le dieron ganas de dejar el fútbol?

R. No. Cuando uno vive situaciones desagradables, siempre le pasan mil cosas por la cabeza. Pero nunca dejé que esos pensamientos ocuparan muchos segundos en mi cabeza. Hay que saber disfrutar la profesión. Además, trato de no ir por objetivos sino que me rijo por mis sensaciones. El objetivo, la meta, es futuro, y lo importante es el presente. Vivir el día a día te lleva donde quieres.

“Un joven está preparado en lo físico para estar en el primer equipo, pero no mentalmente”

P. Usted quiso ir al Ajax, donde tuvo oportunidades pero no demasiado gol…

R. Eso me va a perseguir siempre. ‘Bojan ya no marca’, se decía. Bueno, soy consciente de ello, pero jugué grandes partidos. Y con el tiempo he aprendido a ser feliz cuando termino un gran partido. Y, por otro lado, también me quedo que a mis 25 años he jugado en cuatro grandes ligas. Y eso es lo que me llevo. Los trofeos es algo material y tengo claro que prefiero las vivencias.

P. ¿Ha sido duro el aprendizaje?

R. Sí, mucho. En el Barça, con 16 años, me chocó mucho no jugar. Mi padre siempre me decía que fue un error mi paso por el fútbol base porque siempre fui importante y titular saltándome categorías. Desconocía una parte que existe en este mundo. Y fue duro. Además, tuve que asumir mucha presión. Y uno, tan joven, está preparado para jugar en el primer equipo físicamente pero no mentalmente porque es un ignorante en cuanto a lo que le rodea al fútbol. Por eso no fui a la Eurocopa de 2008, porque había sido un año muy estresante y me costó asimilarlo.

P. ¿Y uno del Barça se puede creer más de lo que es en realidad?

R. Del Barça y de cualquier grande. Pero es culpa de la gente que les rodea y de los representantes. Parece que si sales de un grande tienes que ir a otro. Y te van explotando. Es una parte que los jóvenes desconocen y cuando salen de un grande se descubre la realidad.

P. ¿Por eso escogió el Stoke?

R. Aquí tengo buenas sensaciones y es lo que necesito para ser feliz. Yo no me conformo con estar en un grande a momentos. Soy muy ambicioso y quiero jugar, competir. Pero claro que no quiero estar en cualquier sitio y que a todos nos gusta estar en un grande.

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