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Griezmann empuja al Atlético ante el Sporting

Un tanto de cabeza en el último minuto del partido del delantero francés da la victoria a los rojiblancos ante un magnífico rival

Correa felicita a Griezmann por el gol
Correa felicita a Griezmann por el gol EFE

Con el partido en el descuento, después de un ejercicio de más empeño que juego, cuando el empate ya se daba por hecho, un saque de falta proyectado por Godín y la picaresca de Griezmann para meter la cabeza y anticiparse a Cuéllar, le dieron una victoria agónica al Atlético. El tanto encendió a Simeone, que lo celebró de forma volcánica. Se fue hasta la bocana del vestuario, se giró hacia las gradas, que le había reprochado el cambio de Carrasco, y alzó los brazos. Luego, se fue a Godín al que se comió a besos. El tanto liberó a un entrenador picado por las críticas recibidas tras el mal partido en Astana. Si tiene parte de responsabilidad en el mal juego del equipo, también hay que reconocerle esas frases de “siempre hay que creer” o "juega cada pelota como si fuera la última". El triunfo fue de esos que reconfortan el discurso ligado a la historia que hizo en la previa el entrenador rojiblanco. Tuvo el Atlético trabajo, fue a por el partido y no perdió la fe hasta el final. Desde el esfuerzo y las ganas de ganar fue irreprochable. Desde el juego todavía tiene mucho que mejorar.

ATLÉTICO, 1 - SPORTING, 0

Atlético: Oblak; Juanfran (Jesús Gámez, m. 46), Savic, Godín, Filipe; Koke (Correa, m. 63), Gabi, Tiago, Yannick Carrasco (Óliver, m. 77); Griezmann, Jackson Martínez. No utilizados: Moyá, Lucas, Saúl, Fernando Torres.

Sporting: Cuéllar; Lora, Luis Hernández, Bernardo, Álex Menéndez; Sergio Álvarez (Nacho Cases, m. 11), Mascarell; Pablo Pérez, Halilovic (Hugo Fraile, m. 79), Jony, Guerrero (Carlos Castro, m. 26). No utilizados: Alberto García, Juan Muñiz, Isma López, Jorge Meré.

Gol: 1-0. M. 93. Griezmann.

Árbitro: Estrada Fernández. Amonestó a Carrasco, Godín, Bernardo, Koke, Filipe, Cuellar, Nacho Cases.

Vicente Calderón. Unos 50.000 espectadores.

Detrás del orden defensivo, del sacrificio, del exceso de posesión o del contragolpe afilado, hay un punto en el que el juego necesita de inventiva, de un guiño a la habilidad, al truco, al placer de un regate o de un pase filtrado. Eso es un viaje interior hacia las raíces, si se quiere incluso hasta la libertad del fútbol infantil o de la calle. Y de todo eso tuvo muy poco el Atlético en los primeros 45 minutos. Dominó para repetir esa cegazón ofensiva que le acompaña en los últimos partidos. Solo Carrasco, con la intención afilada de los extremos de toda la vida se saltó esa monotonía exasperante que poco tiene que ver con la historia del Atlético.

Entre el diagnóstico que ha hecho Simeone de la falta de gol de sus delanteros está la falta de centro de los costados y también que estos juegan a veces demasiado alejados del área. Centros hubo desde los flancos, pero con una falta de precisión alarmante, sobre todo en esa primera mitad, nublada del fútbol. A Jackson se le vio mucho en ese primer tramo fuera del área. Ahí fue irreprochable, hizo todo lo que tiene hacer un delantero en esas situaciones. Jugó bien de espaldas y alivió el juego hacia los costados. Su problema es el mismo que tiene a su equipo encasquillado. No le encuentran en situaciones de ventaja en el área. Tampoco a Griezmann se le está viendo demasiado. Desde su gol en Anoeta ha pesado muy poco. El gol le redime, pero aparece menos. Se mueve entrelineas, pero ese fútbol espeso le deja fuera del radar y con pocas opciones de hace daño de verdad.

Fue curioso que en medio de ese dominio más territorial que futbolístico, el que merodeara el gol primero fuera el Sporting, que tuvo que reponerse en menos de media hora a las lesiones del mediocentro Sergio Álvarez y de su delantero Guerrero. Fue este el que había avisado al minuto de juego con una mala entrega de Tiago a Gabi, horizontal en un lugar prohibido con todo el equipo basculado hacia el lado contrario. Menéndez disparó cruzado a la derecha de Oblak. El meta eslovaco sí que tuvo que emplearse a fondo en la ocasión con Halilovic. Fue un penalti a la carrera. La pelota le llegó al croata rasa y de frente. Tenía todo a su favor y lanzó un zurdazo a pie cambiado a Oblak. El esloveno había aguantó sobre la línea en vez de vencerse, lo que le permitió observar el giro de tobillo y la posición del cuerpo de Halilovic para hacer una de las paradas de la temporada. La reacción y la mano dura para despejar la pelota fueron antológicas. Suya fue otra gran parada a un zurdazo de Jony que buscaba la escuadra.

Si el esloveno fue fundamental para el Atlético también lo fue Cuéllar para el Sporting con una doble parada a Griezmann, tras una maniobra virguera de Carrasco. El belga le está marcando el camino a Simeone. Cuantos más jugadores desequilibrantes alinee más opciones de superar ese bache de juego ofensivo que tiene al equipo metido en dudas.

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