Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

La discreta evolución de la Yamaha

Aunque tardía, la introducción del cambio seamless completo ayudó a mejorar la frenada y la tracción de la M1, la moto más fácil de llevar

Valentino Rossi y su Yamaha, en Cheste. Ampliar foto
Valentino Rossi y su Yamaha, en Cheste. AFP

Dicen en Yamaha que han aprendido de sus errores. La cultura japonesa exige ir poco a poco, pasito a pasito, no tomar decisiones precipitadas ni apresurarse en demasía. A veces, los pilotos, de carácter latino, se impacientan. En otras ocasiones, agradecen la pausa. Los de Yamaha saben que en la fábrica de los diapasones siempre se da un paso se pisa sobre suelo firme. “Ya se vio en la segunda parte del curso pasado que habíamos mejorado mucho y, de hecho, sumamos más puntos que los pilotos de Honda. Lo que hicimos durante este invierno fue seguir en esa línea, insistir en aquellos puntos en los que ya éramos buenos y fortalecer nuestras debilidades”, explica Lin Jarvis, director de Yamaha Motor Racing.

“La fuerza de nuestro pack técnico al completo viene de la derrota del 2013 y el 2014. No lo hicimos muy bien los últimos años. Así que, después de haber sido derrotados por Honda y por Márquez en las últimas dos temporadas, nuestros ingenieros hicieron un trabajo fabuloso para mejorar la áreas en las que nuestra moto era más débil”, ahonda Jarvis. Y la M1, que ya permitía a sus pilotos a finales del curso pasado a frenar más tarde y con más intensidad, ha logrado este año también tener una fantástica aceleración y ofrecer una buena salida de curva sin que la mejora de la tracción afectara al paso por curva y a la estabilidad en máxima inclinación, que siempre fue el punto fuerte de la Yamaha. Su única debilidad sigue siendo la velocidad punta, pero no la ha necesitado para ganar carreras y mucho menos el título.

Hemos mejorado en frenada, hemos introducido un nuevo chasis que nos ha ayudado a mejorar la tracción y a alargar la vida del neumático”

Lin Jarvis, director de Yamaha Motor Racing

Poder introducir la caja de cambios seamless completa (evita el uso del embrague tanto para subir como para reducir marchas), similar a la que ya tenían tanto Honda como Ducati, fue un paso definitivo para Yamaha. “Nos puso en igualdad de condiciones con Honda, que fue el primero en introducirlo en la competición en 2012. De modo que, no solo anulaba una ventaja que la competencia tenía, sino que además nos permitía desarrollar una serie de estrategias nuevas: hemos mejorado en frenada, hemos introducido un nuevo chasis que nos ha ayudado a mejorar la tracción y a alargar la vida del neumático, y también nos ha permitido mejorar nuestro paquete electrónico”, añade el británico sobre la evolución de la máquina, la más fácil de llevar de toda la parrilla, que le dará la triple corona a Yamaha este curso. Sea quien sea el campeón del mundo este domingo, la fábrica japonesa habrá ganado el título de constructores, el de equipos y el de pilotos.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información