Selecciona Edición
Selecciona Edición
Tamaño letra

¿Cómo educamos a los futuros campeones de Moto GP?

Tenemos que decirles que no vamos a tolerar malas prácticas deportivas. Y eso a los chicos se les dice con ejemplos porque mimetizan todo lo que ven de los grandes campeones

Mundial MotoGP
Arkaitz Biota y Carlos E. Vázquez se abrazan tras chocar en una prueba del campeonato castellanomanchego.

Durante estos últimos días han sucedido cosas que han enturbiado nuestro deporte y tengo la sensación de que esto se nos puede escapar de las manos. Si entre todos no bajamos las revoluciones, nos podemos caer.

El motociclismo, desde hace mucho tiempo, es un ejemplo de todos los valores del deporte en general. MotoGP, que es el motociclismo en su máxima expresión, lo demuestra; lo pudimos ver hace pocos días en Australia, en una de las mejores carreras de los últimos años, que terminó con abrazos en el corralito y buen ambiente, antes de saber lo que opinaba Valentino sobre Marc, antes de que imagináramos lo que se nos avecinaba. Pocos días después, se torció todo. Y todos opinamos, cada cual lo vio a su manera, hubo infinidad de declaraciones y se fue complicando. Creo que ya es hora de que todos los actores que formamos parte de este mundo —Federaciones, Dorna, equipos, pilotos, medios de comunicación, patrocinadores, etcétera— trabajemos por rebajar la crispación en torno al incidente del Gran Premio de Malasia. Tenemos la obligación de hacerlo. Si la sanción a Rossi es más o menos justa ya me importa poco. Y los jueces que pondrán a cada uno en su lugar son el tiempo y la conciencia de cada uno. Pero hay que salir de aquí rápido.

Presido la federación de motociclismo que más apuesta por los jóvenes pilotos, desde niños; con unos campeonatos de España, creo, fantásticos, donde acuden a competir chicos de 27 nacionalidades distintas que tienen un nivel de pilotaje magnífico. De hecho, estoy seguro de que muchos de ellos serán las próximas figuras de MotoGP. Pero todavía los estamos formando y lo que sucede ahora no nos ayuda. Tenemos que decirles que no vamos a tolerar malas prácticas deportivas. Y eso a los chicos se les dice con ejemplos. Estos niños mimetizan todo lo que ven de los grandes campeones a mí me paran por el paddock para preguntarme si he visto cómo tocaban con el codo en el asfalto, como hace Márquez; también hubo un grupo, en Jerez, que se acercó hasta el lago del circuito para hacer un Jorge Lorenzo, o sea, tirarse al agua y darse un chapuzón, como hizo el mallorquín; y otro piloto al que se le caló el motor en la salida, soltó la moto y se estiró en mitad de la pista para que anuláramos la salida porque, decía, había ocurrido antes en MotoGP.

Nosotros debemos seguir enseñándoles lo que está bien y mal, por eso no nos cuesta castigarles con un drive through [paso obligatorio por el pasillo de garajes] o una bandera negra [descalificación] cuando se pasan de la raya, para que estén preparados cuando lleguen al Mundial. En el campeonato de España hay un ambiente ejemplar y todo el mundo sabe que se trabaja en la promoción de los jóvenes, de ahí se deduce la cantidad de extranjeros que vienen aquí. Pero hay otro factor importantísimo: todo esto se hace trabajando codo a codo con Dorna; sin esta unión no estaríamos donde estamos; sin ellos, sin su colaboración diligente, nuestros pilotos no habrían tenido la oportunidad de mostrar el grandísimo talento que tienen. Sin ellos, sin las federaciones territoriales y sus voluntarios, sin los circuitos de toda España y quienes se encargan de difundir este deporte, nunca hubiera habido un campeón del mundo llamado Márquez y nunca ese tal Márquez hubiera protagonizado polémica alguna con Rossi. Pero, quitémosle presión a la caldera. Y que el domingo gane el mejor. Para la Federación, si es de los nuestros, mejor.

Ángel Viladoms es presidente de la Real Federación Española de Motociclismo.

Puedes seguir Deportes de EL PAÍS en Facebook, Twitter o suscribirte aquí a la Newsletter.

Más información