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Alberto Contador: “No me da pena pensar que puede ser mi último Tour”

En vísperas de la presentación del recorrido del Tour de 2016, el ciclista español reflexiona sobre la carrera que más le ha marcado

Alberto Contador
Alberto Contador. TDW

En París el cielo es gris marengo, como de costumbre en otoño, lo que no será algo que eche de menos Alberto Contador, quien hace la maleta en una Lugano extraña y espectacularmente soleada para perderse del mundo unas semanas. Se perderá también este martes la presentación del recorrido del Tour del año próximo, uno de los actos que hace nada nadie quería borrar de su agenda. “Pero yo tenía un viaje ya programado desde hace tiempo para esta semana y ha sido imposible cancelarlo”, dice, por teléfono, Contador, que en diciembre cumplirá 33 años. El de 2016 será su noveno Tour, la carrera en la que más ha trascendido (ha terminado siete, tres de ellos vestido de amarillo en París, aunque perdió la victoria de 2010 después por un positivo, y tres veces más acabó entre los cinco primeros), y quizás, probablemente, si se retira a final de año como anunció hace unos meses, también sea el último.

Pregunta. ¿Pero de verdad será su último Tour?

Respuesta. Podría ser mi último Tour, en efecto, pero aún no es seguro al 100%. Si me caigo, por ejemplo, y me retiro, volvería en el 17, e incluso si logro poner en marcha un proyecto personal fuera del Tinkoff, equipo con el que acabo contrato.

P. Los aficionados al ciclismo, románticos incurables, se le podrían imaginar a usted víctima de un ataque de melancolía, como un viejo guerrero, pendiente del anuncio del recorrido de su postrera aventura…

R. Para nada. No sufro de melancolía porque no me lo planteo como algo decisivo. El que sea o no mi último Tour no es algo impuesto por las circunstancias, sino que depende de mí. Y esa libertad impide que pueda sentir pena.

P. Ya, pero aún así, no mira hacia atrás y ve demasiado cercanos los años de sus comienzos, su primera victoria en 2007…

R. Pero eso no es algo de lo que quiera hablar porque parece que todo gira alrededor de ello. El año próximo viviré el momento, sin pensar en la siguiente carrera o si es la última. Pero, sí, me gustaría que el Tour se diera bien para poner un buen punto final.

P. Aún no es oficial, pero hay muchos rumores parece que muy certeros sobre el Tour del 16: tres días de Pirineos, cuatro de Alpes, el Mont Ventoux entre medias, el 14 de julio, y una contrarreloj al día siguiente…

R. Sí, eso lo sé, pero faltan los detalles. Lo fundamental será saber de cuántos kilómetros será la crono ¿40? ¿50? ¿60? ¿Será muy llana? ¿Tendrá algún puerto? Si es dura, no me importa. En 2013 quedé muy cerca de Froome en Embrun, pero en la del Mont Saint Michel [justo donde comienza el 2 de julio el Tour 16] fue mi peor día. Pero es normal. Fue una contrarreloj a 54 kilómetros por hora, y para uno de 62 kilos como yo es imposible alcanzar la potencia absoluta necesaria. Mientras mi potencia relativa es magnífica para la montaña, los vatios absolutos que mueven otros son imposibles para mí. Si es una crono con una media de 48-49 kilómetros por hora será buena para mí.

P. Como en 2009, cuando salió de Mónaco, cuando su segunda victoria, el Tour rompe la alternancia Alpes-Pirineos y vuelve a pasar antes por los Pirineos, como el año pasado.

R. Aquel fue mi mejor Tour en cuanto a rendimiento, no como experiencia [fue el año que compartió equipo con Lance Armstrong], pero desde entonces he mejorado aún mi nivel, sin duda. Lo digo basándome no en sensaciones solo sino también en datos. En 2014 los test de campo eran mucho mejores que los de 2009, pero me caí. El nivel del ciclismo, y no solo el mío, es muy superior al de antes. Se ha profesionalizado y optimizado el entrenamiento, la nutrición, la biomecánica… En un día que no estoy súper hago ahora los test de mis mejores días antes.

P. No ha estado en la Vuelta, donde ha triunfado su rival en un Giro del que se decía que lo ganó usted porque no había competencia…

R. Yo tenía mucha confianza en que Aru ganaría la Vuelta porque la velocidad a la que subimos en el Giro todos los puertos no fuimos en el Tour más que cuando atacó Froome. El ritmo, el tempo, del Giro no lo había vivido nunca.

P. El Ventoux y la crono entre Pirineos y Alpes suena a experimento, ¿no?

R. Sí que es un poco extraño, sí, pero es complicado valorar si es bueno o malo para mí. En todos los Tours se trata de lo mismo, de adaptarse al recorrido, de no tener días malos y de entender a los rivales. Froome, por ejemplo, siempre empieza muy fuerte, muy alegre, pero va a menos la última semana; a Nairo, en cambio, le cuesta más arrancar. Yo buscaré adaptarme y, como siempre, aprovechar cada oportunidad.

P. ¿También habrá que contar con Aru y Dumoulin?

R. Con Aru más que con Dumoulin. El italiano ha terminado entre los cinco primeros todas las grandes que ha hecho, y aparte de ganar la Vuelta tiene dos podios en el Giro. Eso no es casualidad. El pero es ver cómo se adapta al Tour, donde es debutante.

P. Sin tener que correr el Giro antes, ¿su preparación para el Tour será más fácil?

R. Será diferente. El 2015 ha sido muy duro tanto física como psicológicamente. Fueron 10 meses en los que centré solo en la bicicleta, con todo medido milimétricamente, y no sabía cómo me respondería el cuerpo. En 2011, por ejemplo, fui a última hora, y me sentí mucho mejor. En 2016 disputaré para ganar las carreras de principio de temporada y luego descansaré pensando solo en el Tour.

P. ¿Y en los Juegos?

R. Y en los Juegos, claro. El circuito es duro y me gustaría hacer no solo la prueba en línea sino también la contrarreloj. En Pekín, sin apenas prepararme, terminé cuarto…

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