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Ricardo Ferretti: “Siempre estaré en deuda con el fútbol mexicano”

El seleccionador interino de México se despide con una victoria épica tras haber logrado mantener la estabilidad del equipo

Ricardo Ferretti, en Pasadena.
Ricardo Ferretti, en Pasadena. EFE

En la victoria de México frente a EE UU, el héroe fue Paul Aguilar, pero los agradecimientos fueron para Ricardo Tuca Ferretti. El seleccionador interino, que hace de cada rueda de prensa un haiku, acaba con la victoria en la Copa Confederaciones sus dos meses y medio al frente del equipo nacional mexicano. Se va con el deber cumplido y con muchos aficionados preguntándose por qué no sigue. El martes entregará el testigo al colombiano Juan Carlos Osorio y volverá a entrenar al equipo de los Tigres. El sábado, después de la épica victoria contra EE UU, le preguntaron si sentía que ya estaba en paz con México. “No. Nunca voy a sentirme en mano. Siempre voy a estar en deuda con el fútbol mexicano. Siempre agradecido”.

 

Los aficionados mexicanos le deben a este brasileño nacionalizado haber sostenido el momento de juego del equipo cuando tenía todos los elementos para desconcentrarse. Ferretti aceptó hacerse cargo de la selección de forma interina tras el despido fulminante de Miguel Piojo Herrera, que al día siguiente de ganar la Copa Oro en Philadelphia agredió a un periodista y acabó con la bula de la que disfrutaba ante sus salidas de tono.

Ferretti entrega en este periodo “buenas cuentas”, en sus propias palabras. El nuevo seleccionador se encuentra un equipo que gracias a esta victoria irá a la Copa Confederaciones de 2017, que supone una ventaja competitiva de cara al Mundial. Y un equipo con una importante inyección de moral después de una victoria sin brillo en la Copa Oro de este verano. “Me siento a gusto de haber cumplido la encomienda”, dijo Ferretti, al que se le vio sonreír y hasta emocionado.

El seleccionador se va con un consejo para la afición y la prensa mexicanas. “No exagerar, ser un poco más equilibrados en los triunfos y las derrotas”. Pidió a los periodistas respeto y cierto margen de confianza para Osorio: “No empiecen a fregar antes de tiempo”.

Jurgen Klinsmann, por su parte, compareció tras el partido sabiendo que su puesto está más en duda que nunca. El alemán, que vive en el sur de California desde que se retiró, se hizo cargo del equipo de EE UU y le dio un empaque desconocido. Los estadounidenses causaron sensación en el Mundial de Brasil, pero desde entonces parecen haber tocado techo. En la Copa Oro fueron eliminados por Jamaica y no pudieron competir con México por la hegemonía del continente. En el partido definitivo, este sábado, confirmó la sensación de que no evoluciona. “En los próximos meses tenemos que sentarnos y ver con quién contamos”, dijo Klinsmann.

El alemán se encuentra ahora con la presión de empezar la clasificación para el Mundial de Rusia con un equipo que no convence y muy poco margen para decidir los cambios. Klinsmann reconoció que en la segunda parte EE UU desapareció del partido. “Lo que no hicimos bien fue mantener la pelota. Estuvimos sufriendo, podíamos haberlo hecho mejor”.

Varios exjugadores de la selección, entre ellos el más laureado de la historia del fútbol en EE UU, Landon Donovan, han pedido el cese de Klinsmann si perdía este partido. Donovan y Klinsmann se detestan mutuamente desde que la estrella de los LA Galaxy fue apartada del Mundial de Brasil en el año en que se retiraba del fútbol. “Todo el mundo puede expresar su opinión. No tengo por qué gustarles. No estoy aquí para gustar a nadie, sino para hacer un trabajo”.

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