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Oliveira, contra la lógica del tiempo

El ex del Betis, Zaragoza y Milan viste la camiseta de Brasil nueve años después de jugar sus últimos minutos con el pentacampeón ante la crisis del nueve del combinado de Dunga

Rafael Pineda
Oliveira sonríe junto a Fernandinho en una rueda de prensa en Santiago de Chile.
Oliveira sonríe junto a Fernandinho en una rueda de prensa en Santiago de Chile. IVAN ALVARADO (REUTERS)

Ricardo Oliveira siempre supo sortear las dificultades. Como cuando superó una infancia llena de pobreza y miseria para hacerse futbolista. También después de que su rodilla crujiese un 1 de noviembre de 2005 en un Betis-Chelsea de la Liga de Campeones, lo que le impidió ser el nueve de Brasil en el Mundial de Alemania. Una noche, se sentó ante Manuel Ruiz de Lopera, entonces intocable al mando del Betis, y le dijo que no jugaba ante el Mónaco la previa de Champions si el club andaluz no le pagaba todo lo que le adeudaba. Y Lopera pagó. Hay que tener mucha fuerza y una enorme constancia para, con 35 años, y después de jugar en el fútbol árabe, habitual retiro de los futbolistas, regresar a Brasil y ser el máximo goleador del Brasileirao en las filas del Santos. Oliveira, con 17 goles en 27 encuentros, compone una autentica sinfonía contra la lógica del tiempo.

Su excelente momento de forma y la crisis que padece el fútbol brasileño a la hora de encontrar un nueve de plena de garantías desde la marcha de Ronaldo han provocado un hecho bastante inusual en el mundo del fútbol. Ricardo Oliveira ha regresado a una convocatoria de la selección de Brasil, que inicia su andadura en el Mundial Rusia 2018 con la visita a Chile, ocho años después de que jugara sus últimos minutos con la camiseta del pentacampeón, el 15 de noviembre de 2006 en un encuentro amistoso entre Suiza y Brasil.

Ni Adriano, Luis Fabiano, Fred o Vagner Love, entre otros, han podido acabar con el debate del nueve en Brasil, una selección que no gana la Copa del Mundo desde 2002 y que ni siquiera ha llegado a la final de las tres últimas ediciones de los Mundiales 2006, 2010 y 2014. El actual seleccionador, Dunga, decidió tirar de Ricardo Oliveira desesperado por la ausencia de un nueve de garantías. Lo llamó por la lesión de Firmino, atacante del Liverpool, y por la gran confianza que Dunga tiene en un profesional íntegro, que siempre cuidó su cuerpo de manera metódica, lo que le salvó de padecer las habituales dolencias musculares de los futbolistas.

Oliveira compagina su profesión de futbolista en el Santos con su función  de pastor evangélico

“Estoy preparado mental y físicamente para este desafío”, ha indicado el delantero. “Lo importante no es mi regreso o el de jugadores como Kaká, sino el equipo, siempre el equipo”, destacó Oliveira en una rueda de prensa previa al encuentro ante el Chile. A su lado, Fernandinho, actual jugador del City que debutó con Brasil precisamente aquel día que Oliveira, en 2006 y ante Suiza, jugaba sus últimos minutos con la selección.

Según el futbolista del Santos, buena parte de la fuerza que le acompaña proviene de su labor como pastor de las Asambleas de Dios, un rito evangélico que se profesa en Brasil y buena parte de Suramérica. Oliveira compagina la práctica del fútbol con la ascensión al púlpito. Cuando no juega con el Santos, coge el micrófono y alecciona a sus fieles. Oliveira se hizo pastor en 2008 y llegó incluso a fundar una iglesia evangélica en los Emiratos Árabes, donde jugó al servicio del Al-Jazeera. En Asia, Oliveira anotó 14 goles en los 15 partidos que disputó de la Liga de Campeones asiática. Y es que el delantero ha marcado en una gran cantidad de competiciones. En la Primera de España con Valencia, Betis y Zaragoza, así como en Segunda con el propio Zaragoza. También en la Serie A con el Milan, así como en el Brasileirao con el Sao Paulo y el Santos. También en las Copas de España e Italia, así como la Supercopa de España, la Liga de Campeones (con el Betis), la Copa de la UEFA y la Copa Libertadores.

Y, por supuesto, con Brasil. Con su selección ha jugado un total de 13 encuentros, logrando 4 goles, conquistando la Copa América de 2004 y la Copa Confederaciones de 2005. “Honro y exalto al señor Jesucristo por esta puerta que me ha abierto”, declaró Oliveira cuando fue convocado por Dunga. Ante Chile, podría volver a escribir su historia con Brasil. Un auténtico milagro ocho años después.

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