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Bastianini, un profeta en Misano

El italiano logra su primera victoria en el circuito de al lado de su casa y recorta distancias con Kent, sexto

Enea Bastianini celebra su primera victoria, en Misano. Ampliar foto
Enea Bastianini celebra su primera victoria, en Misano. AFP

Lleva el 33, pues con tres años y tres meses montó en una moto por primera vez. Y así ha ido por la (su corta) vida. Rápido. Compitió –y derrochó talento– en el campeonato nacional italiano y también en la Red Bull Rookies. Y en cuanto cumplió 16 años Fausto Gresini le dio una KTM para que compitiera en el Mundial de Moto3. Y no decepcionó a nadie. Se subió al podio hasta en tres ocasiones. Este curso, con una Honda, y en el mismo equipo, asumió la responsabilidad de partir como uno de los favoritos, más por sus aptitudes que por su experiencia, escasa todavía. Y es el segundo clasificado de la general. Y, salvo la maravillosa excepción del líder Kent, es también uno de los pilotos más regulares de la parrilla. Le faltaba la guinda: una victoria. La ha logrado a escasos kilómetros de casa, Rimini. La ha conseguido en el circuito de Misano, el suyo, y con una demostración de calma impropia de un chaval imberbe como él, aparentemente despistado, feliz por pura despreocupación.

Bastianini, que salía desde la pole (la tercera que logra esta temporada) rodó en cabeza algunos giros al inicio de la prueba, pero luego cedió inteligentemente el peso del liderato a Oliveira (KTM), que cargó con la responsabilidad de marcar el ritmo al resto de rivales. Le seguían, además del italiano, otros pilotos locales como Fenati o Antonelli (que pelearían hasta el final por subirse al podio, aunque sería el segundo quien ocuparía la tercera plaza, por detrás del portugués) y otros como Binder, Vázquez (que se cayó a nueve vueltas del final) o Kent, que se fue descolgando del grupo cada vez más hasta que tuvo que ceder una posición, penalizado por exceder los límites de la pista repetidamente.

Los últimos tres giros de la carrera permitieron a Fenati acercarse a Oliveira, Bastianini y Antonelli y luchar con ellos por las posiciones de podio. Pero el que hizo la maniobra perfecta en el momento justo fue el de Rimini, que se colocó en cabeza en la última vuelta y abrió una pequeña brecha para que el portugués no pudiera cazarle ni siquiera en el Carro (curva 14, la última con opciones de adelantamiento en Misano). Astuto, fue profeta en su tierra. La sexta posición final de Kent, sumada a la victoria de Bastianini, anima algo el Mundial de Moto3, pues reduce su ventaja a 55 puntos, que, aunque todavía son muchos, permiten al italiano seguir soñando.

Zarco, en Misano, ampliar foto
Zarco, en Misano, EFE

Gana Zarco, pierde Rins

En la carrera de Moto2 hubo tres nombres propios. El de Zarco, por supuesto, líder, dominador indiscutible de la categoría, el más regular, pero atrevido igualmente en el cara a cara, ambicioso, se llevó la sexta victoria de la temporada. Y podría ser campeón del mundo ya en Aragón si saca siete puntos más que el segundo, Rabat. Este, el barcelonés afincado en Almería, es otro de los protagonistas del día, por la remontada, porque fue recuperando sensaciones a medida que avanzaba la carrera, se vaciaba su depósito de gasolina, adelantaba a rivales y se acercaba al francés, como lo ha hecho también la clasificación.

Se aleja en cambio Rins, que cae a la tercera plaza tras su peor carrera del año: cometió un error en una curva como se cometen cientos: se pasó de frenada cuando intentaba adelantar a Aegerter y se fueron ambos al suelo. Aspiraban a la victoria, pero tendrán que intentarlo en otra ocasión. El suizo terminó último. El español, ni eso. Regresó a la pista con tanta ansiedad que empezó a adelantar posiciones sin contemplaciones. Tanto que se encontró rodando en las posiciones delanteras, sin percatarse de que él, un doblado, llevaba una vuelta menos. Le pidieron que cediera dos posiciones. Una advertencia para que evitara interferir en la pelea por el podio. Acabó viendo la bandera negra. Fin de la historia. Del gran premio. Y, de momento, del subcampeonato, que cedió a Rabat.

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