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Mucho en juego

España, en plena reconversión y sin cesto en varios puestos, afronta un choque vital para la clasificación para la Eurocopa frente a Eslovaquia

Del Bosque dirige a sus jugadores, en Oviedo. Ampliar foto
Del Bosque dirige a sus jugadores, en Oviedo. AFP

Anida entre la hinchada una corriente de desdén hacia las jornadas de selecciones. Un engorro eso del paréntesis en la Liga para dar cabida con fórceps a partidos internacionales de largas y muchas veces tediosas fases de clasificación. Pero esta vez, España se la juega. No está ante un envite menor. Un traspié ante Eslovaquia (La 1, 20.45), líder inopinado del grupo con tres puntos de ventaja sobre los españoles, dejaría al equipo de Del Bosque muy tocado. Por su credibilidad, debilitada desde el batacazo en Brasil, y porque una victoria local de Ucrania ante Bielorrusia dejaría a la Roja en igualdad con aquella, a la que debe visitar en Kiev en la última jornada, el próximo 12 de octubre. Solo hay plaza segura para los dos primeros, así que esta España renqueante ni mucho menos está a salvo, por imposible que parezca.

Eslovaquia es una de esas selecciones que amenaza la jerarquía del fútbol europeo, como las florecientes Gales e Islandia. Rumbo a la Eurocopa de Francia son muy pocos los favoritos que no sienten un incómodo cosquilleo. Ante España, los eslovacos no contarán en Oviedo con su pareja titular de centrales, entre ellos Skertel, del Liverpool, una de sus principales referencias. Y tampoco estará Weiss, ex jugador del Espanyol, que fue un quebradero para la Roja en su desplome en Zilina el pasado mes de octubre. Con todo, se trata de un conjunto combativo, bien organizado, que se blinda sin rubor hasta con seis defensas encadenados y sale a la carrera por los costados.

Se espera a Thiago

 Enfrente, una España agrietada, en la que ya solo hay abundancia en el medio campo, aunque en una posición tan categórica como la de Busquets no haya apenas alternativas. Sí en su perímetro, donde a la espera de Thiago, son determinantes Iniesta, Silva, Cazorla —los tres presumibles titulares hoy—, Cesc, Mata, Isco, Koke... Futbolistas de gran categoría que tienen que cargar ahora con el peso de Xabi y Xavi, marcar los tiempos de juego. Solo en los laterales hay también cesto, con Juanfran, Carvajal, Alba, Bernat y Gayá. En el resto del andamiaje España va con lo justo. Como síntoma de estos tiempos, el Real Madrid, uno de los incuestionables sostenes históricos de la selección, alistó como titular ante el Betis, hace una semana, a un solo seleccionable, Sergio Ramos.

Por distintos avatares, hoy Casillas —que cumplirá 100 partidos como capitán— está solo en la portería. De Gea lleva el verano arrestado por Van Gaal, como Víctor Valdés. Sergio Rico ha perdido pie con Beto en este inicio de curso, como Kiko Casilla con Keylor Navas. En la Liga no hay mucho más. Basta con echar un vistazo a las porterías de los cinco representantes en Champions: Ter Stegen, Bravo, Navas, Oblak, Ryan y Beto. Lo de los centrales es aún peor, no hay veta a la vista más allá de Piqué y Ramos. Bartra tiene un pelotón por delante con Mascherano, Mathieu y Vermaelen, como Nacho con Pepe y Varane. En el Atlético reinan dos uruguayos (Giménez y Godín) y un montenegrino (Savic), en el Valencia, un alemán (Mustafi), un portugués (Vezo) y un tunecino (Abdennour), y en el Sevilla, dos franceses (Rami y Kolodziejczak), un luso (Carriço) y un argentino (Pareja). Como recambios, Del Bosque puso el radar en Javi Martínez, pero las lesiones le han mermado, y San José, del Athletic, pero su técnico, Ernesto Valverde, le ocupa como medio centro.

Escasez arriba

En la delantera tampoco hay un gran vivero. Morata, un proyecto ilusionante, lleva un mes en la enfermería, y Diego Costa nunca ha sido Diego Costa con España. Al margen de Pedro, un valor seguro con La Roja, queda Paco Alcácer, ahora suplente de Negredo, que tampoco llegó nunca a asentarse como internacional, lo mismo que Soldado y Llorente, ambos de vuelta a la Liga.

Con este panorama, al equipo no le queda otra que resolver como sea los cuatro partidos que le restan (Eslovaquia, Macedonia, Luxemburgo y Ucrania) y cruzar los dedos porque cambie el paisaje antes de la Eurocopa francesa del próximo junio.

 

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