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Abelardo tiene lo justo para el Sporting

Sin opción de fichar por mandato legal, la base del equipo es la que logró el ascenso

Abelardo dirige al equipo en un partido contra Las Palmas.
Abelardo dirige al equipo en un partido contra Las Palmas. CORDON PRESS

Todo es extraordinario en el Sporting de Gijón, que subió a Primera tras perder apenas dos partidos en toda la campaña y pese a los rigores de una sanción que le impedía reforzarse, que lo logró con un gol del Lugo al Girona en el último minuto festejado a mil kilómetros de distancia, en el Benito Villamarín sevillano. Todo deriva hacia la proeza en el club asturiano, abocado por pasados impagos a nuevas restricciones para poder armar un equipo que compita en Primera División, pendiente de manejarse en el alambre de un descenso administrativo que esquivó al conseguir abrir líneas de crédito a partir del maná televisivo que le proporciona su regreso a la élite.

Nada es corriente en el viejo Sporting, que acaba de cumplir 110 años, ya acostumbrado al vaivén de las ofertas y rumores sobre el control que sobre él ejerce la familia Fernández (que posee el 73% de las acciones de la sociedad), siempre sostenida la entidad por una masa social capaz de hacer noche ante El Molinón para acceder a un abono. Orgulloso de una esencia futbolera que pasea por los campos de España con Quini, un año más como delegado, vuelve el Sporting para sacar adelante el reto de la permanencia.

"Será muy difícil. El ascenso ya fue un milagro, pero nos faltan muchas cosas", advirtió Abelardo tras uno de los primeros partidos de esta pretemporada. El Sporting pagó a destiempo —lo hizo una vez logrado el ascenso— una deuda de 523.000 euros y el Comité de Control Económico de la Liga ha restringido su capacidad para poder incorporar futbolistas a abonarles el sueldo mínimo en Primera —129.000 euros— o a liberar masa salarial y fichar jugadores por valor del 25% de ese dinero. "Es poco dinero hasta para Segunda", se lamenta Abelardo, que incide en que necesitan jugadores atrás y adelante. Al menos recupera al lateral zurdo Canella, que regresa tras pasar un año cedido y casi inédito en el Deportivo, y ha podido superar los filtros para obtener la cesión del madridista Omar Mascarell, un centrocampista que proviene del Derby County, de la Segunda inglesa.

El peso del equipo recaerá en la base que logró el ascenso. Llega Jony Rodríguez, un cotizado extremo. Lo hace también Pablo Pérez, fino y elegante centrocampista con llegada al área, o Carlos Castro, un goleador, un futbolista de área en el que alguno cree ver al joven David Villa. A dieta como está, todo apunta a que el Sporting saldrá a morder.

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