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El Betis cumple medio siglo en Primera División

Los verdiblancos ansían una permanencia tranquila de la mano de Van der Vaart y Castro

Rafael Van der Vaart
Presentación de Rafael Van der Vaart. REUTERS

El Betis jugará su temporada 50 en Primera División. Lo hará, como siempre, arropado por su incombustible afición. Un sentimiento que se traduce en cerca de 41.000 socios para arropar un proyecto que en el regreso a la élite aspira a una permanencia tranquila. Quizás la meta de un buen número de equipos, a la que pretende llegar el Betis de la mano de su entrenador talismán, Pepe Mel. Junto a él, un bloque en el que sobresalen las piezas que forjaron un ascenso como campeón de Segunda y la llegada de siete fichajes que deben saciar las ansias competitivas de Mel.

En el primer grupo destacan el portero Adán y los delanteros Rubén Castro y Jorge Molina, que entre los dos han llegado a 191 goles desde que llegaran a la entidad andaluza en 2010. Conviene añadir a Dani Ceballos, un mediapunta de clase y vertical, de solo 18 años y con un enorme porvenir, al que Mel no dudó en dar galones la pasada temporada, en la que jugó 35 partidos e hizo cinco goles.

En la nómina de los refuerzos, la afición celebró la llegada de Van der Vaart. El holandés ha mostrado su clase en la pretemporada. También su justa condición física y la mala suerte que le acompaña con las lesiones, pues se perderá el inicio de Liga por un fuerte esguince en un tobillo. Consciente de la necesidad de ser fuertes en defensa para competir en la élite, Eduardo Macià, nuevo director deportivo, ha apostado por Germán Pezzella, un central argentino que llega del River Plate, y por Westermann, veterano defensa internacional con Alemania que proviene del Hamburgo. La guinda en defensa será la llegada de Vargas, lateral izquierdo peruano que jugó en la Fiorentina y cuyo fichaje está a expensas de la oficialidad.

Más exóticas son las apuestas por el defensa egipcio Tarek y el medio brasileño Petros. En total, el Betis ha gastado en torno a siete millones de euros en confeccionar su nueva plantilla. Confiado en lograr una permanencia tranquila, el club también debe reconvertirse en el aspecto social. El 31 de julio finalizaron las medidas cautelares por las que el club ha venido siendo administrado por un administrador judicial mientras se instruía el proceso por presunto delito societario de Manuel Ruiz de Lopera. El 23 de septiembre tendrá lugar la asamblea de accionistas en la que Lopera, ahora con un 20% de los títulos del club, debe recuperar el mando del Betis.

Nadie sabe qué puede deparar el club con Lopera otra vez al mando, pero las líneas maestras de la planificación ya han quedado fijadas.

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