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Decenas de medallistas olímpicos, bajo sospecha de dopaje

Un informe de la Federación de Atletismo filtrado a la prensa cuestiona a más de 800 atletas, 55 de ellos ganadores de títulos en los Juegos

Una serie de 100 metros lisos en los Mundiales de Moscú, en 2013
Una serie de 100 metros lisos en los Mundiales de Moscú, en 2013

12.000 análisis de sangre de 5.000 atletas. Es la base de datos de la IAAF (Federación Internacional de Atletismo, en sus siglas inglés) a la que ha tenido acceso la cadena de televisión alemana ADR y el periódico británico The Sunday Times. Una bomba que puede estallar hasta convertirse en el mayor escándalo de dopaje, a dos semanas del comienzo de los Mundiales de Atletismo de Pekín. Los datos a los que han tenido acceso los dos medios de comunicación han sido analizados, previo consejo de las mismas personas que se los filtraron, por dos de los mejores expertos en temas antidopaje, los científicos Robin Parisotto y Michael Ashenden. Este último asegura que muestran que el atletismo está en la misma “posición diabólica” que el ciclismo durante la época de Lance Armstrong, cuando, según las autoridades estadounidenses, el equipo de este “puso en marcha el programa de dopaje más sofisticado, profesionalizado y exitoso que el deporte haya conocido en su historia”.

La base de datos revela que un tercio de las medallas de los Juegos y Mundiales disputados entre 2001 y 2012 fueron conseguidas por atletas cuyos análisis hemáticos muestran valores sospechosos. Es decir, apuntan al posible consumo de sustancias ilegales para mejorar su rendimiento. Las medallas que están bajo sospecha son 146, 55 de ellas de oro. Los datos también revelan que más de 800 atletas tienen valores “altamente sospechosos de dopaje o cuanto menos anormales”. Entre ellos no figuran Usain Bolt y Mo Farah, este último recientemente ha sido sometido a un interrogatorio por miembros de la agencia antidopaje de EE UU debido a su relación con el entrenador Alberto Salazar, en la diana de diversas investigaciones por suministrar presuntamente sustancias prohibidas.

Los datos divulgados apuntan a que 10 de las medallas de los Juegos de Londres fueron logradas por atletas con valores hemáticos dudosos. Rusia, según las informaciones periodísticas, se convierte en el epicentro mundial de las sospechas ya que más del 80% de sus atletas habrían ganado medallas de forma dudosa. El diario británico señala que 415 de los sospechosos son atletas rusos y 77 kenianos. Las federaciones de ambos países han negado las acusaciones, que atribuyen a una “campaña de difamación”. Hay un incremento, siempre según el informe, de las transfusiones de sangre y de la utilización de mini-dosis EPO para aumentar la cantidad de los glóbulos rojos, los que transportan el oxigeno y permiten así aumentar la resistencia.

Un documental alemán ya apuntó en esa dirección

La cadena de televisión alemana ADR emitió el pasado mes de diciembre un documental sobre métodos de dopaje y prácticas corruptas alrededor de la recogida de muestras y la gestión de los resultados. Se apuntaba a la ineficaz tramitación de procesos antidopaje que implicaban a Rusia, la IAAF, atletas, entrenadores, médicos, así como al laboratorio acreditado con sede en Moscú y a la Agencia Antidopaje de Rusia (Rusada). Eso condujo a la formación de una Comisión Independiente, presidida por el presidente de fundación de la AMA, Dick Pound, para investigar la veracidad de las revelaciones.

“Dada la naturaleza de las acusaciones, que son una continuación de otras realizadas en diciembre de 2014 por la misma cadena televisiva, vamos a enviar el documental a una Comisión Independiente de la AMA para una investigación en profundidad”, afirmó ayer Reedie, presidente de la AMA, a través de un comunicado. De la anterior investigación independiente para investigar las acusaciones no se ha sabido nada.

Una fuente de la AMA (Agencia Mundial Antidopaje) ha confirmado a este periódico que la IAAF tenía conocimiento desde hace años que en la base de datos había valores hemáticos anormales pero que no actuó. Y que ahora, siempre según la misma fuente, se escuda en que la mayoría de esos datos son anteriores al pasaporte biológico. Este es obligatorio desde el 1 de diciembre de 2009; mientras que los datos hacen referencia a un periodo de tiempo más amplio (2001-2012).

Pasaporte biológico

Fuentes próximas a la IAAF explicaron que la base de datos fue utilizada para las investigaciones que permitieron poner en marcha el pasaporte biológico. Y que una vez que este entró en vigor, los análisis facilitaron destapar algunos casos de dopaje. El pasaporte biológico, que recoge y almacena todos los datos sobre las propiedades y las variables en la sangre de los atletas, fue introducido, precisamente, para determinar los valores hemáticos naturales y no tener que esperar que apareciera una anomalía para sospechar de la conducta de los atletas.

La IAAF admite la veracidad de los informes difundidos, pero señala que se trata de “datos médicos confidenciales y privados que han sido obtenidos sin consentimiento”, por lo que amenaza con acciones legales. La federación, con todo, se declara “consciente de que se han formulado graves acusaciones sobre la integridad y competencia de su programa antidopaje”.

El presidente de la AMA, Craig Reedie, mostró su alarma ante el escándalo. "Estas acusaciones requieren un análisis exhaustivo para determinar si ha habido incumplimientos en virtud del Código Mundial Antidopaje y, si es así, qué acciones tomar por la AMA o por otros organismos", aseguró Reedie. Sebastian Coe, presidente del comité organizador de los Juegos de Londres y candidato a presidir la IAAF, dijo: "Sé que la IAAF se toma muy en serio este tipo de acusaciones y habrá una respuesta detallada sobre este asunto".

 

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