El increíble Paul Dunne domina el Open Británico

El golfista irlandés, todavía amateur, lidera junto a Day y Oosthuizen el Abierto a falta de una ronda. Sergio García, a tres golpes de la cima

Paul Dunne da un hierro en el Old Course.
Paul Dunne da un hierro en el Old Course.Ian Walton (Getty Images)

Deliciosa para el espectador, la tercera jornada del Open Británico resultó un auténtico festival de birdies porque el viento hizo al fin mutis por el foro y la lluvia de la pasada noche dejó los greens receptivos. Entonados los golfistas, se sucedían los ¡ohs! colectivos que precedían a los continuados vítores y aplausos. Por lo que se dio toda una estrechez al frente de la tabla en la que se intercambiaba de líder con persistencia, hasta el punto de que al acabar la jornada 14 jugadores quedaron separados por tres golpes al frente de la tabla. Louis Oosthuizen, que defiende el título en Saint Andrews porque ganó el Abierto en 2010, y Jason Day, un mago con el juego corto, lideran la tabla con -12. Junto a ellos, con idénticos golpes, acabó Paul Dunne (Dublín, Irlanda; 22 años), un amateur recién graduado en Económicas por la universidad de Alabama que tiene la intención de profesionalizarse al acabar esta temporada. Ayer, se le escapaba la sonrisa mientras recorría el Old Course… Tenía motivos.

Leishman y las vueltas que da la vida

Estaba en Augusta preparando el Masters, pero una llamada desde el hospital de Virginia (Estados Unidos) le hizo volver de inmediato a casa. Su mujer y madre de dos niños, estaba ingresada de urgencia por un síndrome de shock tóxico, una infección bacteriana que acumula líquido en pequeños sacos de aire de los pulmones. "Tiene el 95% de probabilidades de no superarlo", le dijeron los doctores a Marc Leishman, rockie del año del PGA Tour en 2009, el primer australiano en conseguirlo. "Durante cuatro o cinco días no comí", explica el golfista, que como mucho acudía a casa para dar las buenas noches a los niños, de tres años y 20 meses. Pasados los días, sin embargo, su mujer salió del coma y al abrir los ojos, tras una sonrisa, le dijo: "Lo siento por el Masters...". Leishman replicó: "No es lo importante".

Ahora, un par de meses después, Audrey, su mujer, está recuperándose poco a poco y todo son buenas noticias. Lo celebra Leishman en el Open porque ayer firmó una tarjeta libre de bogeys, de -8, de 64 golpes (-9 en total). No le van mal los links porque el año pasado ya acabó quinto en el Open. Pero el mejor golpe ya lo dio Audrey.

Dunne se clasificó para el Open después de ganar en Woburn, torneo satélite que entrega media docena de salvoconductos para el Abierto y donde también se clasificó, entre otros, el reputado Retief Goosen, ganador de dos US Open. No es, en cualquier caso, su primera participación en este grande porque en el curso anterior también logró clasificarse de la misma manera, por más que entonces quedara cuarto en Woburn. Pero tenía dudas sobre el recorrido y la estrategia a tomar en los links de Saint Andrews, por lo que nada mejor que compartir partida de prácticas el pasado miércoles con los escoceses Paul Lawrie y Graeme McDowell. “Fueron de gran ayuda”, cuenta Harry Potter, como ya le han bautizado los aficionados por su magia y por su semblanza con el personaje de J. K. Rowling; “Graeme es alguien a quien admiro y que me dio grandes consejos”.

No es el único secreto de Dunne. En Saint Andrews está con su hermano mayor David, nutricionista que trabaja con los Harlequins de Rugby y con el QPR de fútbol, y que de buena mañana le preparó unos pancakes [tortitas]. “Proteínas para mi pequeño bro”, escribió en las redes sociales. Le sentaron de maravilla porque acabó líder del Abierto, hecho que no ocurría desde 1930, cuando Bobby Jones consiguió su tercer Open. También igualó la mejor vuelta en la historia del campo para un amateur (66 golpes) y estableció un nuevo récord de aficionados tras 54 hoyos. Gracias, sobre todo, a su consistencia en el juego; sólo ha sumado dos bogeys en el torneo y ninguno fue ayer. Así que apunta, entre otras cosas, a superar a Justin Rose y Chris Wood, que en 1998 y 2008 quedaron cuarto y quinto respectivamente, ambos amateurs por esas fechas.

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En la lucha estarán, además de Oosthuizen y Day, el fenómeno de la temporada Jordan Spieth, ganador de los dos últimos grandes que está a un golpe (-11). El experimentado y competitivo Padraig Harrington se quedó en -10 y Sergio García, junto a otros ocho golfistas, -9. Pero fue el día de Dunne, que empezó el torneo con una cuota en las casas de apuestas de 1500 a 1 y que ayer tenía al inicio de la tarde 2.800 seguidores en su cuenta de Twitter y la cerró, acabada su ronda, con cerca de 8.000. Para su infortunio, sin embargo, Dunne no cobrará nada –el vencedor de la jarra ganará unos dos millones de euros- en el Open porque los amateurs nunca juegan por dinero. Sí que aspira a la medalla de plata, galardón que se da al mejor aficionado. “Sería bueno lograrla en mi último año como amateur. Sería algo que recordaría siempre”, expuso el jugador; “pero hay un montón de golf y un montón de mal tiempo antes. No voy a pensar en eso”. No, ahora ya puede pensar en ganar el Open. Lo tiene claro. “¿Qué pensarás antes de dar el primer golpe en la última ronda?”, le cuestionaron de la cadena BBC. “Solamente darle a la pelota”, replicó. Y si lo hace como en estos tres días, quién sabe si podrá con la historia.

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