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Purito busca repetirse en Mende

El ciclista español consiguió su primera victoria en el Tour en la misma cuesta en la que hoy termina la etapa

Al llegar ayer con diez minutos de retraso vuelve a ser un anónimo en la general y a gozar de libertad

Purito en Mende su primera victoria en el Tour (2010) Ampliar foto
Purito en Mende su primera victoria en el Tour (2010)

El Tour llega hoy a Mende, un aeródromo en lo alto de un páramo del Lozère al que se llega por una cuesta muy dura de apenas tres kilómetros, y la memoria de los viejos del pelotón retrocede 20 años, a aquel 14 de julio de 1995 en el que Laurent Jalabert, el mismo que ahora sospecha de Chris Froome como comentarista de la televisión francesa, a punto estuvo de derribar el quinto Tour de Miguel Indurain culminando una todopoderosa ofensiva de su equipo, el ONCE. La memoria de los más jóvenes se queda en los relatos que crearon la leyenda y en la realidad de una llegada en la que Purito Rodríguez, en 2010, logró su primera victoria en una etapa del Tour para disgusto de Alberto Contador, que esprintó y no pudo con el catalán.

“Si en la llegada a Rodez, en una cuesta de 500 metros, ha habido ya diferencias, seguro que en los muy duros tres kilómetros de Mende los corredores importantes nos probaremos”, dijo ayer el líder, Froome, preparado para que su Sky tremendo controle la etapa. Y si nadie espera esta tarde un terremoto como el de 1995, aunque posibilidades de un ataque de largo aliento habría en los muy quebrados 175 kilómetros que dejan la carrera al pie de la última subida, Purito Rodríguez, el español que ha ganado este Tour ya tantas etapas, dos, como el mejor sprinter, Andre Greipel, sí que piensa en repetir su demostración de 2010, su magnífica velocidad en cuestas cortas y empinadas.

Para prepararse para el desafío, el ciclista del Katusha utilizó la misma táctica que la víspera de su triunfo en Plateau de Beille. Aprovechando que el pelotón se convirtió por el calor y el relieve implacable de la travesía hacia Rodez en un cuerpo formado por grupos independientes de supervivientes, el escalador catalán se dejó caer ayer en uno de ellos y llegó a meta con casi 10 minutos perdidos. Así vuelve a ser un anónimo en la clasificación general (a 23m 21s de Froome) al que nadie pondrá mala cara si se infiltra en una fuga lejana o se mueve en la base del puerto.

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