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¡Viva la gestora!

Bartomeu sale airoso del único debate electoral al que ha decidido concurrir

Freixa, Laporta, Soler (moderador), Bartomeu y Benedito, antes del debate.
Freixa, Laporta, Soler (moderador), Bartomeu y Benedito, antes del debate.

Aunque es propiedad de los socios, el Camp Nou pertenece a los jugadores, no a los directivos o a los candidatos del Barça. No hubo partido en el estadio sino que se ofició un simulacro de debate farragoso, sin noticias, decepcionante si se atiende a las expectativas que había despertado, sobre todo por la comparecencia del huidizo Bartomeu. No hubo fútbol ni goles y el juego sucio fue tan predecible que se añoró a la junta gestora. El tono difícilmente levantará el ánimo del socio que no encuentra la manera de engancharse a las elecciones y duda sobre si merece la pena ir a votar. Incluso puede que aumenten los indecisos y descienda más el índice de participación del 18-J. El contexto favorece a quienes ya tienen la papeleta preparada y por tanto a Bartomeu.

Austero y rígido, ininteligible a veces en la expresión y la vocalización, Bartomeu se llenó la boca con el triplete y le alcanzó para salvar un apuro que se presentaba mayúsculo ante la afrenta de Laporta. Aun siendo un mal comunicador, Bartomeu marcó el campo desde la salida con un ataque por sorpresa a Laporta, al que acusó de presentar un “programa muy sencillo y poco trabajado” y cuestionó profesionalmente: “Parece mentira que seas abogado”. Tan pancho se quedó que sentenció: “El caso Neymar acabará en nada; es un tema menor”.

A pesar de que salió de escena muy eufórico, a Laporta se le vio apagado, como si le preocupara más ganar a los barcelonistas indecisos, incluidos los institucionalistas, que agitar a los renovadores, muy pendiente siempre de la cámara, excesivamente ido y romántico, solo convincente cuando se refirió a la acción de responsabilidad, empeñado en personalizar la gigantesca obra del Barcelona. No marcó las diferencias que se preveían en un terreno que le favorecía frente a Bartomeu.

Más cómodo y lúcido estuvo Freixa, seguramente el más seductor, también el más embaucador a juicio de sus adversarios, y muy previsible resultó Benedito, únicamente arrollador cuando se puso serio con Qatar. El mundo al revés: Freixa neutralizó a Benedito de la misma manera que Bartomeu aguantó a Laporta. El fútbol es un misterio, y más en el Barça, que ha conseguido que un argentino, un brasileño y un uruguayo ganaran la Liga, la Copa y la Champions. Ninguna frase resonó más ayer en el Camp Nou que la de Luis Enrique: “El triplete ya es historia, vamos a por el sextete”. A juzgar por el debate, por el combate nulo, al socio lo que más le preocupa es que el presidente que salga no lo eche a perder. Y no debería ser así; el Barça es més que un club.

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