Fútbol | Real Madrid

Casillas ya tiene su finiquito

El portero alcanza un acuerdo con el Madrid para rescindir su contrato, fichar por el Oporto, y no perder los 14 millones que le deben hasta 2017

Casillas saluda a Florentino Pérez el pasado jueves.
Casillas saluda a Florentino Pérez el pasado jueves.R.MADRID

Iker Casillas y el Real Madrid acordaron este viernes los términos para poner fin a una de las relaciones más fructíferas de la historia del fútbol. A cambio de un surtido de botas y uniformes se hizo el Madrid con los servicios de Casillas en 1991, y en respuesta el portero se convirtió en uno de los jugadores más laureados de todos los tiempos. A sus 34 años dejará Madrid para fichar por el Oporto. Los contratos están redactados. El finiquito está listo. Solo falta la firma de las partes para formalizar una de las separaciones más largas y turbulentas de la historia de un juego que normalmente convierte en ídolos indiscutibles a los capitanes que levantan la Copa del Mundo. No es el caso del guardameta madrileño.

Casillas y el Madrid se han pasado la semana negociando la rescisión del contrato que daba derecho al jugador a dos temporadas más a cambio de una cantidad que oscila entre 13 y 15 millones de euros netos, según las versiones de las distintas partes. El Madrid no quería pagar todo. Casillas no quería marcharse. Si no le quedaba más remedio, reclamaba que la mudanza no le supusiera una pérdida económica. El Oporto, desde un principio avisó que no podía hacerse cargo de un salario que, en bruto, con los impuestos portugueses incluidos, le habría supuesto un gasto de más de 30 millones de euros en los próximos dos años. Al final, este viernes los clubes y el jugador encontraron un punto de encuentro. La solución permitirá al Madrid emprender el relevo en la portería que sus estrategas planifican desde 2012. Casillas lo sabe desde el principio y por fin se ha resignado a dar un paso al costado. El sustituto es David de Gea, actual meta del Manchester United.

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Fue el expresidente madridista Ramón Calderón quien, en 2008, firmó a Casillas lo que él definió como un “contrato vitalicio”. El documento garantizó al capitán un salario fijo anual de nueve millones de euros netos que a partir de 2011 iría reduciéndose progresivamente y que, a partir de la temporada 2016-17 solo se renovaría automáticamente si el jugador disputaba más de 30 partidos oficiales. Fuentes próximas a Casillas aseguran que hay abogados que podrían defender el derecho del portero a cobrar una indemnización extra por el carácter “indefinido” del contrato. El futbolista y su agente, Carlo Cutropia, no pidieron tanto. Casillas reclamó el salario básico hasta 2017, lo que habría supuesto al Madrid un gasto bruto de unos de 25 millones de euros. Finalmente, la negociación se enderezó ante la oferta del Oporto, que propone pagar un tercio de la deuda del Madrid con su empleado.

Ramón Calderón, que perteneció a la junta directiva del presidente Florentino Pérez entre 2004 y 2006, siempre recuerda la anécdota del que posteriormente fue su rival. “Florentino”, evoca Calderón, “tenía un latiguillo cómico después de las victorias difíciles: ‘hoy hemos ganado a pesar de Casillas’, decía”. Cuando Calderón asumió la presidencia quiso reivindicar la figura del portero, le dobló el contrato y se lo blindó. Florentino Pérez regresó al club en 2009 y ahora está a punto de desenredar el nudo.

En Oporto, el técnico Julen Lopetegui celebró la noticia. Lopetegui ha sido el gran impulsor de un fichaje que creyó imposible. El exportero, que también jugó en el Madrid, piensa que Casillas sigue teniendo potencial para hacer las cosas que únicamente los más grandes guardametas consiguen: ganar partidos por sí solos.

Es indudable que Iker Casillas es uno de los mejores porteros de siempre. También es evidente que en los últimos años sufrió un declive. El debate —la discusión tensa el corazón del vestuario y la directiva madridista— se centra en si la depresión futbolística que padece el capitán es definitiva o no, y en si el origen de la misma es el envejecimiento o el efecto del ambiente enrarecido en los contornos de la hinchada. Varios de sus compañeros y algún empleado del club sostienen que la presión que aguanta Casillas ha alcanzado un punto insoportable. Desde que José Mourinho le señaló como un traidor en el comienzo de la temporada 2011-12 el hombre no ha hecho más que apagarse bajo el ruido de los pitos de seguidores mourinhistas que representan un cambio generacional. Son la ola que tapa a la multitud perpleja que durante más de una década cantó alabanzas al héroe. La directiva, favorable a una remoción, ha optado por no manifestarse en público.

De Gea y, tal vez Kiko Casilla, el meta del Espanyol, están llamados a ocupar un gigantesco hueco. El espacio que ha llenado durante 25 años el portero con más títulos de la historia del Madrid.

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