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Brasil salva su primer ‘match-ball’

Sin Neymar, la canarinha controló el partido contra la Vinotinto hasta que Dunga puso seis defensas en campo

Brasil 2 Venezuela 1, en la Copa América
David Luiz remata ante Venezuela AP

Brasil avanzó esta noche en Santiago un paso en su recuperación del prestigio futbolístico y venció con toda claridad a Venezuela (eliminada, por tanto, del torneo) en un partido que despejó cualquier duda sobre la decisión de jugar los dos partidos decisivos del grupo C en horarios distintos: en caso de un empate, Colombia hubiera sido eliminada automáticamente y ambas selecciones se clasificaban directamente a cuartos de final. La ‘Canarinha’ hizo un partido bastante serio frente a un rival poco inspirado que no tuvo una sola ocasión clara en toda la primera mitad. Controló el partido con autoridad hasta el minuto 80: la ‘Vinotinto’ redujo distancias precisamente cuando Dunga había introducido dos centrales más (David Luiz y Marquinhos) y jugaba con seis defensas en el campo, ganando 2-0. El último tanto animó los diez minutos finales, que transcurrieron nerviosamente y deslucieron un encuentro que los brasileños habían merecido ganar sin mayores preocupaciones.

Brasil había matado aparentemente el encuentro con dos goles tempraneros, uno por periodo, y encontró en Willian el hombre que asumió la responsabilidad de liderar el equipo en ausencia de su máxima estrella. ‘Dunga’ apostó por Coutinho y el repescado Robinho en lugar de Neymar y Fred, como estaba previsto. De forma muy significativa, otorgó la capitanía a Miranda (ausente el ‘10’), lo que supone la postergación definitiva de Thiago Silva (criticado entre líneas por el seleccionador en rueda de prensa). El central del PSG cuajó, sin embargo, un partido más que decente y adelantó a su equipo muy pronto, en el minuto 8, al rematar con el pie, solo en el punto de penalti, un córner lanzado por Robinho. El equipo lo celebró como una piña. Tomás Rincón, el hábil centrocampista del Génova intentó entonces tomar el mando de las operaciones venezolanas, pero fue bien ‘tapado’ por un Coutinho generoso en el esfuerzo, que dio libertad a Willian para moverse por todo la medular y oxigenar el fútbol ‘verdemarelho’.

Noel Sanvicente, el seleccionador venezolano, daba órdenes constantes: su despliegue 2-5-3 en ataque (4-5-1 en defensa, con Rondón como único liberado) no atemorizaba a los miles de brasileños que, esta vez, sí, se dejaron ver en Chile. Dunga, mientras, paseaba tranquilamente con las manos en el bolsillo por su banda. Incluso Robinho recordó durante algunos minutos al delantero hábil y escurridizo que alguna vez entusiasmó pasajeramente al fútbol español. Venezuela era un equipo vaporoso, con poca personalidad, en algún momento lastrada por el trote cansino de Arango (cuya zurda dejaría no obstante muestras de su inmensa calidad en el gol venezolano). Dejó siempre muy solo a Rondón arriba, amargado por otro marcaje impecable de Miranda, bien escoltado por Silva.

La selección de ‘Dunga’ llegaba a portería con cierta frecuencia: Robinho y Filipe Luis pusieron en apuros a Baroja antes del minuto 25. El partido perdió algo de tensión a partir de la media hora, pero el omnipresente Willian y después Miranda, a la salida de otro córner, debieron aumentar el resultado antes del descanso. Muy concentrado, con ayudas permanentes e indicaciones entre los jugadores, sus futbolistas habían ofrecido en ese periodo la imagen más consistente de toda la primera fase.

En la reanudación Venezuela arriesgó más y sustituyó a César González y Josef Martínez por Ronald Vargas y Luis Seijas. Quiso sacudirse el dominio brasileño en la segunda parte. Pero Willian seguía gravitando por toda la cancha: una escapada suya en el minuto por la banda izquierda terminó con una pase de la muerte ejecutado con e exterior que remató solo Firmino en boca de gol. El tanto enfrió el entusiasmo granate. Brasil, organizado en un 4-2-3-1 con Firmino en punta (intercambiándose con Robinho) controlaba un partido por primera vez en el campeonato, sin la genialidad alegre de Neymar pero sin las preocupaciones vividas otros días, bien respaldado por unos discretos pero efectivos Fernandinho y Elias en la contención. Thiago Silva pudo hacer el tercero en otro saque de esquina; sólo Alejandro Guerra y Rosales traían alguna jaqueca a Filipe Luis por la banda derecha. Guerra sería reemplazado por ‘Miku’ en el minuto 71, mientras el público se dedicaba a hacer la ‘ola’ y el consolidado cuarteto defensivo de Miranda, Dani Alves, Filipe Luis y Thiago Silva mantenían al equipo a salvo. Jefferson debió de intervenir en un par de balones por alto, pero Venezuela no tenía ocasiones de auténtico peligro.

Entonces ‘Dunga’ hizo algo sorprendente: sacó a un quinto central, David Luiz para reemplazar al sutil Coutinho (además de refrescar el ataque con Tardelli por Coutinho). Poco después, todavía con 2-0 en el marcador, sacó un cuarto central (Marquinhos) por Robinho y el equipo se plantó con seis defensas en el campo. Entregó la posesión de la pelota y trató de sorprender al contraataque, pero no tuvo éxito: al contrario, Miku aprovechó en el minuto 82 un rechace a una falta magistralmente sacada (y detenida) por Jefferson y metió el miedo en el cuerpo a toda Colombia.

El partido se descontroló y en ese tramo final pudieron escucharse incluso pitos en el Monumental, pero Brasil logró salvar los muebles. Termina la primera fase en cabeza de su grupo y jugará contra Paraguay en un torneo que tampoco ha ofrecido actuaciones espectaculares. Ganó sin especular con el resultado ni elegir rival, como los campeones, tal como había prometido Miranda en la víspera. Y aunque tampoco había enamorado a nadie, solventó con mucha holgura durante 80 minutos un duelo inquietante por la resaca del ‘caso Neymar’ y la cercanía del precipicio de una eliminación temprana. Sólo la obcecación de sacar seis defensas afeó un duelo que había dejado sensaciones positivas mientras el equipo no se llenó de destructores: lo que nadie quiere ver (salvo quizá el impertérrito ‘Dunga’) en el país que inventó el ‘jogo bonito’.

 

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