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Las cinco claves de la eliminación de España en su primer Mundial

La falta de preparación, la escasez de gol y el cansancio en los segundos tiempos condenaron a una selección que imprimió su estilo

Mundial femenino 2015 Ampliar foto
Vero Boquete lamenta la eliminación de España y Corea celebra su clasificación. USA Today Sports

España se despidió de su primer Mundial de fútbol femenino tras no superar la fase de grupos con un empate (Costa Rica) y dos derrotas (Brasil y Corea). A pesar de solo haber cosechado un punto, el equipo que dirige Ignacio Quereda dejó en Canadá capítulos de gran juego colectivo y la sensación de que su sitio natural debe ser este torneo, al que tanto tiempo se ha tardado en llegar. Estas son las claves del paso de la selección por Canadá 2015.

Escasa preparación. España llegó a Canadá después de más de dos meses sin jugar un amistoso. En su preparación para el Mundial, la selección jugó cinco encuentros contra rivales internacionales, solo dos con un rival de talla mundialista, los dos contra Nueva Zelanda. Además, se perdió la oportunidad de oro de medirse a algunas de las mejores del mundo como Estados Unidos, Brasil, Noruega o Alemania en la Copa del Algarve, que se disputa durante una semana de marzo, o al menos la Copa de Chipre, con Canadá, Corea y Holanda, entre otras, que se disputa la misma semana y que hubiera sido una buena simulación. En la federación alegan que España no puede competir esa semana porque coincide con fechas de Liga. La falta de gol, el cansancio en el segundo tiempo y los errores defensivos pudieron haberse evitado con un mayor rodaje. Costa Rica, que también debutaba, llegó con más preparación que España.

Costa Rica, una ocasión perdida. El primer partido de España en un Mundial fue también el duelo clave para encaminar el pase a octavos. Ignacio Quereda, que lleva 27 años en el cargo de seleccionador -solo ha habido dos en la historia- optó por un once poco habitual en el gran día del fútbol femenino español. Pobló de mediapuntas el equipo (Vero Boquete, Jennifer Hermoso, Sonia Bermúdez, Alexia Putellas y Vicky Losada) y desplazó a Natalia a una banda. Prescindió de Ruth (algo que luego hizo en el resto de partidos), central experimentada y una de las capitanas, y también de Virginia Torrecilla, la única mediocentro defensiva del equipo, que acabó siendo una de las más destacadas conta Brasil y Corea. El resultado fue un 1-1 en el que España fue mejor, pero sin acierto. Una oportunidad perdida.

Gran primer tiempo, bajón en el segundo. En cada partido se repitió un guion. Inicio eléctrico de España, y escasez de reservas tras el ecuador. Se evidenció contra Brasil, un rival a priori superior que fue dominada por el juego de toque de La Roja. Y volvió a repetirse con Corea, que disfrutó de 45 minutos de partido abierto en el segundo acto. Ha sido la tónica en el Mundial, como apuntaba Pedro Martínez Losa, técnico español del Arsenal Ladies: en los segundos tiempos los partidos se han roto y han emergido las figuras. España, en su caso, echó de menos la irrupción de su capitana, líder indiscutible del equipo, que ha sufrido un marcaje personal en cada partido. Saben sus rivales que está entre las diez mejores del mundo.

Dos goles en tres partidos. España ha tenido una difícil relación con el gol en Canadá. Natalia, su máxima realizadora, ha acabado el torneo con el casillero a cero. Tuvo el tanto de la victoria ante Costa Rica, pero en lugar de empujar el balón, lo pisó, y ha generado muchas ocasiones de peligro sin concreción. El gol fundacional de Vicky Losada quedará para la historia como el primero de España en un Mundial femenino. El de Vero Boquete ante Corea pudo sacar el billete a octavos. Pero la escasa producción goleadora estuvo acompañada de errores defensivos puntuales que condenaron al equipo. Un par de malas salidas de Ainhoa, errores de marcaje defensivo y algunas pérdidas en el centro del campo emborronaron el juego de etiqueta de España.

Leire lucha con Formiga, en el Brasil-España. ampliar foto
Leire lucha con Formiga, en el Brasil-España.

Un estilo. No importa la categoría, inferior o absoluta, masculina o femenina, España es fiel a su filosofía de juego. Dominó con el balón, tocó en armonía y dejó destellos de lo que es capaz con el balón como argumento. Descomunal trabajo de Virginia Torrecilla en el centro del campo. La azulgrana, que jugará en Francia la próxima temporada, dio un recital tras otro.

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