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Conchi Amancio, goleadora en tiempos de Franco

La pionera del fútbol femenino lamenta el desinterés histórico de la Federación

Reportaje de As color sobre Conchi Amancio, en 1971. Ampliar foto
Reportaje de As color sobre Conchi Amancio, en 1971.

Concepción Sánchez (Madrid, 57 años) cierra los ojos y se traslada a Madrid, 1970. Es una mañana fría con un poco de niebla, típico día de invierno en la capital. Tiene 13 años y la acompañan su madre, su hermano y su hermana. Llegan en el autobús al estadio Boetticher, en Villaverde, donde apenas hay 20 personas. No le importa, es su primer partido en un campo de fútbol. “Cuando salimos fue alucinante, mágico. Estaba hasta arriba”, recuerda desde Bristol, ya en 2015, la protagonista del primer partido de fútbol femenino organizado en España, en el que 8.000 personas fueron testigos de sus cinco goles.

El éxito de público fue cosa de Rafael Muga, un joven oficial administrativo, emprendedor y con visión para los negocios, que puso la entrada a 25 pesetas. “Ahí empezó la época del fútbol femenino de la era moderna”, asegura Conchi. El encuentro fue portada del Marca al día siguiente, y el diario bautizó a la goleadora como Conchi Amancio, porque su juego se parecía al del madridista. “No oí ninguna grosería. Algún ‘¡vamos guapa!’, nada malo. Ahora sí hay insultos, oigo cosas horribles. Lo negativo venía más de los organismos públicos, como la Sección Femenina, que de la gente, que lo veía con simpatía”, recuerda.

Conchi puso en Villaverde la primera piedra de una carrera meteórica. Fue la primera española en vivir exclusivamente del fútbol durante 20 años. Empezó en el Cultural de Madrid y poco después le fichó el propio Muga, que llevaba las riendas en el Olímpico Villaverde. Ahí comenzó una relación que acabaría cristalizando en la primera selección española, aunque esta no fuera reconocida por la Federación hasta principios de los ochenta. “No éramos clandestinas. Jugábamos delante de muchas personas. Pero la Federación y la Sección Femenina [organismo franquista] frenaron el progreso”.

Muga impulsó el primer partido del conjunto español. Se jugó en Murcia, contra Portugal, y Conchi se convirtió en la primera capitana. “Ahí nos dimos cuenta del ostracismo y oscurantismo de los organismo oficiales, que intentaron impedir el partido. Éramos muy jóvenes para tener conciencia social, pero eso no fue solo jugar al fútbol, era una cuestión social y casi política”. España empató a tres contra Portugal en La Condomina. Luego se organizaron cuatro partidos contra Italia. Dos en España y dos allí, con victorias aplastantes de la Nazionale. Entonces Italia se fijó en Conchi, que hizo las maletas y fichó por el Gamma 3, histórico conjunto de Padua. Pasó por varios equipos y ganó ocho títulos de Liga y siete Copas. “Me fui allí con la mentalidad de ser profesional”, afirma. Y pasó de la delantera a la mediapunta. “Tenía visión de juego, era rápida, con un buen cambio de velocidad y muy técnica. Una jugadora única”, asegura.

Conchi, en el primer partido de fútbol femenino en España (1970). ampliar foto
Conchi, en el primer partido de fútbol femenino en España (1970).

En 1983 la Federación reconoció a la selección femenina. Hasta entonces hubo un vacío que llenaron con ilusión Muga, Conchi y otras jugadoras como Victoria o Isabel Puerta. Algo parecido pasó nivel internacional. La FIFF, una federación italiana no reconocida, organizó dos Mundiales de fútbol a principios de los 70, en Italia y en México. Para la tercera edición se pensó en España, pero la Federación se opuso. Conchi lamenta que incluso ahora el organismo no reconozca la labor que se hizo entonces: “No pueden empezar la historia desde 1983”.

Cuando se creó la selección oficial no contaron ni con Muga ni con Conchi. Teodoro Nieto, el primer seleccionador, nunca la llamó. Ignacio Quereda, el actual, con 27 años en el cargo, se acordó de ella, pero solo una vez. “Es una barbaridad que lleve tanto tiempo”, dice Conchi, que cuando recibió su llamada se lesionó del ligamento cruzado y no pudo acudir. Tampoco le tendieron la mano cuando necesitó hacer prácticas de entrenadora años después.

Conchi se retiró en el Arsenal y ahora vive en Bristol, donde sigue con atención el Mundial de Canadá: “A mí esto de la mala suerte...”, dice tras el empate de España frente a Costa Rica y la derrota 1-0 contra Brasil. “Hay que ir a por ellas. Son las más preparadas de la historia”. Lo dice con el crédito que le da haber sido la pionera. “No queda bien que lo diga, pero seguramente fui una de las mejores jugadoras del mundo de todos los tiempos”.

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